Víctimas, 4 de marzo: José Edmundo Casañ Pérez-Serrano y Ramón Doral Trabaledo

Libertad Digital.



Poco antes de las 21:00 horas del 4 de marzo de 1991, dos pistoleros de ETA asesinaban a tiros en Valencia a JOSÉ EDMUNDO CASAÑ PÉREZ-SERRANO, directivo de la empresa Ferrovial, empresa relacionada con la construcción de la autovía de Leizarán.
Dos encapuchados entraron en las oficinas de Ferrovial, obligaron a los empleados a tumbarse en el suelo, y preguntaron por José Edmundo. Un empleado les acompañó hasta su despacho y, sin mediar palabra, le dispararon en la cabeza. José Edmundo Casañ murió cuando era trasladado en ambulancia a un centro hospitalario.
El casquillo del tiro que acabó con la vida de Casañ era de un arma del calibre nueve corto, con una identificación diferente a la parabellum, la habitualmente utilizada por ETA.
Unos 15 minutos después de haber asesinado al delegado regional de la empresa constructora Ferrovial, ETA colocaba un coche bomba en Valencia, que fue explosionado por especialistas de la policía. El explosivo del automóvil estaba compuesto por entre 25 y 30 kilogramos de amosal y disponía de un mecanismo temporizador para provocar la deflagración.
Ferrovial participaba, junto con otras muchas empresas, en las obras de la Exposición Universal de Sevilla y pugnó, con otras once firmas, por la adjudicación de uno de los tramos del proyecto de la autovía de Leizarán que uniría Guipúzcoa y Navarra.
La banda asesina se sumó a la campaña anti autovía, liderada por grupos nacionalistas, siendo uno de los más activos la Coordinadora Lurraldea. El conflicto por el trazado de la autovía de Leizarán se saldó con un total de ciento sesenta atentados, cobrándose la vida de tres personas y causando lesiones a otras muchas, además de cuantiosas pérdidas económicas, valoradas en más de mil millones de pesetas.
Tras el asesinato de José Edmundo, los etarras enviaron un comunicado a Egin asumiendo la autoría del mismo en el que decían que "esta acción responde a la responsabilidad e implicación graves que la citada empresa viene asumiendo de buen grado y con plena conciencia de sus actuaciones en el desarrollo de las obras del proyecto oficial de la autovía Irurzun-Andoain". La policía y la empresa negaron que Ferrovial tuviera ninguna relación con la autovía, además de desmentir que se hubiesen recibido amenazas por parte de la banda terrorista. De hecho, la sede de Ferrovial en Valencia no disponía de servicio de vigilancia privada.
El proyecto de autovía se había iniciado en 1986. La oposición etarra al mismo se vio secundada por la de Herri Batasuna y colectivos nacionalistas, como Lurraldea. El resultado final fue la creación de una comisión ad hoc de PNV y PSE que, con la aquiescencia de Herri Batasuna, llegó a un acuerdo en 1992 para dar el visto bueno al proyecto, pero cediendo en gran parte al cambio de trazado exigido por los etarras. Esto llevó al político del PP Gregorio Ordóñez a denunciar, en declaraciones recogidas por Época el 04 de mayo de 1992, que PNV y socialistas habían cedido ante los "ingenieros de la muerte", por lo que "quizá a partir de ahora las siglas de ETA haya que interpretarlas como Estudios Técnicos de Autovías". La autovía se inauguró, finalmente, en 1995.
El atentado contra Casañ fue obra del grupo Ekaitz de ETA, responsable del asesinato de diez personas en seis meses en el Levante español. El grupo estaba integrado por Fernando Díez Torres (condenado en 1999 a 38 años de cárcel por facilitar la infraestructura para cometer el asesinato), José Luis Urrusolo Sistiaga (condenado en 2002 a 45 años por el asesinato de José Edmundo), Idoia Martínez García, Juan Jesús Narváez Goñi e Itziar Alberdi.
José Edmundo Casañ Pérez-Serrano, de 42 años, era valenciano e Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Estaba casado y tenía tres hijos. Anteriormente trabajó en Cubiertas y Mzov., aunque nunca había estado destinado en el País Vasco.
