Propuestas para un nuevo modelo energético

Por Ignacio Galán, presidente de Iberdrola.

El diseño de un modelo energético seguro, sostenible y competitivo ocupa un lugar prioritario en la agenda política europea y española. Compartimos unos retos comunes con los países de nuestro entorno que tienen su origen en la necesidad de suministrar de forma eficiente y segura una demanda energética creciente en un escenario de precios al alza, derivados de la evolución de las materias primas y de las restricciones ambientales, que impactan en la competitividad de todos los sectores productivos. Pero, además, confluyen en nuestro país factores diferenciales agravantes; unos de carácter estructural, como la elevada dependencia energética del exterior y el escaso nivel de interconexiones eléctricas y gasistas existente; otros, derivados de decisiones estrictamente administrativas que han fomentado la producción con tecnologías poco eficientes, poco maduras y no siempre respetuosas con el medio ambiente.

Como consecuencia de estas decisiones han crecido exponencialmente las primas a las energías renovables y la cogeneración (el llamado régimen especial) que han elevado significativamente los costes eléctricos. Este aspecto, unido al mantenimiento de las tarifas de suministro oficiales sin reconocimiento de dichos incrementos de costes, ha generado un déficit de tarifa que es equivalente ya al 2% del PIB de nuestro país y que, por contar con el aval del Estado en su titulización, puede afectar directamente a la consideración de la deuda pública.

La necesidad acuciante de abordar los retos energéticos pendientes se produce, además, en un escenario de crisis económica sin precedentes, a cuya solución puede contribuir decisivamente el sector dado su carácter dinamizador del desarrollo económico, industrial y social. Se trata de un sector que invierte en España alrededor de 15.000 millones de euros anuales, destinados al desarrollo de infraestructuras determinantes para la competitividad del país y sin recurrir a los fondos de los Presupuestos Generales del Estado, y da empleo directo e indirecto a 400.000 personas. Además, realiza compras anuales por valor de 40.000 millones de euros a fabricantes y suministradores, con el consiguiente efecto tractor para el conjunto del tejido industrial.

Es urgente diseñar una estrategia para el sector clara y estable, que haga de la política energética una cuestión de Estado y en la que trabajen de forma conjunta todas las fuerzas políticas, para alcanzar un consenso que transmita estabilidad y seguridad al sector. Además, es fundamental establecer un marco jurídico y regulatorio predecible, que dé certidumbre a las inversiones energéticas y confianza para acometer nuevos proyectos.
Para llevar a cabo los cambios necesarios es esencial que se realice una planificación completa y detallada, que dote de visión de largo plazo y que permita adoptar decisiones sobre las distintas opciones que se plantean.

Esta planificación debe ser la base de un nuevo modelo energético que, a mi juicio, debe tener cinco objetivos principales: en primer lugar, la garantía de suministro, con el fin de asegurar la cobertura de la demanda; en segundo lugar, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, según los compromisos de nuestro país en materia de cambio climático; el tercer objetivo es la eficiencia económica, tanto en inversión como en costes, que mejore la competitividad de la economía; el cuarto, la reducción de la dependencia exterior, disminuyendo la vulnerabilidad en términos de riesgos de precio y geopolíticos; y finalmente, garantizar la contribución al crecimiento de la economía española, ya que el modelo energético puede y debe tener un impacto positivo sobre la balanza comercial, así como sobre el desarrollo industrial y la creación de empleo.

El balance eléctrico para 2020 se realizaría partiendo de una demanda nacional estimada en 300 TWh en 2020 (en lugar de los 350 TWh previstos en el PER 2011-2020), con una potencia punta de 55.000 megavatios y un índice de cobertura del 1,1, valor comúnmente aceptado como límite para garantizar la cobertura de la demanda. Además, tendría que cumplirse estrictamente el objetivo de renovables planteado por la Unión Europea para España, cifrado en el 20% sobre el consumo final, en lugar del 20,8% propuesto en el mencionado plan energético oficial, lo que implicaría rebajar la producción renovable de 146 TWh a 126 TWh, priorizando aquellas tecnologías más eficientes en función de su coste de producción e inversión.
El mix de producción resultante sería equilibrado, con una contribución similar de las tecnologías térmica (24%), eólica (21%) y nuclear (18%), y una aportación del 12% de la hidroeléctrica y del 5% de la solar, quedando el 20% restante cubierto básicamente por cogeneración y biomasa. Las inversiones necesarias para alcanzar esos objetivos de nueva capacidad ascenderían a 36.000 millones de euros, es decir, 20.000 millones menos que la cifra prevista en la planificación oficial.

Esta estructura de producción tendría un triple efecto positivo en términos de sostenibilidad ambiental (20% menos de emisiones con respecto al PER); menores costes de suministro (20% inferiores) y menores necesidades de inversión (-20%), un factor especialmente importante en estos momentos de escasez de recursos financieros y del que se podrían beneficiar otros sectores de nuestra economía.
A este notable incremento de eficiencia en el suministro de energía, habría que añadir los beneficios derivados del hecho de que la mayor parte del esfuerzo inversor se destinaría a industrias españolas, al apostar por tecnologías con un fuerte componente de contribución nacional. Ello permitiría el mantenimiento o la creación de cientos de miles de puestos de trabajo estables.

Además, sería necesario destinar más de 19.000 millones de euros a las redes de distribución, tanto para llevar a cabo las inversiones recurrentes como para desarrollar las llamadas redes inteligentes, y cerca de 11.000 millones de euros para las redes de transporte de electricidad, las interconexiones con nuestros vecinos y la evacuación de la energía de las nuevas centrales renovables que se construyan.
Esta propuesta de planificación debe ir acompañada de algunas reflexiones y, en su caso, decisiones regulatorias, dado que, a día de hoy, más de la mitad de los costes incluidos en la factura eléctrica no están relacionados con el suministro de electricidad, sino con decisiones políticas tales como el suministro eléctrico a las islas, la financiación de los déficit de años anteriores, los costes sociales de la minería del carbón o la tarifa social, además de un sinfín de tasas e impuestos de ámbito local, autonómico o estatal.

En definitiva, las reformas estructurales que necesita nuestro país en el ámbito energético deben ser abordadas desde una visión de Estado que vele por la solidez y la estabilidad del modelo, sin el dictado cortoplacista de las coyunturas económicas y políticas. Como recientemente decía el también Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca, Luiz Inácio Lula da Silva, a propósito de la perspectiva con la que los gobiernos deberían afrontar la crisis: «el político no puede decidir pensando en las próximas elecciones. Tiene que pensar en las próximas generaciones».

Vivienda en mal estado Palma Soriano, Santiago, Cuba


Por Yuleysis Garces y Rolando Brin

Firma por la Libertad y los Derechos Humanos en Cuba.

