Informaciones de Félix Reyes Gutiérrez desde Cuba



Desbordamiento de foso en centro de salud, Félix Reyes Gutiérrez.

Ranchuelo, Cuba, 6 de diciembre del 2011. El foso de la policlínica “Mártires del 8 de Abril”, en Quemado de Güines se encuentra desbordado desde hace más de dos semanas por indiferencia de las autoridades gubernamentales.
El rebosamiento del foso motivado por un deficiente trabajo en la remodelación de la instalación realizada hace dos años, ha traído como consecuencia que las aguas residuales, excreta y orina, que corren por las aceras, se hallan propagado cuatro cuadras en el poblado.

El hecho ocurrido frente a la puerta del comedor y la cocina del centro asistencial, ubicado en la 2da Avenida Sur, entre 2da del Este y Paseo de la República, ha provocado la indignación de los galenos, enfermeras y otros trabajadores de la clínica.

También ha originado el enfado de estudiantes y profesores pertenecientes a la escuela primaria Antonio Briones Montoto, obreros que laboran en la panadería del poblado y residentes cercanos al lugar, relató Maidelys González Almeida, vecina de la localidad.


Corrupción en prisión avileña, Félix Reyes Gutiérrez.

Ranchuelo, Cuba, 6 de diciembre del 2011. Los uniformados que laboran en la prisión provincial de Canaleta en Ciego de Ávila participan en actos de corrupción desde hace varios meses.

Los reos después de seis meses de encierro tienen derecho a pabellón. Sin embargo, los guardias cobran los encuentros conyugales no reglamentados a 10.00 pesos convertibles y las visitas familiares no normadas a 100.00 pesos nacionales.

Los uniformados que laboran en la recepción de ropa de donación en el penal tambiénhurtan la vestimenta y la venden en el mercado negro a precios asequibles para incrementar sus ingresos. Igualmente sucede con las dietas médicas destinadas para los cautivos.

Por otra parte, añadió el preso opositor Osvaldo Grau, quien responsabiliza al jefe de la cárcel, Ricardo Pérez Díaz por las ilegalidades, que los cautivos que laboran en la construcción de bloques, losas y baldosas les pagan entre el 50 y el 60 % del trabajo realizado.

Una promesa a Reinaldo Arenas

Por Angélica Mora.


Arenas se suicidó el 7 de diciembre de 1990

"Antes que me hagas la entrevista, tengo que decirte algo: tengo sida..."

Con esta advertencia se inició mi extraña entrada, hace veinte años, fines de la década de los 80, en el sobrecogedor mundo del escritor cubano Reinaldo Arenas. Arenas había acudido a las oficinas de Radio Martí, no para promocionar sus libros, que comenzaban a ser famosos en los Estados Unidos tras haber triunfado en Francia y otras naciones europeas, sino para hablar del único tema que le importaba: "la falta de libertad en Cuba", y para denunciar a Fidel Castro.

Había una urgencia especial en el escritor. Quería dejar un testamento oral para sus compatriotas y el mundo. Pero antes de entrar a una pequeña cabina de grabación, en la que sólo cabíamos él y yo, -su compañero se quedó afuera- se volvió y me miró. Muy serio y en tono grave me advirtió: "tengo sida. ¿Te importa entrar a un lugar tan chiquito conmigo? ¿No tienes miedo de que se te pegue?. No pude dejar de reÍrme por lo solemne de la advertencia. "Te lo digo en serio", agregó, sin entrar todavía en el mini estudio. Me encogí de hombros y le dije que no.

"Creo que me voy a morir", me dijo simplemente.

"Todos nos tenemos que morir", le contesté.

No, en serio, siguió diciendo. "Quiero que me entrevistes. Estoy luchando... (contra el sida), pero no estoy seguro de que ganaré la pelea. Me gustaría dejarte algo para que lo comuniques ahora y lo repitas cuando no esté presente. "Me duele Cuba...Me duele ¿a ver?, me duele como fuego. Y te tendría que contar tantas cosas...pero no tenemos tiempo".