El lunes 4 de marzo de 1996 es asesinado en Irún (Guipúzcoa) RAMÓN DORAL TRABADELO, adjunto a la Viceconsejería de Interior y miembro de la Policía Autónoma vasca, mediante una bomba que había sido colocada bajo su coche por la banda asesina ETA.
El atentado se produjo a las 09:15 horas en la céntrica calle Cipriano Larrañaga de Irún, cerca del domicilio del policía. Montxo, como le llamaban sus allegados, se dirigía a su domicilio para buscar a su esposa y a su hijo pequeño con el fin de llevar a éste a la guardería. El agente había recorrido apenas cincuenta metros con su vehículo Opel Vectra cuando se produjo la explosión de la bomba-lapa. Previamente, otro automovilista que marchaba tras él observó cómo bajo el asiento del conductor sobresalía un bulto que le infundió sospechas, por lo que comenzó a tocar el claxon y a hacer señales con las luces, a fin de que el ertzaina se detuviera. La víctima no se percató de estas señales, o no tuvo tiempo de reaccionar, pero el hecho es que, instantes después, se produjo la explosión que le causó la muerte.
Tras el estallido, el vehículo circuló sin control durante unos cien metros, con las puertas abiertas y el capó levantado, hasta que colisionó con otro coche junto a la estación del Topo, el tren que va desde San Sebastián hasta Hendaya. Los pasajeros de este tren abandonaron precipitadamente los vagones ante el temor de que otra bomba hiciera explosión.
Inmediatamente acudieron al lugar de los hechos ambulancias y agentes de la Policía Municipal y de la Ertzaintza que acordonaron la zona. La esposa de la víctima, Cristina Sagarzazu, se acercó al lugar del atentado al oír la explosión, pues hacía apenas unos momentos que se había despedido de él. Dando muestras de gran entereza, pudo acompañar a su marido en la ambulancia hasta el centro hospitalario al que había sido trasladado por una unidad de la Cruz Roja. Estaba en parada cardiorrespiratoria y tenía graves lesiones en la parte inferior del cuerpo.
Primeramente fue llevado hasta el Hospital Comarcal del Bidasoa, en el que el personal sanitario logró una momentánea recuperación del herido y le practicaron transfusiones de sangre. Seguidamente, Ramón fue transportado hasta el Hospital Nuestra Señora de Aránzazu, adonde llegó en estado de extrema gravedad. El parte médico facilitado por este centro sanitario donostiarra señalaba que el paciente presentaba "múltiples heridas a nivel de ambos muslos y peroné, que afectan al paquete vascular con importante pérdida de sustancia".
El nombre del ertzaina Ramón Doral Trabadelo había aparecido en documentos incautados a ETA como posible objetivo de un atentado. Los miembros de la Unidad de Adjuntos a la Viceconsejería de Seguridad (AVCS) de la Ertzaintza, a la que pertenecía el asesinado,  que se encarga de manera específica de la lucha contra ETA, eran uno de los objetivos preferentes de la organización terrorista vasca, según se recogía en algunos documentos incautados en los que se establecían las pautas a seguir contra este cuerpo policial.
Todos los partidos y sindicatos expresaron, tras el atentado, su más enérgica repulsa por el mismo y consideraron que ésta era la forma con la que ETA demostraba su respeto por los resultados electorales (el asesinato fue un día después de las elecciones generales).
El entonces consejero vasco de Interior, Juan María Atutxa, destacó que el periodista del diarioEgin Pepe Rey, en su libro El Jesuita, citó el nombre y "apuntó directamente a quien hoy ha asesinado ETA". Responsabilizó también de este atentado a los dirigentes políticos de HB por proferir "amenazas clarísimas". Se refirió concretamente a uno de los responsables, Anton Morcillo, miembro de la Mesa Nacional, que recientemente había dicho "donde las dan las toman" y amenazó directamente a la Ertzaintza.
Herri Batasuna difundió un comunicado de prensa en el que defendía el atentado perpetrado por ETA y señalaba que esta acción era consecuencia de la actuación "represiva" de la Ertzaintza contra los independentistas. Además, los batasunos acusaron a Arzalluz y a Atutxa, de "ser ellos, y no otros, los culpables de la muerte de Ramón Doral, y los que están conduciendo a la Ertzaintza a un camino absurdo, irracional y alejado de cualquier ética democrática". Por su parte, Arzalluz, presidente del PNV, comparó la actitud de ETA y su entorno social con la de Hitler.