El pánico ha pasado

Un artículo importante. Contra estas ideas FON (siglas del consenso Jarvis, Shirky y otros vainas sobre la organización de las noticias): 
«Si uno buscara maneras de minar a los periodistas en su trabajo, las ideas FON [Future of the News] serían un buen lugar para empezar:  
• Recordarles, siempre que sea posible, que lo que hacen no es nada especial y que es básicamente una mercancía.
• Requerirles que dediquen una parte de su jornada laboral a promocionarse a sí mismos, a elaborar su marca y a resolver su modelo de negocio.  
• Requerirles que se mantengan en contacto contigo constantemente a través de Twitter y FB en vez de estar haciendo reportajes y escribiendo.  
• Enterrar o tirar a la basura prematuramente las organizaciones de prensa institucionales.
• Promover una vaga fe en el voluntarismo.
• Definir la escritura de largo formato como una afectación e incluso como una forma de opresión; así nadie tendrá jamás tiempo de presentar las pruebas obtenidas durante el extenso reportaje. Ideal para delincuentes, también.»

Entrevista a Mario Vargas Llosa. Heritage Libertad



Fuente: Diego Sánchez de la Cruz.

Entrevista a Ginés Morata.


Por Arcadi Espada.

Ginés Morata, en su estrecho cubículo del Centro de Biología Molecular. Moscas por un tubo. El ambiente está perfectamente descrito en Tiempo, amor, memoria, de Weiner.

Pregunta. ¿Cree que el diseño del hombre le permitirá comprender las leyes del universo?

Respuesta. El hombre es la única especie de todas las que existen, de los cincuenta millones de especies que existen...

P. ¿Tantas?

R. Sí, los especialistas en biodiversidad hablan de hasta cincuenta millones... Pues bien, entre todas ellas el hombre es la única que se interroga sobre sí misma, sobre el lugar dónde vive, sobre su origen y su futuro. En el desarrollo de la especie humana hay una clave: hace cincuenta mil o cien mil años el hombre logró tiempo para pensar. No es lo común entre las especies. Las especies dedican todo su tiempo a sobrevivir y propagarse. Watson, el co-descubridor de la estructura del ADN, decía que para hacer observaciones significativas uno tenía que estar algo subempleado. Es decir, que el pensamiento creativo requiere liberarse de las ataduras de las necesidades inmediatas. Esto fue, seguramente, lo que le sucedió a nuestra especie, o al menos a algunos individuos singulares. El tiempo libre representó el comienzo de la cultura.

P. El tener tiempo libre y cerebro para poder tomárselo.

R. Claro, claro. La capacidad humana para controlar el medio vino determinada por tener un cerebro especial que, si bien se originó como el de todos los animales, acabó desarrollando unas propiedades especiales. El hombre en su origen es igual que el resto de las especies. Pero ha desarrollado una capacidad intelectual singular.

P. No sabemos por qué.

R. Pues no, realmente no lo sabemos. En el aspecto intelectual somos cualitativamente muy diferentes de otras especies, a pesar de que en algunas especies se pueden reconocer características de la especie humana como la solidaridad, o la capacidad de aprendizaje, perceptibles en determinados monos. Cómo han surgido estas propiedades de nuestro cerebro pues francamente no se sabe. El cerebro es el gran enigma de la biología. Ahora empezamos a saber cómo se conectan unas neuronas con otras o muchos otros aspectos de la anatomía y de los diversos compartimentos funcionales del cerebro. Pero cuál es el diseño molecular de las altas funciones del cerebro humano: la creatividad, la compasión, la solidaridad, la capacidad de percibir una obra de arte, cómo se implementan químicamente estas funciones en las células... Queda mucho por saber. El problema fundamental de los estudios del cerebro es que aún no se han desarrollado los conceptos adecuados para hacer las preguntas significativas. Esta es mi opinión. Yo he sido muy aficionado a la ciencia-ficción. Recuerdo un libro en que dos exploradores del confín celeste se encontraban con las huellas de una civilización desaparecida que había logrado descifrar todas las claves del Universo y había almacenado toda la información en un enorme ordenador. Ante las preguntas de los exploradores sobre el origen y evolución del Universo, sistemáticamente el ordenador contestaba que, en los términos planteados, la pregunta no era adecuada.

P. Es un problema filosófico algo antiguo, desde luego.

R. Claro, claro. Cuando uno da con la pregunta adecuada ya tiene parte de la respuesta. Ahora bien, volviendo a la pregunta que usted me hacía, si el hombre está preparado para comprender el Universo...

P. Sí, en el mismo sentido en que el gusano no está preparado para tener conciencia de sí.

R. Como es natural, yo no lo sé. Algunas de las leyes del Universo se conocen. Yo no sé si algún día el hombre podrá determinar que el Universo es finito o infinito, si hubo un comienzo, si habrá un final. No sabría dar una respuesta bien fundamentada a eso. Ahora yo le puedo decir que la biología es diferente. La biología es una ciencia local del planeta Tierra. Aquí hace unos 2.000 millones de años apareció un sistema de moléculas autorreplicantes que es lo que ha dado origen a todos nosotros. Seguramente si este tipo de fenómeno apareciera en otro sitio del Universo sus propiedades moleculares serían muy diferentes de las de la vida terrestre; no estaría basado en la química del carbono, ni en el ADN, etcétera. Serían unos seres vivos radicalmente diferentes.

Seguir leyendo en El País.

Energía nuclear contra energías renovables

Por Manuel Fernández Ordóñez, doctor en física nuclear.



Antes de ayer, la central nuclear valenciana de Cofrentes tuvo que reducir su potencia hasta un 80% debido a la detección de una temperatura anormalmente alta en el edificio de turbinas. Sucedió que una pequeña tubería de vapor en la zona de la turbina se había roto y la liberación de vapor caliente había hecho aumentar la temperatura. Tal y como manda el protocolo, la central nuclear notificó inmediatamente al Consejo de Seguridad Nuclear el suceso acontecido y, tras investigarlo, el CSN dictaminó que se trataba de un suceso Nivel 0 en la escala INES de eventos nucleares. Es decir, el evento más bajo en la escala y que no supone riesgo alguno ni para las personas ni el medioambiente. Muchas veces se pierde la perspectiva de que en una central nuclear, al igual que en cualquier otra instalación industrial, tienen lugar acontecimientos que influyen en el normal funcionamiento de la misma pero que no suponen ningún tipo de riesgo. Todo lo que sucede en una central nuclear no es un accidente nuclear, por mucho que algunos intenten que así lo parezca.

Obviamente, el suceso ha ocupado las portadas digitales de todos los grandes medios nacionales. ¿Por qué? Por lo de siempre. ¿Pasó algo? No, pero eso a quién le importa. ¿Aparece la palabra nuclear en la noticia? Sí, pues adelante con ella, que vende y asusta. Por supuesto, los miedólogos suelen hacer de estos sucesos su leitmotiv puesto que es a lo único a lo que se pueden agarrar. Y en esta ocasión no iba a ser menos. Después de despotricar acerca de lo insegura y peligrosísima que es la energía nuclear, lo enormemente que afecta a la salud de las personas y la obvia tara mental que debemos sufrir aquellos que la defendemos, ahora nos sorprenden con un nuevo argumento. Resulta que ahora las nucleares deben ser cerradas porque impiden el pleno desarrollo de las energías renovables. Y tan anchos, sin despeinarse.