Arenas se había instalado en una de las dos sillas del mini estudio y movía unos papeles, que al final de la entrevista me dejó "para que saques datos". Era Un plebiscito a Fidel Castro, donde se pedían elecciones libres en Cuba, como la consulta que hizo el General Augusto Pinochet en Chile. La carta de Arenas, redactada en España junto con el pintor Jorge Camacho y su esposa Margarita, fue firmada por intelectuales, presidentes y premios Nobel. Después de todas sus peripecias en Cuba, su salida de la Isla, su vida en EU. Reinaldo Arenas se había percatado de algo terrible: los males que sentía ahora que había triunfado tenían un nombre: sida. Debía apresurarse en cumplir lo que se había fijado como meta: su lucha por Cuba.

Para Arenas el plebiscito era su legado, su amor. Y era su odio infinito hacia el hombre que consideraba el culpable de todas sus desgracias, incluso del sida que lo estaba matando: Fidel Castro.

"En realidad no voy a decir que quisiera morirme, pero considero que cuando no hay otra opción que el sufrimiento y el dolor sin esperanzas, la muerte es mil veces mejor... Siempre he considerado un acto miserable mendigar la vida como un favor. O se vive como uno desea o es mejor no seguir viviendo. En Cuba había soportado miles de calamidades, porque siempre me alentó la esperanza de la fuga y la posibilidad de salvar mis manuscritos. Ahora la única fuga que me quedaba era la Muerte".

De regreso de una de sus múltiples estadías en el hospital subió a duras penas las escaleras hacia su piso en Nueva York. Estaba solo, lo acompañaba su gato de dos colores, Tony. (De día lo acompañaba Lázaro, quien pese a su buena voluntad sufría sus propios fantasmas, aquejado de múltiples problemas nerviosos originados en Cuba, según Arenas).

En medio de su soledad decidió escribir su auto biografía Antes que Anochezca. La había titulado así para, mediante un juego de palabras, sintetizar sus penurias cuando, prófugo en los bosques, escribía urgentemente antes de que anocheciera, para aprovechar la luz del día... Y ahora también, en forma apresurada, escribía antes del crepúsculo, antes de que anocheciera. "Ahora la noche avanza de nuevo en forma más inminente. Es la noche de la muerte".

Arenas reunía las tres condiciones más idóneas para convertirse en un paria en el "Infierno" de la "Divina Comedia" del castrismo. El primer escalón descendente era el ser escritor, el segundo ser homosexual y el tercero ser disidente.

Mantuvo pocos amigos, casi todos fuera de la isla. En algunas oportunidades tuvo la suerte de poder enviar algunos manuscritos con turistas y visitantes de confianza, entre ellos el matrimonio Camacho. Y fue así como se hizo célebre fuera de su patria. Ganaba premios en el exterior, mientras corría de un escondite a otro, perseguido por un sistema que se sentía burlado al saber que el escritor estaba publicando fuera de Cuba. Fue encarcelado varias veces. Cuando salió de la prisión decidió escapar para conocer "como es el sabor de la libertad".

Llegó a EU. Estuvo un tiempo en Miami y luego se residenció en Nueva York. Pero fue muy poco lo que pudo gozar de su recién adquirida calma espiritual.

"Veo que llego casi al final de esta presentación, que es en realidad mi fin, y no he hablado mucho del sida. No puedo hacerlo, no sé que es {...} Cuando yo llegué del hospital a mi apartamento, me arrastré hasta una foto que tengo en la pared de Virgilio Piñera, muerto en 1979, y le hablé de este modo: 'Óyeme lo que te voy a decir, necesito tres años más de vida para terminar mi obra, que es mi venganza contra casi todo el género humano'.

Creo que el rostro de Virgilio se ensombreció, como si lo que le pedí hubiera sido algo desmesurado. Han pasado casi tres años de aquella petición desesperada. Mi fin es inminente. Espero mantener la ecuanimidad hasta el último instante. Gracias Virgilio".

El 7 de diciembre de 1990, en fase terminal del sida, Reinaldo Arenas se suicidaba en Nueva York.

"Queridos amigos, debido al estado precario de mi salud y a la terrible depresión sentimental que siento al no poder seguir escribiendo y luchando por la libertad de Cuba, pongo fin a mi vida...Ninguna de las personas que me rodean están comprometidas en esta decisión.

"Sólo hay un responsable: Fidel Castro. Los sufrimientos del exilio, las penas del destierro, la soledad y las enfermedades que haya podido contraer no las hubiera sufrido de haber vivido libre en mi país.

"Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la isla los exhorto a que sigan luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota, sino de lucha y esperanza. Cuba será libre. Yo ya lo soy".

Un descalabro

Por Félix de Azúa.

Creo que la alarma debería haberse disparado hace ya bastantes años, pero en todo caso un partido socialista capaz de considerar como valor indudable para la sucesión de Zapatero a una profesional del humo como Carme Chacón, de la que nadie conoce una sola idea, es un partido que da señales de parálisis.

El abandono de los votantes puede tener muchos motivos. También deben de haber optado por varias alternativas, muchas de ellas respetables. En todo caso yo sé cuál ha sido la mía y la razón principal para abandonar el partido al que he dado mi voto desde la muerte de Franco. Ha de ser un caso frecuente, así que (excúseme la inmodestia) escribo en nombre de varios centenares de miles de ciudadanos que han rechazado la imposible candidatura del PSOE. Y la causa es fácil de resumir: creo que han caído en el más absoluto desconcierto.

Por ejemplo, es de todo punto incomprensible que el presidente de los socialistas vascos sea Eguiguren, un melifluo valedor de quienes han defendido el asesinato como arma política. Aún confunde más el que Montilla, promotor del hundimiento del socialismo catalán, siga en su sillón, mudo, como es lógico. Los socialistas periféricos descubrieron el nacionalismo y fueron aplaudidos por la ejecutiva, pero pasarán a ser irrelevantes porque esa opción, a mi entender inequívocamente derechista, está muy bien representada por los grupos oligárquicos urbanos y los ruralistas, una unidad que ha funcionado perfectamente desde el siglo XIX.

No es menos confuso el sur, en donde el nacionalismo aún no ha cuajado (todo llegará), pero cuyos dirigentes se dedican a la compra de voluntades de un modo tan evidente que algunos acabarán en el banquillo. Así que mientras los socialistas catalanes apoyan las muy reaccionarias tesis de que Andalucía les roba el dinero, los socialistas andaluces se dedican a repartir subvenciones para ganar votantes.

La contradicción parece que no preocupa a nadie en el partido, pero los votantes se preguntan qué están votando.

Descontadas las tres regiones hasta aquí mencionadas, el partido socialista simplemente ha desaparecido del restante mapa español. Algo se habrá hecho mal, deduce cualquier persona con un gramo de seso, pero luego observa las secuelas de la debacle y advierte que todo sigue igual, incluido el indescriptible presidente Zapatero y su corte de aduladores, o el curtido candidato que ha conseguido hundir las encuestas más pesimistas.

Con la mejor voluntad uno se dice que ese partido no sabe lo que quiere, excepto mantener el sueldo de sus jerarcas. Y con mala voluntad lo plantea al revés:siendo así que lo único que les importa a los jerarcas socialistas es mantener la nómina, no es raro que el caos se haya apoderado de unas siglas que habían suscitado la esperanza de millones de españoles hace décadas. ¿Cómo se ha producido un fenómeno tan extraordinario? ¿Cómo puede ser que le esté sucediendo al PSOE lo que ya le sucedió a la UCD?

Casi todos mis amigos y conocidos, o bien han ocupado cargos en el partido socialista o bien han sido votantes inquebrantables, exceptuada la última elección. Durante muchos años hemos hablado, discutido, nos hemos reído de las meteduras de pata y hemos celebrado los aciertos. Sin embargo, en los últimos años algo ha cambiado. Ya no era posible hablar libremente. Uno tenía que ir con cuidado porque los socialistas se ofendían fácilmente, signo inequívoco de inseguridad. Argumentar no estaba bien visto. En cuanto te apartabas un poco de la ortodoxia comenzabas a ser mirado de soslayo como un posible submarino del PP. Y si la diferencia era de gran tamaño, como era inevitable en Cataluña, no había conversación posible y uno era tachado de facha sin más transición. Y sin embargo, los disidentes sabíamos que los fachas eran ellos porque querían aplastar a la disidencia.

La confusión se adueñó de los socialistas a partir del Gobierno tripartito de Cataluña que significó un giro radical en el ideario histórico: del internacionalismo se pasó a un nacionalismo derechista. De rebote y por mantener una imposible coherencia, los socialistas vascos del ramo Eguiguren comenzaron a coquetear con los de Batasuna y los socialistas gallegos se compraron una gaita. Por milagro aún no han reivindicado los socialistas andaluces su, a todas luces, poderosa identidad nacional. A nadie del partido se le ocurrió que en Italia, país similar a España, pero con contrastes de identidad mucho mayores, solo la ultraderecha plantea diferencias "nacionales".