Varios asistentes al pleno extraordinario convocado por el Ayuntamiento de Irún para condenar el atentado increparon a los concejales de HB cuando éstos intentaron culpar de su asesinato al PNV y a sus dirigentes. Todos los grupos, menos ellos, aprobaron una moción de condena del asesinato. Cuando el portavoz de los ediles proetarras, Martín Sorzabalbere, leía una nota en la que rechazaba la responsabilidad de HB por el atentado, el público que abarrotaba el salón de plenos protestó con gritos de "basura, basura" y "vergüenza les debería de dar".
Horas más tarde, miles de iruneses se manifestaron para mostrar su repulsa por el asesinato de Doral. El acto cívico de protesta fue presidido por el lehendakari José Antonio Ardanza y discurrió de forma silenciosa por la calle Cipriano Larrañaga, donde estalló la bomba-lapa que acabó con la vida de Montxo. La pancarta que encabezaba la manifestación tenía el lema en euskera "Así no puede ser". Muchos de los asistentes llevaban ikurriñas y, en el momento en que llegaron al punto donde se produjo el atentado, algunos jóvenes alzaron sus manos pintadas de blanco.
Al término de la marcha, los asistentes se sumaron a la concentración para exigir la libertad de José María Aldaya José Antonio Ortega. En el curso de esta concentración se produjeron momentos de fuerte tensión y enfrentamientos verbales entre los manifestantes y una veintena de personas que portaban una pancarta con el lema "Euskal Herria askatu".
Tras el funeral, miembros de la Ertazaintza entregaron en la sede de HB en San Sebastián una carta dirigida a "los representantes políticos de los asesinos de nuestro compañero Montxo" en la que les acusaban de "apoyar, alentar y aplaudir a quienes asesinan" a los que quieren construir Euskadi. También calificaban la trayectoria de HB de cada vez más parecida a las del partido nazi.
Montxo era una persona profundamente ligada a la vida de su ciudad, Irún. Su familia estaba vinculada al PNV y, desde joven, había participado en la actividad política de la comarca del Bidasoa, donde era muy conocido en los ambientes deportivos.
Su suegro, Patxi Sagarzazu, fue presidente de la Junta Municipal del PNV en la ciudad fronteriza y fundador del coro Ametsa, el de mayor solera de la ciudad, en el que cantaba su hija.
Siendo un adolescente Ramón comenzó a militar en el PNV, y llegó a ser el responsable de las juventudes de este partido (EGI) en Irún durante los años 1977 y 1978. De hecho, él fue uno de los creadores de la sección juvenil del PNV en la ciudad, aunque abandonó la militancia cuando entró en la Policía Autónoma.
Montxo estudió Ciencias Químicas y vivió con sus padres en el barrio de San Miguel, una zona obrera de la ciudad donde los vecinos recibieron la noticia de su fallecimiento con lágrimas en los ojos. Su trayectoria en la Ertzaintza es paralela a la del propio Cuerpo policial, del que formó parte desde que comenzara éste a funcionar, en 1982. Miembro de la primera promoción, tras pasar por diversos destinos se integró en la Unidad de Adjuntos a la Viceconsejería de Seguridad (AVCS), el servicio de información de la Policía Autónoma vasca. Llegó a desempeñar el puesto de jefe de la unidad en Guipúzcoa durante el tiempo en que la misma estaba dirigida por el sargento mayor Joseba Goikoetxea Asla, también asesinado por ETA en Bilbao en noviembre de 1993.
Tras aparecer en documentación de ETA, Montxo fue trasladado a Bilbao, "por cuestión de seguridad", según unas fuentes, y "porque habían trasladado la jefatura a la capital vizcaína". Allí continuó integrado en los AVCS, como responsable de la sección técnica.
Ramón Doral Trabaledo tenía 36 años, estaba casado con Cristina Sagarzazu, y tenía tres hijosvarones de 13, 11 y 1 año.