Pongamos al lector en antecedentes. La legislación actual ha convertido el sistema eléctrico en una zona recreativa de bares de copas. Hay unos cuantos bares que compiten entre sí por poner las copas más baratas mientras que hay otros que abren sólo un par de días a la semana. Ahora bien, cuando éstos deciden abrir, la Ley obliga al resto de bares a cerrar para que los consumidores únicamente puedan beber las copas que ellos ponen y encima a un precio prefijado que es siempre mayor al de los otros bares que compiten entre sí. La legislación les da a las energías renovables todas las ventajas del mundo. Cuando hay sol o sopla el viento, las tecnologías convencionales deben ser apagadas para que las renovables puedan vender toda su producción. Pero no porque sean competitivas y puedan ofertar un buen precio, sino porque existe una Ley que nos obliga a comprarles toda su electricidad y además, se la pagamos subvencionada a precios muy superiores a los del mercado.

Es muy importante el concepto de la subvención. Cuando la demanda eléctrica es lo suficientemente baja, debido a las características del mercado, las centrales nucleares regalan su producción, es gratis su electricidad. Cada MWh de molinos, en cambio, se paga a más de 70 € debido a las subvenciones. Y pretenden, ahora, que si hay un exceso de energía eólica apaguemos también las centrales nucleares que producen gratis para entrar ellos a poner el cazo de las subvenciones y que a todos nos cueste más la electricidad. ¿En qué cabeza cabe? Pero el problema es aún peor porque, por razones técnicas, los molinos funcionan únicamente unas 2.000 horas al año, las otras 6.000 horas son sustituidos por centrales de gas. Y ahora el ecologismo pide que se eliminen las nucleares que funcionan 8.000 horas al año sin emitir CO2 puesto que hay unas poquitas horas al año en las que hay que desconectar molinos porque sobran. A ver si nos caemos del guindo: si quitamos las nucleares no van a funcionar más tiempo los molinos, va a aumentar enormemente la producción con gas, el precio de la electricidad y las emisiones. Miren a Alemania y dense un baño de realidad. El ecologismo pidiendo contaminar más ¿alguien entiende algo?

La nuclear es la energía más fiable, estable y capaz de asegurar el suministro. Como muestra un botón. Hace unos días el reactor 2 de la central nuclear de Ascó paró para recargar combustible. Antes de la parada se batió el record de operación de la central, con 500 días consecutivos acoplada a la red eléctrica. El factor de carga durante esos 500 días fue del 97,3%. Es decir, estuvo produciendo electricidad a plena potencia durante 11.676 horas de las 12.000 posibles. En el 2010, la energía solar de toda España funcionó, en media, 1.600 horas y la eólica 2.200. ¡Y piden que cerremos las centrales que funcionan siempre más de 8.000 horas! Inviertan en I+D, mejoren la tecnología, mejoren sus factores de carga, mejoren sus cifras y, mientras tanto, dejen de pedir que tiremos el dinero, que el país no está para tonterías.

Para sanidad obligatoria, ya tenemos la pública. Juan Ramón Rallo

Así pues, si no parece que la propuesta del conseller catalán sea la más recomendable, ¿cuál sería la vía para reducir el gasto sanitario que en unos años se espera que duplique al actual? Pues, por un lado, dejar de socializar, vía impuestos, el enorme coste de la sanidad pública y repartirlo entre sus usuarios a través del copago: parece razonable que el beneficiario de los servicios sanitarios comparta parte del coste de su tratamiento en lugar de redistribuirlo entre millones de contribuyentes. Mas que la izquierda no se asuste: el copago no es incompatible con la progresividad, pues puede ligarse al nivel de renta.

Por otro, en lugar de convertir el seguro sanitario privado en obligatorio, convirtámoslo en voluntario pero permitiendo la desgravación fiscal de su coste. Si el Estado se ahorra dinero por el hecho de que la gente acuda a la sanidad privada –descongestionando los servicios públicos y reduciendo las necesidades de personal y de inversión per cápita–, no castiguemos a quienes optarían por la privada obligándoles a pagar dos sistemas sanitarios cuando sólo piensan utilizar uno.

Una deducción del 100% sobre los gastos en sanidad privada unido al establecimiento del copago en los centros públicos llevaría de manera natural a la mayor parte de la población, y sin necesidad de volverles clientes cautivos de la industria, a optar por la sanidad privada en sus distintas modalidades, descargando así al ineficiente sistema público de tratar a millones de personas.

Y, cuidado, que los socialistas demagogos a lo Tomás Gómez no confundan al personal: establecer el copago en la sanidad pública y permitir la deducción de los gastos en la privada no significa que los usuarios de la primera estén subvencionando a los de la segunda; unos no pagan más para que otros puedan pagar menos. El copago en el sistema público es una forma de acercar sus costes reales a lo que sus usuarios pagan indirecta (vía impuestos) y directamente (copago); un coste que hoy no está cubierto y que va generando un pesadísimo déficit sanitario anual. La deducción en el sistema privado, por su parte, es, primero, una forma de que el que sólo utiliza la sanidad privada no pague también la totalidad de la pública y, segundo, de que parte de los usuarios de la pública acudan a la privada para ahorrarle esos costes al Estado.

Casey Baugh (1984)

Red Scarf

Auburn
Red Rug
Yellow
Juxtapose
Allure
Blue Scarf
title unknown
Turquoise
title unknown
Shades Of Yellow
Nonchalant
Rapture
Composing










Fuentes: American Gallerycaseybaughfineart

To Understand China, Look Behind Its Laws

By Norm Page, a partner and the chairman of the China practice at the law firm of Davis Wright Tremaine (THE NEW YORK TIMES, 01/12/11):

Whenever a Western official criticizes China for its record on human rights, the reply comes back that China is a sovereign country and doesn’t respond to such finger-pointing. And that is bound to continue for a long time. There are real differences between different countries’ interests and values that cannot be wished away.

But there are also many areas where China and the United States face similar social problems and share fundamental interests. In grappling with those similar problems, each country’s laws are developing along paths that, although different in some ways, are strikingly similar in others. It is in those areas that the West can certainly begin a dialogue with China that includes political reform and human rights, and builds a common language for such discussions that does not seek to assign blame to either side.

Without a firm understanding of each society’s culture and history, discussions of fundamental rights tend to slide toward harsh and automatic conclusions on each side. But when we talk honestly about fundamental concepts like property, punishment of crime and ethnic diversity — in light of their cultural and historical context — the differences can at least be seen to have their own internal logic.

Respecting that logic, we can then begin to talk about how rights under the law might be applied differently.

We also need to remember that good laws in any society don’t just lay down rules. They strike a balance among competing interests — among individuals, and between individuals and their society. So of course there will be differences from one society to another.

I’ve become acutely aware of this while living in Shanghai for the past four years, practicing law in an American firm and teaching at two Chinese law schools, where an introduction to American law is a required course. My Chinese students include Shanghai natives, but most are from small towns and villages throughout eastern China. There are also Americans in their 20s, living here until more job opportunities open up back home. Each group’s members want to know what their counterparts from the other country are thinking, and so the questions of what concepts they share and where they differ come up often.