Si a la deriva derechista se añade la política de imagen (y solo de imagen) que consistió en montar una especie de ONG universal para sumarse a cualquier manifestación de agravio (o de agravia), en lugar de analizar con seriedad los problemas de las minorías (por ejemplo, los castellanohablantes de Cataluña) y considerar su componente de clase (baja) como elemento de conflicto, el resultado es la convicción de que ese partido derechizado tiene tan mala conciencia que solo es capaz de políticas pánfilas, pero hipócritas.

Salir de ese pantano no va a ser tarea sencilla, sobre todo cuando han propiciado el poder omnímodo de un PP que si ahora congela sus extremos eclesiásticos y se centra, bien puede durar tres legislaturas. La renovación del PSOE se va a realizar con un horizonte sin estímulos y una travesía tan larga y triste que difícilmente alguien con talento y voluntad se va a poner al frente de la empresa. Sucederá lo peor: se impondrá la pereza, la resignación, la parálisis de quienes controlan el poder burocrático, lo que dará una oposición gritona y sin convicción.

Medidas serias, como la de obligar a los socialistas catalanes a que aparten sus manos del pastel nacionalista, o bien, si no, que el PSOE se presente en Cataluña con sus propias siglas, me parecen imposibles de alcanzar. Dejar atrás la estúpida dialéctica de "el pueblo contra los banqueros", que es una aceptable caricatura para Izquierda Unida, pero no para un partido con ánimo de gobernar, tampoco parece fácil. Justamente una de las últimas decisiones del Gobierno socialista ha sido la de indultar a un banquero tramposo sin dar explicaciones. Y esa es otra causa de defección: exigir a los socialistas con tareas ejecutivas que justifiquen sus actos, que respondan de sus errores, chapuzas, fracasos y corrupciones, parece una petición de ingenuo idealismo.

Me parece a mí que estos dirigentes no entienden que las corruptelas y los desórdenes éticos se dan por descontados en la derecha y no afectan a su votación, como ha dejado bien claro el caso de Berlusconi, pero la izquierda debería tener como principios inalterables la honestidad, la cultura, la educación y la justicia. Algo de eso van a tener que proponer en su refundación aunque tengan muy pocos candidatos ejemplares.

Pero no van a tener más remedio. Algo que parecen no tomar en consideración los actuales dirigentes del socialismo español es que los votantes han cambiado considerablemente desde la época de Felipe, cuya presencia en estas elecciones, por cierto, nos ha afligido a muchos de sus antiguos votantes. A los ciudadanos ya no se les puede llevar de la nariz con un periódico y dos cadenas de televisión. Hay ahora otros instrumentos para conocer con exactitud lo que están cocinando quienes se presentan como sacrificados amigos del pueblo.

En su inevitable refundación no estaría mal que los socialistas comenzaran, por ejemplo, diciendo la verdad sobre su confusa ideología y aceptando que la guerra fría ya ha terminado. La izquierda necesita otro lenguaje y nuevos conceptos. Si así lo hicieran, todos se lo agradeceríamos porque quizá sería posible volver a sentir simpatía por ellos e incluso a lo mejor recuperaban nuestro respeto, que es la condición imprescindible para volver a ganar unas elecciones.


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Fuente: buzzfeed

De la concepción al nacimiento... todo para ver - Conception to birth -- visualized. Alexander Tsiaras

Eliécer Ávila, de enero a diciembre

Por Yoani Sánchez.


Durante un par de años agosto dejó de ser el mes más difícil para el Gobierno cubano, con su canícula extrema y el malestar que provoca en la gente. Enero, el frío enero, traía acontecimientos que por su temperatura parecían propios del verano, de la comezón que ocasionan los más de 30 grados sobre cero. Al comienzo de 2007 un furibundo tráfico de correos electrónicos entre escritores y artistas fue bautizado como "la guerrita de los e-mails" y puso en entredicho la política cultural de la Revolución. Quienes habían sido víctimas de la censura y del hostigamiento en el sector artístico comenzaron a expresarse a través de una osada cadena de mensajes. Un par de semanas después de comenzado el intercambio, el ministro de Cultura trató de ponerle punto final en un encuentro personal con los implicados, a sala llena y puertas cerradas.