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Informa desde Cuba Félix Reyes Gutiérrez

Cadena de muertos en nuevo mandato, Félix Reyes Gutiérrez

Ranchuelo, Cuba, 28 de febrero del 2011. Tres fallecimientos se han producido en la cárcel Ariza – 2, de Cienfuegos, tras la ocupación del cargo como nuevo jefe de la prisión del mayor Yoel Suárez Martínez, desde enero del presente año. 

En la primera semana de febrero murió producto de un paro cardiorrespiratorio el recluso apodado África, quien padecía de constantes ataques de Asma, porque los uniformados no lo internaron en un centro hospitalario, dijo Rafael Martínez Irisa, reo del penal.

En la segunda y tercera semanas del mes en curso, los reclusos Jorge Garrauli González y José Roberto López Lorenzo, de 50 y 41 años de edad respectivamente, también perdieron sus vidas debido a infartos del miocardio. 

Los reclusos presentaban dolores en el pecho y falta de aire durante días. Tras el reclamo de los reos fueron trasladados a la enfermería del penal donde les suministraron calmantes porque el equipo de electrocardiograma se encontraba roto. Horas después, perecieron.

Suárez Martínez reemplazó en el cargo  al mayor Osmany Sosa, quien después de dirigir la cárcel durante dos años fue destituido de su cargo por las autoagresiones y agresiones de los sancionados, venta ilegal de medicamentos, desatención médica a los cautivos y las quejas de familiares y penados. 



Niños sin clases en Cumanayagua
, Félix Reyes Gutiérrez 

Ranchuelo, Cuba, 27 de febrero del 2011. Los niños que cursan estudios en la única escuela primaria del poblado de Barajagua, en Cumanayagua, no reciben clases desde hace dos meses, por falta de transporte.

Eleover Quevedo Valladares, residente del lugar, dijo que los treinta alumnos que cursan estudios del primero al sexto grado no reciben clases porque el barco que traslada a los escolares sobre una presa desde Jibacoa hasta Barajagua se encuentra roto.

Añadió la fuente, que los progenitores de los chicos se sienten muy preocupados porque se han  quejado ante las autoridades municipales y provinciales y la situación continúa igual. Además han tenido que dejar de trabajar para cuidar de sus hijos. 



Ciudadano duerme en parque villaclareño, Félix Reyes Gutiérrez

Ranchuelo, Cuba, 27 de febrero del 2011. El ciudadano Osmany Carrillo Hernández duerme en el parque principal  de Caibarién, desde hace una semana,  porque no tiene donde vivir.

Carlos Michael Rodríguez comunicó, que Osmany duerme en el parque situado entre las calles Cuba y Máximo Gómez  porque la casa que había comprado a un primo, quien emigró a los Estados Unidos, se encuentra habitada por personas que la ocuparon sin su consentimiento.

Agregó la fuente, que  Carrillo, de 43 años, quien salió de la prisión hace siete días, es huérfano de madre y padre y fue criado por sus abuelos también fallecidos, planteó su situación  ante el Partido Comunista y el Poder Popular Municipal e hicieron caso omiso.

En días pasados, el exrecluso fue arrestado por efectivos de la policía mientras dormía en el parque, lo trasladaron hasta el recinto policial y  los uniformados lo instaron a que sacara a la fuerza a los ocupantes de la morada para encausarlo nuevamente.

Agregó Carlos, que Osmany, quien contrajo Tuberculosis en la prisión en el año 2010 responsabiliza a las autoridades con su salud e integridad física puesto que pudiera recrudecerse el padecimiento o ser atacado por delincuentes del poblado.





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Las diez lecciones de la primavera árabe

Jordi Pérez Colomé.