In the spring semester, I asked my students to choose from a list of several United States Supreme Court cases covering different fundamental rights — including free speech, free exercise of religion, abortion rights and the right to counsel in criminal cases — and offer comment. The ones below were the most popular. Judge for yourself whether finger-pointing and lecturing the Chinese would have been the right response to Chinese attitudes.


Kelo v. City of New London (2005)

This is a classic case of balancing private property rights and the public good. The city of New London, Conn., having lost traditional industries, needed economic development to reverse urban decay. But could private companies get rich in the process?

The Supreme Court found that economic development under the city’s plan would not violate the Fifth Amendment (which prohibits the taking of private property for public use “without just compensation”) solely because there was some private gain. My Chinese students, however, would have added another consideration: such private gain and fair compensation would have to be shown to be free from corruption.

Why was that so important? Why could fairness not be taken for granted? It’s because hundreds of millions of Chinese are moving from the countryside to the city, and local governments often take rural property to create vast expanses of new urban housing. But many relocated homeowners feel abused, and private developers often get rich in the process.
In both American and Chinese law, “just compensation” is required when the government takes property for a public purpose. But under American law, this is fairly straightforward, because the fair-market value of land is relatively easy to determine. In China, by contrast, there was until recently no market at all, and government officials exercise wide discretion and can have inordinate power — one reason that anger at corrupt government officials has become an organizing principle for common people, and now is a consideration in the way law students think about basic fairness.

Parents Involved in Community Schools v. Seattle School District No. 1 (2007)
Can a city school board use race or ethnic identity as a factor in school admittance? I tell my students that if they want to understand modern American society, they should study both the evolving idea of equal protection and the history behind it: slavery, the Civil War, Jim Crow, the 14th Amendment and Brown v. Board of Education. But the concept continues to evolve, as is shown by this case; in it, the Supreme Court, while recognizing that school districts have a compelling interest in diversity, ruled against school district plans that used race as a factor in assigning students to public schools.

China, too, has questions about how to treat its citizens equally, but those issues have different roots. In China, the Han make up about 92 percent of the total population; other large ethnic groups include Zhuang, Manchu, Mongol, Hui, Uighur, Miao and Tibetan, and there are dozens more. The government has been trying to increase the university enrollment of ethnic minority groups, and several of my students have told me that extra points are added to minority students’ test scores on the all-important college-entrance exam — a policy that many Han Chinese resent.

Conflict among these ethnic groups goes back centuries; it was the Manchus who led China’s last dynasty, from 1644 until the revolution that ended imperial rule in 1911. Just as young Chinese cannot fully understand equal protection in the United States without studying the history of slavery and Jim Crow, so my young American students have learned that they need to study the historic interaction of these ethnic groups before advising — or criticizing — the Chinese on their ethnic policies.


Stanford v. Kentucky (1989 ) and Roper v. Simmons (2005)

Can the death penalty be imposed on a defendant who committed murder as a juvenile? In a 1989 case in Kentucky, the Supreme Court held that executing a juvenile offender did not violate “common standards of decency,” or the cruel and unusual punishments clause of the Eighth Amendment. But it reversed this decision in 2005, finding that the standards had evolved to a point at which such executions were unconstitutional. My students were especially interested in the idea that “evolving standards of decency” applied to the death penalty — a punishment that has come under increasing scrutiny around the world since World War II.
China retains the death penalty but is reconsidering the offenses to which it can apply, and there is considerable debate in the Chinese blogosphere about that. In fact, during the years between Stanford and Roper, China rejected the death penalty for juvenile offenders — a fact that the Roper court noted.

The Chinese Constitution does not expressly forbid cruel and unusual punishment, as the American Constitution does. But the degree of moral culpability required for the death penalty is very much part of the debate here, and my students were surprised (and pleased) to learn that China had been ahead of the United States in abolishing any aspect of capital punishment.
On the other hand, another aspect of this debate — applying the death penalty for economic crimes like bribery and embezzlement — often evokes shock among Americans, while many Chinese consider it just another example of how seriously they take the danger of official corruption.
The underlying lesson? By different historical pathways, China and the United States find themselves struggling with many of the same issues.

And those issues deserve a discussion, not a lecture by one side to the other. My students are very respectful of America’s constitutional system, but also deeply proud of their own country and its rise in the world. They are prepared to find deep meaning — and understanding of us — in studying why their laws often read differently from ours. We should be ready to do the same with them before we criticize.

Tres damas de blanco se suman a los 31 hombres detenidos ayer


Escuche a Julio Barcarcel, miembro de la UNPACU, con lo ultimo que esta ocurriendo en Santiago de Cuba en esta ola represiva de la dictadura castrista contra la Unión Patriótica de Cuba y otros hermanos de la oposición pacifica cubana, en un intento desesperado del régimen para frenar la marcha BOITEL Y ZAPATA VIVEN, que se reanudara el jueves 1-12-11 en Guantanamo y Santiago de Cuba.

Hasta la fecha el saldo represivo ha sido de un centenar de opositores detenidos y golpeados en las dos provincias orientales. La mayor cantidad de ellos en Santiago de Cuba.

Entre los detenidos hasta la fecha se encuentran los ex prisioneros de conciencia de la primavera negra de Cuba José Daniel Ferrer y Angel Moya, desde ayer en la mañana que fueron brutalmente golpeados por varios centenares de agentes represivos junto a medio centenar de miembros de la UNPACU.

Hoy fueron detenidas tres Damas de Blanco, dos de ellas son laas responsables de dicha organización en el oriente de la isla: Belkis Cantillo Ramirez, esposa de José Daniel, y Aimëe Garcés Leiva, esposa de Julio Barcarcel a quien acaban de escuchar en esta grabación.
En Cuba se esta jugando el futuro en estos momentos . Muchos hombres y mujeres valientes están dándolo todo por la libertad y los derechos de todo el pueblo cubano.

¡NO LOS DEJES SOLOS !

¡ TU TAMBIÉN PUEDES SER UNPACU (UN PATRIOTA CUBANO)!

¡ADELANTE QUE LA LIBERTAD YA VIENE LLEGANDO !

Es por eso que los esbirros de la dictadura están tan violentos y y desesperados . Elllos estan viendo su propio final muy cercano.


Fuente: Angélica Mora.

Do Nice Guys Finish Last?