Al transcurrir justo 12 meses de aquel suceso, en otro enero inusual, un joven le dirigía incómodas preguntas a Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Mientras los intelectuales habían canalizado sus críticas a través del teclado, Eliécer Ávila -que así se llama el estudiante- lo hacía ante un nutrido auditorio, micrófono en mano y grabado desde una cámara que después filtraría el vídeo a miles de ávidos ojos. El soporte tecnológico ayudaba en ambos casos a difundir una inconformidad que no encontraba espacio por los estrechos caminos oficiales.

Hasta el día en que abrió la boca frente a aquel alto funcionario, Eliécer Ávila era tomado como un verdadero "hombre nuevo". Veinteañero, mestizo, militante de la Unión de Jóvenes Comunistas, proveniente de una familia humilde y sin embargo matriculado en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI). Activista de la Federación de Estudiantes Universitarios, dirigía además la llamada Operación Verdad, dedicada a contrarrestar en la web las opiniones negativas sobre el Gobierno de la Isla. Un ciberpolicía convertido por obra y gracia de la inconformidad en estandarte de todos aquellos que querían cambios pero no se atrevían a reclamarlos. De censor, a canal de expresión; de mordaza, a altavoz.

Con una oratoria que mezclaba la sabiduría popular y la habilidad tribúnica, aquel estudiante acorraló con sus observaciones a quien una vez también fuera embajador de Cuba en Naciones Unidas. Daba pena la ausencia de argumentos de este último; provocaba deseos de poner en pausa el vídeo y soplarle a Alarcón un par de respuestas al oído. En el clímax del desacierto y ante la pregunta de ¿por qué los cubanos no pueden viajar libremente?, el curtido político solo atinó a decir que "si los 6.000 millones de habitantes pudieran viajar adonde quisieran, la trabazón que habría en los aires sería enorme". La pelea verbal la ganó Eliécer por knock-out, pero el desagravio institucional no tardaría en llegar. Lo relegaron, lo marcaron como "no confiable", le permitieron graduarse, pero después lo lanzaron a un insignificante puesto laboral en su natal Las Tunas. Tuvo incluso que vender helados en la vía pública, ofertar fresa y chocolate para sobrevivir. Ahora se encuentra desempleado, en el paro, pero sin formar parte de ninguna estadística, indignado sin plaza, despedido sin seguro que lo cubra. Las esgrimas verbales con el poder se pagan caro.

Casi cuatro años después de aquel intercambio de palabras con Ricardo Alarcón, el joven Eliécer Ávila ha regresado a la escena pública nacional. Ya no estudia en la selectiva escuela de informática inaugurada por el propio Fidel Castro, ni monitorea la red de redes a la caza de opiniones "desafectas". Dista mucho de comportarse como aquelpolicía de los kilobytes que un día fue.

Por dos horas ha hablado ahora frente a los micrófonos de un espacio alternativo y cuasi clandestino, no ha interpelado esta vez al presidente del Parlamento sino a nosotros mismos. La grabación -al igual que en aquellos primeros días de 2008- ha corrido como pólvora por las redes ilegales de información. En esta se le ve más maduro, sin las obligadas reverencias verbales que su anterior condición le obligaba a hacer. Habla exento de tapujos y tanta franqueza hace que muchos se pregunten si Eliécer ha retornado a la palestra por espontaneidad o por orientación. No faltan quienes opinan que está tratando de purgar la culpa anterior, infiltrándose en las filas de los políticamente incorrectos. Pero es poco probable. Hay una franqueza campechana en sus palabras, algo que tiene el hombre rural y que el cinismo urbano nos ha eliminado, esa manera llana e inequívoca de llamar al pan pan y a la dictadura... dictadura. Es alguien que ha aprendido una lección de vida y que parece muy consciente de la fuerza de su nueva voz.

Eliécer Ávila tiene solo 26 años, habitará una Cuba donde cualquier ciudadano podrá interpelar a un miembro del Parlamento, criticarlo, desmentirlo sin ser castigado por ello. Un país donde todos los eneros serán difíciles de gobernar y los agostos también y los diciembres ni se diga.