Todas las revoluciones árabes han cumplido un año, menos Siria. Primero fue Túnez, luego Egipto, Yemen, Bahráin y Libia. El 15 de marzo será el aniversario de Siria. Junto a Bahráin -aunque menos- son las dos que aún colean. Las otras cuatro están en otra etapa.

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La última en pasar de momento de etapa ha sido Yemen, que desde hace una semana tiene un presidente nuevo, Abdo Rabo Mansur Hadi. Es un buen momento para repasar qué ha ocurrido en diez lecciones.

1. Los dictadores son dictadores por algo. La Liga Árabe es un club de dictadores. Hasta la primavera árabe solo dos países -Líbano e Irak- eran algo parecido a una democracia. Desde hace unos meses, Túnez es el mejor ejemplo de libertad de la región, sin ser perfecto. Egipto, Libia y Yemen están en una especie de transición. Los otros 16 -con Siria, que está suspendida- son dictaduras, alguna menos salvaje disfrazada de monarquía.

Durante este año, hemos visto con sorpresa y rabia la reacción de algunos gobiernos ante los ciudadanos que salían a la calle. Derrocar a una dictadura nunca ha sido fácil. La primavera árabe ha recordado que la violencia que se desencadena puede ser brutal. No es solo eliminar a un dictador, sino desmontar un sistema del que se benefician miles o millones a costa del resto de la población. No es labor de un día.

2. Hay que ser dictador, pero también tener amigos y no ser tonto. Los primeros dictadores que cayeron se quedaron sin amigos en su país. Zine Abedine Ben Alí, en Túnez, había malgastado una fortuna y la corrupción de su familia era pública. Hosni Mubarak, en Egipto, pretendía ceder su cargo a su hijo Gamal. Sus ejércitos les abandonaron.

Luego cayó Gadafi, que es el peor ejemplo de dictador. Reunía todos los defectos de Ben Alí y Mubarak y además en el extranjero sus amigos eran pocos. En el mundo árabe se había peleado con todos y algún nuevo amigo que encontró en Occidente, se olvidó de él en seguida. Ni siquiera Rusia y China creyeron que era indispensable.

Por si fuera poco, cuando empezó la revuelta en lugar de matar con discreción y acusar a otros, salió varias veces a gritar que los libios eran ratas. Su hijo también amenazó al país. No había modo de mirar a otro lado: el líder de Libia decía que iba a acabar con sus ciudadanos. Nadie quiso defenderle, y acabó mal.
Bahráin, Yemen y Siria lo han hecho mejor. Tienen amigos sólidos: los dos primeros son aliados de Estados Unidos, y Rusia protege a Siria. Ninguno es tonto. Los tres dictadores han culpado a extranjeros y terroristas de los males, no a todos sus ciudadanos.

Muchos dirán que el petróleo es la gran razón de que solo se atacara Libia. Pero se olvida a menudo que los dictadores necesitan vender el petróleo al mejor postor y China y otras autocracias ricas no lo compran todo. Occidente ya compra el petróleo de esos países; no le hace falta hacer la guerra para lograrlo. El petróleo iraní ya viene en parte a España. Por las sanciones, ya debe buscar alternativas. La guerra no le ayuda.

3. Mejor vivir en un país sectario o con terroristas. Además de amigos y de echar pelotas fuera en público, ayuda al mantenimiento de un régimen tener una excusa buena para seguir en el poder. Ali Abdulá Saleh sabía que Estados Unidos confiaba en él para prevenir la expansión de Al Qaeda en el país. Estados Unidos entrena a las fuerzas antiterroristas yemeníes -que un día se pueden usar contra manifestantes o contra el sur separatista- y cuando es necesario Saleh permite actuar a aviones o misiles americanos en su territorio. Estados Unidos lo ve como un aliado imprescendible.

En Bahráin pasa algo parecido. Allí está la base de la Quinta Flota, que patrulla el Golfo Pérsico. Pero además tanto en Bahráin como en Siria, una minoría gobierna sobre la mayoría. Eso hace que el grupo gobernante sea monolítico: se sienten amenazados y deben defenderse. Siria, además de matar con discreción, tiene una alianza con Rusia hasta ahora indestructible.