In 1948, the legendary baseball manager Leo Durocher declared that “nice guys finish last.” Although Durocher would later deny the quote, his pithy line summarizes a popular and pessimistic take on human nature. When it comes to success, we assume that making it to the top requires ethical compromises. Perhaps we need to shout and scream like Steve Jobs, or cut legal corners like Gordon Gekko: the point is that those who win the game of life don’t obey the same rules as everyone else. And maybe that’s why they’re winning.
Well, it turns out Durocher and all those pessimists were right: nice guys really do finish last, or at least make significantly less money. According to a new study in the Journal of Personality and Social Psychology by Beth A. Livingston of Cornell, Timothy A. Judge of Notre Dame, and Charlice Hurst of the University of Western Ontario, levels of “agreeableness” are negatively correlated with the earnings of men.
Let’s begin by defining our terms. There are six facets to aggreeableness: trust, straightforwardness, compliance, altruism, modesty and tender-mindedness. Those are all nice character traits, right? Why would someone lacking those traits have a competitive edge in the workplace?
To understand why niceness might be a disadvantage, it helps to understand the essence of disagreeableness. Because being disagreeable doesn’t mean you behave like Ari Gold. It doesn’t mean you are a sociopath or intentionally inflict pain on others. Instead, those on the disagreeable spectrum are generally pretty decent folks, described by their peers as mostly amiable. However, these disagreeable people do consistently exhibit one special trait: They are willing to “aggressively advocate for their position during conflicts.” While more agreeable people are quick to compromise for the good of the group — conflict is never fun — their disagreeable colleagues insist on holding firm. They don’t mind fighting for what they want.
To tease apart the relationship between agreeableness and income, the researchers began with a data set consisting of nearly 9,000 people who entered the labor force over the last decade. The subjects were repeatedly interviewed about their career and given a battery of cognitive and personality tests. Levels of agreeableness, for instance, were measured with a standard set of questions, such as, “Do you feel that agreeable describes you as a person, where 1 means quarrelsome and 5 means agreeable?” or “How much do you feel that difficult describes you as a person, where 1 means cooperative and 5 means difficult?” These ratings were then compared to income data.
The results were bleak. The first thing the researchers discovered is that women entering the workforce earn much less than men. Even after controlling for education, marital status, hours worked per week and workforce continuity, young women still earned $4,787 less than their male colleagues, an average loss of nearly 14 percent. But the news was also dismal for aggreeable men, who earned nearly $7,000 less than their disagreeable peers. (Agreeable women weren’t nearly as bad off, earning only 1,100 less.)
In a series of follow-up studies, the researchers replicated their results, showing that agreeable men earn less even after controlling for a long list of variables, including other personality traits and the possibility that nice people choose less lucrative professions. The researchers summarize their data:
Overall, across the first three studies, men who are one standard deviation below the mean on agreeableness earn an average of 18.31 percent ($9,772) more than men one standard deviation above the mean on agreeableness. Meanwhile, the “disagreeableness premium” for women was only 5.47 percent ($1,828). Thus, the income premium for disagreeableness is more than three times stronger for men than for women.
What’s driving this depressing correlation? In their final study, the researchers conducted an experiment on 460 undergrads in a business management class at a large Southern university. The students were given eight hypothetical job candidates, all of whom were described as smart, insightful and conscientious. However, their levels of agreeableness were varied, so that some candidates were described as much more trusting, altruistic and humble than others. The undergrads were then asked which of these male and female candidates should be fast-tracked for management.
Once again, the results were unforunate: Those candidates with higher levels of agreeableness were much less likely to get fast-tracked, especially if they were male. (Women were slightly less likely to get picked for promotion regardless of their personality.)
This suggests that nice guys finish last because people are subtly biased against them. Although agreeable people are less likely to get fired, and are just as likely to supervise others, they appear far less effective at negotiating pay increases, thus suggesting that the main financial benefit of disagreeableness is a willingness to stubbornly fight for what’s wanted, even if it makes others uncomfortable. In addition, the researchers argue that agreeableness is particularly costly for men because it violates our gender expectations. Since we assume men will selfishly pursue their interests — please pardon the lazy generalizations — we tend to look down on those who do not, which leads to a “backlash” against unselfish and altruistic men. In other words, we expect the worst and punish the best.
But the news isn’t all bad for nice guys. A new study points out that kindness is the single most salient variable that women look for when choosing a significant other. (Not surprisingly, those looking for a quick fling care most about looks.) So being agreeable won’t make you rich. But it just might help you fall in love, which will make you much happier than a marginal boost in income.

Dar una oportunidad a los jóvenes

Por Samuel Bentonilla.

Siempre que va a nacer un nuevo gobierno, muchos se lanzan a ponerle deberes; es una especie de compulsión. En nuestra comprometida coyuntura actual, recordada a diario por los mercados financieros internacionales, esta práctica se ha extendido mucho, alcanzando a gente tan notable como la canciller Merkel o el vicepresidente europeo Almunia. Me atrevo a unirme al coro, porque creo que no se está dando suficiente importancia a un asunto esencial: el futuro de los jóvenes.

En abril de 2009 un conjunto de académicos, entre los que me encontraba, hizo pública una propuesta de reforma laboral, después conocida como el “Manifiesto de los Cien”. Aunque tuvo bastante eco, al final no convenció al gobierno. Ahora seis economistas (Cabrales, Fernández-Villaverde, Garicano, Rubio-Ramírez y Santos) hemos publicado un libro, titulado “Nada es gratis. Cómo evitar la década perdida tras la década prodigiosa”, en que explicamos –para no expertos– la crisis de la economía española. También aportamos ideas de reforma estructural, que en el área laboral se inspiran en aquella propuesta inicial. Dado que las dos reformas laborales llevadas a cabo por el gobierno saliente fueron muy limitadas, las propuestas originales lamentablemente siguen estando vigentes.

Nuestro mercado de trabajo funciona tan mal que somos capaces de pasar de una tasa de paro del 8% al 21,5% en solo cuatro años. Esta variabilidad extrema tiene mucho que ver con la temporalidad. Solo el 8,5% de los 14,4 millones (sí, millones) de contratos firmados en 2010 fueron indefinidos, mientras que casi dos tercios de los contratos temporales cuya duración se conoce fueron de menos de un mes y solo un 1% de más de un año. Esta “batidora” no hay forma de explicarla sino es a través de la diferencia de coste de despido entre los contratos indefinidos y los temporales.

Si nuestra tasa de paro más que duplica la de la Unión Europea (UE), en temporalidad somos también líderes mundiales absolutos, pues esta afectaba a un tercio de los asalariados durante las dos décadas previas a 2007 y solo la crisis ha rebajado esa tasa a un cuarto, mientras que en la UE es el 14%.

La dualidad perjudica especialmente a los jóvenes. Durante el periodo 1990-2007, un joven que entraba al mercado de trabajo tardaba cinco años antes de encontrar su primer empleo indefinido. Durante ese periodo pasaba cuarenta meses con contratos temporales (siete en promedio) y veinte meses en el paro. Ahora la situación es aún peor. Si desde el tercer trimestre de 2007 el empleo indefinido ha caído solo un 2% y el temporal lo ha hecho en un 30%, el empleo temporal de los jóvenes entre 16 y 24 años ha caído casi a la mitad. Esto explica que hayamos alcanzado la insoportable tasa de paro juvenil del 47%.

De hecho, la temporalidad ya no es solo un asunto de jóvenes. De 2005 a 2007 afectaba al 30% de los trabajadores entre 30 y 39 años y al 23% entre 40 y 49 años. Este es el horizonte de los jóvenes, quienes además apenas reciben formación cuando tienen esos contratos.

Es prioritario acabar con esta situación. La solución propuesta en España, en Francia y en Italia, avalada por la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE, es introducir un contrato laboral indefinido único.

La propuesta para España consiste en suprimir los contratos temporales, salvo para el caso de bajas temporales, e introducir un contrato indefinido cuya indemnización por despido crezca con la antigüedad en el empleo, alcanzando un máximo inferior a los 45 días de salario por año de servicio del despido improcedente de los contratos indefinidos ordinarios. Su mayor virtud es dar certeza y flexibilidad a las empresas que consideren contratar, protegiendo a la vez progresivamente más a los trabajadores con mayor antigüedad.

El fuerte sesgo contra los jóvenes de nuestra actual estructura de protección del empleo es un aspecto compartido por las leyes que regulan la negociación colectiva. En la actualidad, esta no atiende a los intereses ni de los parados ni de los temporales, ni a los intereses de las pequeñas empresas y sus trabajadores. Acercar la negociación al nivel de las empresas, reducir su inercia y su grado de indiciación con la inflación permitiría que las condiciones de trabajo respondieran a las variaciones de la productividad y al ciclo económico. Así la respuesta del mercado de trabajo no sería la de siempre: la creación desbocada de empleo en las expansiones y la destrucción brutal en las recesiones.

Hay otras propuestas para favorecer el empleo juvenil. Por ejemplo, la OCDE destaca la lucha contra el fracaso escolar y la combinación de la educación reglada y la inserción laboral. Estas políticas son seguramente importantes, pero la mera revisión de la estructura de contratos laborales y de la negociación colectiva ya representaría un paso importante, dado el fuerte sesgo de estas en contra de los jóvenes.

Es difícil exagerar la importancia de estos cambios. En la UE, el 11% de los jóvenes ni estudia ni trabaja, mientras que en España estos “ni-ni” ascienden a la quinta parte. Estas personas sufren un gran riesgo de marginación y muchos más están abocados a quedar marcados de por vida por su entrada en un mercado de trabajo tan hostil. La falta de horizonte vital ha llevado a los jóvenes a manifestarse en la calle desde el pasado 15 de mayo. Empezar a rectificar los nefastos efectos de nuestras instituciones laborales sobre los jóvenes no sería suficiente pero sí una condición necesaria para poder evitar una generación perdida.

Esperanza por la democracia en Birmania

Por Henry Kamen, historiador británico, su último libro es Poder y gloria. Los héroes de la España imperial, Espasa, 2010 (EL MUNDO, 02/12/11).

La histórica visita a Birmania de Hillary Clinton supone el primer contacto al más alto nivel entre la Casa Blanca y el Gobierno del país asiático. La secretaria de Estado de EEUU llegó el miércoles y ayer mostró su apoyo al proceso de cambio emprendido por la Junta Militar birmana, lo que gran parte de la prensa ha interpretado como el principio del fin de una de las dictaduras más arraigadas de Asia. Pero este artículo tiene una visión mucho más pesimista.

Antigua colonia del Imperio británico, el país consiguió su independencia en 1948. El primer líder de la Birmania libre fue U Aung San, padre de Aung San Suu Kyi, ahora líder del movimiento prodemócrata y la principal razón por la que Hillary Clinton está haciendo una visita. U Aung San fue asesinado en los albores de la independencia y el país degeneró en una guerra civil. Siendo yo un niño en aquellos días, recuerdo las alarmas nocturnas en Rangún, y cómo nos tendíamos en el suelo para evitar el peligro de las balas. El nuevo ministro de Finanzas, que vivía enfrente de nosotros, fue asesinado. Desintegrado el Gobierno, las guerrillas armadas tomaron el campo, los intereses comerciales huyeron del país, y la economía se deterioró. Birmania había ido en busca de la libertad, y solo había logrado la ruina y el caos.

El nuevo dirigente del país, U Nu, era un político demócrata que consiguió ganar las elecciones y aportar algo de orden en los asuntos públicos. Pero los problemas fueron creciendo. A primera hora de la mañana del 2 de marzo de 1962, tanques y unidades armadas leales al ejército entraron en la capital Rangún, arrestaron a U Nu y todas las otras figuras políticas de mayor rango, e instalaron la dictadura militar. Aung San Suu Kyi se fue al extranjero a estudiar. Se graduó en India y después completó sus estudios en Oxford. Regresó a Birmania, donde participó en movimientos por la democracia política. En las elecciones de 1990 dirigió un partido que arrasó en las urnas, con más del 80% del voto popular. Los generales suprimieron los resultados y arrestaron a Aung San. Pero desde su casa-prisión logró componer discursos, artículos y libros, se ganó la admiración de todo el mundo civilizado, y fue galardonada con numerosas distinciones internacionales, incluido el Premio Nobel.

El año pasado, los generales decidieron celebrar elecciones, pero el partido de Aung San se negó a participar. Este año, sin embargo, ha acordado tomar parte en cualquier elección futura. Es el pequeño rayo de esperanza que ha alentado a los Estados Unidos a enviar a Hillary Clinton. ¿Pero hay realmente alguna esperanza? Enfrentémonos a los hechos, porque es seguro que cualquier elección futura será un fraude a menos que cambien las condiciones. En virtud de la Constitución aprobada en 2010, la Junta Militar se disolvió y entregó el poder a un parlamento. Pero los militares se reservaron el derecho a nombrar al 25% de todos los diputados en las cámaras del Parlamento. En total, la junta ha nombrado 110 oficiales militares para la nueva Cámara Baja y 56 para la Cámara Alta. El restante 75% de los escaños en el Parlamento fue al partido de Solidaridad y Desarrollo, que cuenta con apoyo militar. Aquellos que han vivido bajo una dictadura, como los españoles, reconocerán que las elecciones nunca son libres, a menos que las condiciones sean realmente democráticas. Por el momento, hay pocas posibilidades de que esto ocurra en Birmania.
Además, el tema de las elecciones es sólo uno de los problemas. El país ha estado en guerra continua durante más de 70 años, debido a la cuestión de las nacionalidades. Es una de las razones principales que los generales esgrimen para tener el control continuo del poder. Los grupos étnicos que constituyen la Unión de Birmania se hallan en un perpetuo estado de insurgencia. El país se compone no sólo de birmanos (en Birmania central) sino también de vastas zonas que son el hogar de los karen, kachin, shan y otras minorías, que tienen la ventaja de ocupar casi toda la frontera exterior del país, hecho que facilita la importación de armamento y la exportación de productos como el opio (Birmania es probablemente el mayor productor mundial de esta droga). Durante las décadas de conflicto, cientos de personas fueron arrestadas y, por supuesto, asesinadas. Se estima que todavía hay 2.000 presos políticos encarcelados, entre ellos monjes, estudiantes, periodistas, abogados, diputados y más de 300 miembros del partido de la oposición de Aung San Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia. Uno tendría que ser muy optimista para creer que cualquier cambio es posible en un país con esta herencia política.