4. Pero mejor aún ser el rey y rico. Por ahora el ideal en esta primavera árabe ha sido ser rey y tener dinero. Excepto en Bahráin, las monarquías con petróleo del Golfo han evitado, de momento, grandes revueltas. Solo los chiíes en el este de Arabia Saudí y reivindicaciones por corrupción en Kuwait, han sido significativos.

Las dos monarquías árabes más humildes -Marruecos y Jordania- han visto manifestaciones y alguna represión, pero no han ido a más. Los reyes son más capaces de disimular, desviar las culpas y ceder poder sin perder privilegios; es más aceptable un monarca vitalicio que un presidente. Un rey puede permitir una monarquía constitucional a medio plazo, pero si un presidente acepta elecciones acabará tarde o temprano en la calle.

5. Si eres Catar o has vivido un conflicto hace poco, es lo mejor.Catar es el país árabe que más ha impulsado y aprovechado los cambios. Su influencia ha crecido, tanto con Al Jazeera como con la intervención y reparto de fondos en los países que han cambiado de régimen. En Siria intenta lo mismo, pero allí el riesgo y el premio son mayores: debilitar a Irán al dejarle con un aliado clave menos.

Argelia, Sudán e Irak, cada cual con sus motivos, se han ahorrado disgustos en la primavera árabe. Aunque, como todos, han tenido que hacer concesiones para evitar males mayores. Los dos han vivido conflictos recientes; no hay ganas de más. Líbano, con su democracia particular, también se ha salvado.

6. Internet puede ayudar, pero no siempre. Egipto fue el gran ejemplo de que las redes sociales pueden ayudar una revuelta. Primero, en una sociedad con medios censurados, Facebook deja ver que hay más opiniones que las oficiales, que los disidentes no están solos. Durante el proceso, les permite coordinarse. A Mubarak solo se le ocurrió cortar internet. No sirvió de nada.

En Siria han sido más listos. Como ya hacen en Irán y, sobre todo en China, por un lado vigilan la red y censuran lo que conviene y por otro espían por dónde pueden llegar las amenazas al sistema. Siria vio que no podía aceptar lo de Egipto y aprendió de Irán que las manifestaciones de centenares de miles y los campamentos en plazas debían evitarse como fuera. También intuyó que internet puede ser un instrumento de represión.

Hasta los activistas y periodistas deben ir con cuidado. Es probable que Siria disponga de tecnología que le haya permitido detectar y bombardear lugares desde donde operaban teléfonos vía satélite. Según el periodista del New Yorker Jon Lee Anderson, “sería mejor que los periodistas no usaran teléfonos por satélite desde Siria ni hicieran conexiones en directo”.

7. Los nuevos islamistas ganan. El islam político es el gran ganador de momento de la primavera árabe. Sus ciudadanos no hicieron las revueltas para contentar a occidente, sino para pedir más derechos. Resulta que en esas sociedades la mayoría es musulmana y muchos creen que la religión puede ser una buena guía para políticos. Así han votado.

Los Hermanos Musulmanes habían visto siempre la política desde la oposición, el exilio o la cárcel. Ahora deberán gobernar. Cuando uno tiene que decidir, se equivoca, y es el responsable si llegan los problemas. Habrá que ver qué logran y si convencen a sus votantes. De momento, nadie tiene intención de parecerse a Irán e incluso Hamás -rama palestina de los Hermanos- se aleja de la órbita iraní. Está todo en el aire, pero podría ser peor.

8. Los árabes son normales. Los países árabes tienen sus rasgos: la religión, la tradición y el petróleo son importantes en la mayoría. Pero ya no podremos decir que prefieren vivir en regímenes represores. Muchos árabes han salido a la calle para pedir libertad y derechos.