Y luego, por supuesto, está la cuestión de la economía. Mis recuerdos de Birmania datan de los últimos años del Imperio británico. Mi padre solía llevarme a los campos petrolíferos donde trabajaba y mostrarme cómo funcionaban los grandes pozos de petróleo. Las riquezas de la tierra todavía están allí. En 2008, el sector del petróleo y gas representaron más de 3.000 millones de dólares en inversión extranjera directa. Pero el ingreso de ello ha sido malversado por la dictadura militar y no se ha gastado ni un céntimo en mejorar la situación de las personas. No hay un sistema judicial adecuado. No hay ningún sistema bancario adecuado, no hay hipotecas en Birmania, y los bancos tienen prohibido conceder préstamos por periodos de más de un año. La corrupción es desenfrenada. El Estado utiliza mano de obra forzada para construir edificios militares y empresas comerciales. Se estima que el 90% de la población vive en o por debajo del nivel de pobreza, y Birmania tiene el PIB más bajo de todo el sudeste asiático. El ejército controla todos los principales sectores de la economía tales como minería, petróleo, transporte, manufactura, prendas de vestir y electricidad. Según un informe publicado por Reporteros sin Fronteras, Birmania es uno de los cinco peores países del mundo en cuanto a la libertad de prensa, ocupa el lugar 174 de un total de 178 países clasificados.

¡Y es este país pobre el que acaba de crear una nueva capital en medio de la nada! Con la excusa de que Rangún estaba abarrotada, los generales decidieron construir una ciudad completamente nueva y le dieron el nombre de Naypyidaw, que significa la casa de reyes. Fue excavada en la selva y construida partiendo de cero a 320 kilómetros al norte de Rangún. El 6 de noviembre de 2005, a las 6:37 de la mañana, hora auspiciosa astrológicamente, el Gobierno trasladó apresuradamente todos sus departamentos a la nueva capital. Hay campos de golf, dos nuevas salas de cine y una réplica a escala real, completada en 2009, de la famosa pagoda de Shwedagon de Rangún. También hay una colección de hoteles al estilo de Las Vegas en el principal bulevar de la ciudad. Casi todos ellos están prácticamente vacíos, aunque es la única ciudad en Birmania donde la electricidad está disponible las 24 horas del día.

Después de este sombrío panorama, hay buenas razones para estar agradecido a los Estados Unidos por su interés en el futuro de Birmania, uno de los países donde la política estadounidense en favor de la democracia ha sido más consistente. Funcionarios del Departamento de Estado han viajado con regularidad allí en los últimos meses. El Gobierno de Washington exige libertad incondicional para Aung San y para todos los presos políticos; poner fin a los conflictos con los grupos étnicos minoritarios; acabar con las violaciones de los derechos humanos; y acuerdo entre todos los grupos en una transición a la democracia. El problema es que después de 70 años de violencia, una solución parece todavía muy lejana.

Resulta obvio que la democracia por sí misma no es una solución automática y Aung San Suu Kyi no es la única clave. Vale la pena recordar que una situación parecida se produjo en Pakistán hace muy poco tiempo. Se disolvió la dictadura militar, se convocaron elecciones libres, se liberó a los prisioneros, y se permitió a Benazir Bhutto volver del exilio. Las consecuencias todavía están presentes: Pakistán es probablemente hoy la nación más peligrosa e inestable del mundo. Afortunadamente, Birmania es ante todo un país budista, no islámico, y Al Qaeda no tiene la posibilidad de una base allí.

A pesar de todo, los generales birmanos deben ser conscientes de los recientes cambios alarmantes en el mundo árabe y sin duda una revuelta popular es un motivo de grave preocupación para ellos. Los amantes de la libertad y los exiliados birmanos en todo el mundo sólo pueden desearle lo mejor a Hillary Clinton.

Los indignados de la ciencia

Por Jorge Alcalde.





En investigación clínica se conoce como valle de la muerte el largo recorrido que ha de transitar una molécula desde que es descubierta hasta que se convierte en un medicamento útil. El nombre le viene al pelo: la inmensa mayoría de las que pretenden atravesarlo perece en el intento.

En el mundo se escriben cada año más de 800.000 artículos de investigación sobre nuevas moléculas o sobre aplicaciones novedosas de moléculas conocidas. Sólo un par de decenas, a lo sumo, se convertirán en productos de farmacia.

La desproporción es desesperante. Millones de enfermos que padecen males crónicos, enfermedades raras, patologías graves, no tienen el menor interés en ver aumentado el número de publicaciones de ciencia básica sobre determinados compuestos químicos: quieren acudir a su médico para que les recete la píldora que les aliviará o curará. Sin embargo, el sistema de generación de conocimiento científico, sobre todo en Europa y, más aún, en España, parece caminar en la dirección opuesta. Los investigadores obtienen becas, reconocimiento, títulos, despachos y cátedras cuando trabajan para generar papers de ciencia básica, pero se exponen a coscorrones, desincentivos, trabas y unas perspectivas miserables si deciden lanzarse al mundo de la empresa y generar producto. Los premios Nobel se los llevan generalmente los primeros.

En principio, parece lógico que el valle de la muerte sea ancho y profundo. Si un centro de investigación tiene la habilidad de descubrir una sustancia relacionada con un tipo de cáncer, por ejemplo, habrá de probar la relación en animales de laboratorio. Si la prueba tiene éxito, será necesario comprobar en más animales o en cultivos celulares la toxicidad de la sustancia en cuestión, su seguridad, su estabilidad, su susceptibilidad a la degradación... Ninguna empresa estaría tan loca como para lanzarse a la fabricación de un producto basado en una molécula que no hubiera pasado ese trámite.

Pero el camino no se acaba ahí. Si se aprueba la patente de una molécula comprobada en animales, habrá que demostrar su valía en seres humanos. Es entonces cuando comienza el larguísimo periplo de los ensayos clínicos. Primero en Fase I, con un grupo reducido de voluntarios que sirve para detectar posibles toxicidades. Luego en Fase II, con individuos que padecen la enfermedad que supuestamente cura esa molécula en comparación con grupos de control que se están tratando con los mejores medicamentos disponibles hasta la fecha. Llega la Fase III, que consiste en realizar ensayos en cientos o miles de pacientes por diferentes investigadores en paralelo.

La mayor parte de las moléculas no pasa de esta fase. Si lo logran, tendrán opciones de ser comercializadas; pero tendrán que superar ensayos de Fase IV, en los que se monitoriza el comportamiento de los productos tras llegar al mercado. Sólo cuando esta fase ha dado unos resultados definitivos, el laboratorio que ha invertido millones de euros y más de 10 años en el desarrollo de un medicamento puede empezar a pensar en amortizar su inversión.

El valle de la muerte no sólo es un cementerio de ideas, también es un cubo de basura al que se arrojan miles de millones de euros y los mejores años de las carreras de muchos investigadores.