Aún hay quien cree que los árabes no han nacido para ser libres. Esto es algo que los nuevos gobernantes y los nuevos estados que surjan deberán demostrar. Hoy todo está en el aire. Aunque quizá adapten -y no copien- el modelo occidental, habrá unos mínimos exigibles: derechos de la mujer, libertad de expresión y de culto. Uno de sus modelos, Turquía, es un ejemplo con defectos. Se ha iniciado un proceso de décadas.

9. Las transiciones son aburridas. Las revoluciones son emocionantes. El pueblo sale a la calle y arriesga su vida por la libertad y un futuro más justo. Un año después empiezan las transiciones, que son más aburridas, pero son igual de importantes. Ahora las noticias que llegan de Túnez, Egipto y Libia tienen que ver más con economía, tribunales o sindicatos. Son procesos más difíciles de entender y la gente pierde interés. Es lógico, pero hay que estar tan atentos como sea posible.

10. Algo ha cambiado para siempre. Las transiciones pueden ir mal. Pero imaginar que Túnez aceptará un nuevo Ben Alí o Libia un nuevo Gadafi parecen fuera de lugar. La población ha perdido el miedo, que es el primer paso y que en algunos países ocurrió antes de que caiga el dictador. El miedo se siente en seguida: en Siria lo viví al hablar con la gente y en Egipto ya no.

Los líderes más nerviosos de la región no son por tanto los tunecinos o los egipcios, sino los saudíes u, obviamente, los sirios. Hasta Irán, por mucho que dé la bienvenida al nuevo islamismo, sabe que tiene más que temer. Esta es la mayor lección: algo, aunque aún no todo, ha cambiado para siempre en el mindo árabe.

Herederos

Nihil Obstat.




Lo que han hecho hoy muchos estudiantes universitarios de Barcelona -25.000 según la Guardia Urbana- no ha sido ejercer su derecho a la manifestación pacífica sino, por el contrario, tomar la ciudad por la fuerza, provocando el caos y intimidando a los ciudadanos. Han asaltado entidades bancarias, la bolsa y el rectorado. Han roto escaparates, pintado fachadas y mobiliario urbano y han quemado contenedores y un coche. 

Siempre se dice que estas acciones violentas son obra de minorías extremistas y suele ser verdad, pero ya va siendo hora de que se exijan responsabilidades a los convocantes de manifestaciones si no son capaces de impedirlas, con sus propios servicios de orden y la colaboración de la policía. Los ciudadanos no podemos estar al arbitrio de aprendices de brujo que desatan fuerzas que son incapaces de encauzar. O lo que es peor, que no tienen la más mínima voluntad de evitar. 

Lo que han hecho hoy muchos de los estudiantes que han salido a la calle en Barcelona no es luchar contra la crisis, sino agudizarla. No sólo han provocado destrozos que costarán dinero público y privado repararlos, sino que en lugar de promover la confianza han provocado más crispación, impotencia e inseguridad. 

Lo que han hecho hoy muchos de los estudiantes que han salido a la calle en Barcelona ha sido una vergüenza. Porque es una vergüenza ver a privilegiados haciéndose pasar por víctimas. Ver a los niños mimados del sistema patalear por rabietas infantiles que han de pagar el resto de ciudadanos. 

Los estudiantes universitarios sólo pagan el 11, 4% del coste de los estudios que cursan. El resto, el 88,6%, la pagamos todos los ciudadanos a través de nuestros impuestos. Y, contrariamente a lo que se dice, el porcentaje de la aportación pública no ha disminuido. En los últimos 10 años, ha aumentado de casi un tres por ciento. Entre 2002 y 2010, el número de estudiantes ha bajado de 127.000 a 119.000, mientras que en el mismo período el personal docente ha pasado de los 10.500 a los 12.000 y el personal no docente de los 6.500 a los 8.200. 


En estas condiciones, lo que han hecho hoy muchos de los estudiantes que han salido a la calle en Barcelona ha sido evidenciar una vez más la frivolidad y la hipocresía que se esconden detrás de tanto "indignado" heredero de la progresia socialdemócrata catalana.

Cuba por Dentro

Dania Virgen García.

Declaración de John Alexander Serrano Rincón.



Acoso a la madre del preso Rolando Castro Sánchez.