Existen muchos motivos por los que este estado de cosas no cambia. En primer lugar, la cultura académica es terriblemente alérgica al mundo de la empresa. La expresión transferencia de conocimiento está en prácticamente todas las estrategias de política científica, pero se queda siempre en el limbo de las ideas. Transferir conocimiento supone ayudar al científico a que abandone la comodidad del academicismo, a que deje de pensar que con publicar artículos en revistas de impacto como Science, Nature o The Lancet ha justificado su salario.

En segundo lugar, el sistema de publicación científica prima los artículos sobre nuevos hallazgos o aquellos que apoyan hipótesis establecidas. Es más difícil lograr un hueco en las grandes revistas de referencia con un artículo que ponga en duda una línea de investigación o critique unos resultados antes consolidados. El caso de la enfermedad de Huntington es paradigmático: hay casi 300 posibles objetivos de investigación (entre genes, dianas, etcétera) y otras tantas teorías que los validan. Pero no existen casi estudios que alerten de que quizá ninguna de ellas haya sido enfocada correctamente.

Por último, la concesión de patentes es un piélago de trabas burocráticas, legales, éticas y financieras capaz de desanimar al mismo Job. En el panorama económico actual, además, la obtención de recursos es cosa casi milagrosa. Las continuas fusiones de empresas farmacéuticas han reducido el número de actores. Las dificultades económicas han conducido a muchas de ellas a optar por adquirir los derechos sobre investigaciones ya iniciadas en vez de lanzarse a una nueva línea de trabajo. El hueco dejado por los laboratorios farmacéuticos ha sido ocupado por empresas de biotecnología con menos músculo. En muchos casos, detrás de los grandes ensayos clínicos hay dinero procedente de fondos de inversión, pero esta fuente también ha cortado su suministro con la crisis. Los pocos agentes de capital riesgo que se atreven a acompañar a una molécula por el valle de la muerte exigen cada vez más pruebas a los investigadores. Si antes con un par de genes en la cartera se podía lograr la financiación para un ensayo, ahora es necesario presentar más y más controles. El problema es que cada fase de investigación es varias órdenes de magnitud más cara que la anterior. Y nadie se atreve a ser el primero en tirar el dinero al aire esperando que el viento lo lleve a buen puerto.

Mientras, las empresas farmacéuticas derivan buena parte de su capital a la generación de productos que no requieren tanto control y que repercuten más directamente en el mercado. Farmaco-cosmética, dietética, medicina del bienestar, sustancias contra la alopecia, la impotencia... Lo que algunos han dado en llamar "medicina para sanos": una plétora de formulaciones que no curan enfermedad alguna pero que se venden como churros.

Ante este panorama, los pacientes de enfermedades crónicas han empezado a organizarse. Son lo que el doctor Alejandro Jadad, médico investigador de la Universidad de Toronto y uno de los principales activistas de la llamada e-health (el uso de las nuevas tecnologías para la relación con el paciente), ha llamado los "indignados de la ciencia". Hartas de que el sistema decimonónico, estatista y burocrático obstaculice la investigación, las asociaciones de pacientes se empiezan a organizar utilizando internet y las redes sociales. Se crean foros de autoconsejo y, lo que es más sorprendente, se generan bases de datos sistematizadas sobre determinadas enfermedades. De manera gratuita y en internet, páginas como patientslikeme.com reúnen las experiencias de cientos de miles de enfermos que padecen más de 1.000 enfermedades diferentes. Todos comparten sus cuitas, analizan sus diagnósticos, comparan la efectividad de sus tratamientos. Puedes introducir tu edad, tu enfermedad y tu receta médica y obtendrás miles de referencias de otros pacientes en todo el mundo que están en tus mismas circunstancias. "Ha llegado la hora de la innovación en reverso: yo aprendo de mis pacientes más que ellos de mí", dice Jadad.

Otras asociaciones han decidido agrupar los datos de sus pacientes de manera estadísticamente relevante para ofrecérselos a las compañías farmacéuticas y lograr que investiguen con ellos. "¿Qué necesitas para probar una nueva cura para la diabetes? ¿Mil hombres y mujeres entre 35 y 45 años con 10 años desde su debut diabético y niveles de HBA1C superiores a 7 en el último semestre? ¡Aquí los tienes!".

El propio Alejandro Jadad, junto a Jack Bender, ha realizado un estudio sobre 620 grupos de Facebook que ofrecen información y apoyo a pacientes con cáncer de pecho. Muchos de ellos son capaces de atraer fondos para la investigación o la solidaridad y el 50 por 100 está gestionado por jóvenes, adolescentes e incluso niños que lo hacen en nombre de sus madres o abuelas enfermas. Una de las fuentes de información más ricas del planeta en cuestiones genéticas (Wikigenetics) fue creada por un grupo de padres de niños con enfermedades raras.

En este panorama, el experto académico en ensayos clínicos, el preparado durante años para sistematizar datos, realizar tablas estadísticas y validar controles, puede pasar a formar parte de la nómina de profesionales innecesarios junto al linotipista. O no...

Porque las resistencias al cambio aún son demasiado grandes. Hay pocos médicos que, como el doctor Salvador Casado (@doctorcasado en Twitter), médico de atención primaria en la localidad madrileña de Villalba, se jacten de "recetar links de internet y vídeos tanto como medicamentos". Cuando Casado y Jadad se subieron a la palestra del último encuentro sobre investigación médica organizado en Madrid por Cäiber (Plataforma Española de Ensayos Clínicos), la sonrisa a media hasta y el rezongar de posaderas de algunos de los asistentes evidenciaba que aún hay mucho camino por recorrer. Que seguimos anclados en un concepto trasnochado de la atención médica, centrado en el academicismo y en el culto al hospital. Esa montaña de acero y hormigón que seguramente sea la obra pública más cara por metro cuadrado y cuya inauguración sigue considerándose el mayor logro que puede alcanzar un gestor sanitario.

La hidrodemolición, una técnica muy ventajosa para la demolición selectiva en hormigón armado.

La técnica consiste en la utilización del chorro de agua a alta presión como herramienta de demolición o extracción selectiva del hormigón.

El hormigón es un material muy empleado en el mundo, posee una resistencia a compresión elevada y es un material de difícil rotura selectiva por medios mecánicos. La hidrodemolición aprovecha la gran porosidad que este material posee, el agua a altas presión penetra en los poros y genera tensiones internas insoportables provocando micro-estallidos superficiales en la zona de aplicación del agua.

Por tanto, la hidrodemolición prescinde de los impactos repetitivos de las herramientas percusoras, produce una innumerable cantidad de micro-estallidos superficiales y mantiene el resto de elementos intactos, como pueden ser armaduras, cables, tensores, vainas, etc. etc.

Video ilustrativo de HIDRODEM, para la reparación una pila tras del postesado.


En el caso de demoliciones selectivas, reparaciones, ampliaciones, reparación de superficies, etc., está tecnología es muy ventajosa pues además de eliminar completamente el hormigón, mantiene los armados y elementos metálicos a mantener y no somete al resto de la pieza a tensiones y vibraciones que puedan figurarlo o afectar a la adherencia de las armaduras.

Leer entrada completa en Servicios y Asesoramiento Técnico.