La 'maldición' de la ayuda exterior a los países pobres

Ángel Martín.



Los importantes recortes del Gobierno español en la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) desde 2009 han levantado las críticas del sector y parte de analistas. El objetivo que se marcó el Ministerio de Asuntos exteriores y Cooperación de alcanzar el 0,7% de ayuda al desarrollo en proporción de la Renta Nacional Bruta en 2012 queda ya en papel más que mojado. "Malos tiempos para la generosidad", así comenzaba el artículo de El País en el que daba cuenta de estos recortes y sus previsiones para este ejercicio.
Ahora bien, más allá de la irresponsabilidad derivada de incumplir los compromisos -y la posible mala imagen internacional que esto puede conllevar-, ¿tendría esto graves implicaciones para los países más pobres? SegúnIntermón Oxfamsin duda"Esto se traduce en que millones de personas no van a tener qué comer".
En Reino Unido se está debatiendo acerca de la conveniencia de establecer por ley el objetivo del 0,7%.Un informe reciente de la Comisión de Asuntos Económicos de la Cámara de los Lores sostuvo que esto sería inapropiado. "Creemos que la ayuda al desarrollo debería ser juzgada por los criterios de efectividad y valor para el dinero empleado y no por si un objetivo de gasto específico y arbitrario es alcanzado".
Las organizaciones de ayuda y agentes del sector de la cooperación británica han criticado con fuerza el informe, señalando los efectos beneficiosos de la ayuda y lo que podría suceder de recortarse. "La ayuda británica proporcionará vacunas contra enfermedades mortales a más de 80 millones de niños, salvando 1,4 millones de vidas [...] Ayudará a crear 19 millones de oportunidades de empleo", señala el director ejecutivo de ONE, organización dedicada a luchar contra la pobreza extrema. Así, se proporcionarían "inversiones esenciales que permitirán a los más pobres escapar de la pobreza y no necesitar la ayuda en el futuro".
Esto último -que la misma ayuda exterior iba a hacer que ésta dejara de necesitarse- se afirmó cuando los países ricos occidentales comenzaron a conceder AOD a lo que llamaron Tercer Mundo, allá por mediados del pasado siglo. Sin embargo, la cuantía en términos absolutos no ha dejado de aumentar desde entonces.
Evolución de la Ayuda Oficial al Desarrollo
Fuente: Development Co-operation Directorate (DCD-DAC), OCDE
Desde 1960 se han concedido cerca de 3,5 billones de dólares en AOD. Recursos que, como señala el prestigioso economista William Easterly, no han servido para, por ejemplo, proporcionar las medicinas necesarias con las que se evite la muerte de niños por la malaria, ni para proveer de mosquiteras a todas las familias pobres del mundo, siendo ambos remedios relativamente baratos.
Así, son cada vez más las dudas acerca del papel de la ayuda al desarrollo como instrumento para reducir sistemáticamente la pobreza, tanto desde perspectivas liberales como de izquierda, e incluso académicas. Aunque dichos enfoques varían: las críticas de la izquierda enfatizan el papel de la ayuda como instrumento ideológico de Occidente y de grandes corporaciones; los liberales destacan que es un arma del intervencionismo gubernamental; y las académicas ponen su acento en la falta de evidencia empírica sobre la relación positiva entre ayuda y desarrollo económico.
Lo cierto es que no existe consenso respecto a los efectos de la ayuda exterior sobre el desarrollo. Pero sí es cierto que no hay una evidencia sistemática de que ésta sea un elemento importante para que los países pobres salgan de su estado de miseria.
De hecho, los países que más han crecido en las últimas décadas, como China, India, Chile o losTigres Asiáticoslo hicieron sin cantidades significativas de ayuda. La razón de su éxito radica en factores internos -en pocas palabras, reformas aperturistas y liberalizadoras, en contextos institucionales muy deficientes con gobiernos corruptos y grados de respeto por la propiedad privada mínimos- y no en factores externos.
Por el contrario, países que recibieron grandes inyecciones de ayuda sufrieron décadas de estancamiento. El caso paradigmático es el del continente africano en el último tercio del siglo XX, como se muestra en el gráfico.
En su trabajo sobre los esfuerzos de Occidente para "salvar a África", Easterly concluye que hay pocas evidencias de que se haya ido aprendiendo en el esfuerzo de los países ricos por ayudar al continente africano. Sostiene que la evidencia disponible no apoya la hipótesis de que la ayuda externa pueda generar el desarrollo económico tan necesitado en África.
Así, numerosos investigadores han señalado el mecanismo perverso que establece la AOD respecto a las necesarias reformas que los países pobres deberían emprender, al desincentivar este tipo de cambios. Tengamos en cuenta que si un país receptor de ayuda crece y sale de la pobreza dejaría de percibir esos fondos, por lo que existe un problema de riesgo moral en este sentido.
Lo que suele suceder es que los fondos de ayuda externa son -análogamente a los ingresos derivados de los recursos naturales- un dinero fácil que, especialmente en manos de gobiernos con débiles limitaciones de su poder, son una tentación casi irresistible para la corrupción, concesión de favores y otro tipo de medidas que empeoran el entorno institucional y generan conflictos potenciales, perjudicando así el crecimiento. Por ello, reputados académicos han llegado a denominar la ayuda exterior como una "maldición", en analogía con la maldición de los recursos naturales.
Economistas africanos como George Ayittei Dambisa Moyo, por ejemplo, culpan a los países occidentales de prolongar la pobreza en África a través de la ayuda enviada a los corruptos líderes del continente, ya que ayudan a sostener dictaduras represivas y malas políticas económicas al tiempo que desplazan y marginan a las instituciones indígenas locales, claves para el futuro desarrollo económico de la región.
Efectivamente, los datos demuestran que los países desarrollados han enviado de forma continuada considerables cantidades de fondos de AOD a países liderados por algunos de los peores dictadores del mundo, tales como la Zimbabwe de Mugabe o el Sudán de Omar al-Bashir, sosteniendo financieramente a regímenes corruptos, violentos y represivos que, además, han utilizado una parte significativa de ese dinero para financiar gasto militar.
No obstante, debe matizarse que no toda la ayuda es igual, y que en ocasiones sirve a fines útiles para los pobres. Así lo constatan algunos programas específicos que, por ejemplo, han conseguido procurar alimentos o medicinas a niños y mejores condiciones de salud e higiene (como agua potable) a pobladores de comunidades muy pobres.
Asimismo, es cierto que el recorte en el presupuesto para cooperación al desarrollo puede acarrear consecuencias negativas sobre las personas que se beneficiaban de proyectos concretos. Por ello, es importante seleccionar bien las prioridades. Pero, por otra parte, no es menos cierto que estos proyectos pueden generar una dependencia excesiva en los pobres de las dádivas de los demás, algo que es deseable que acabe antes o después para que sean ellos mismos los que tomen las riendas de su futuro.

Víctimas, 8 de abril: Ángel Berazadi Urbe, Vicente Sánchez Vicente y José Manuel Cruz Martín

Libertad Digital.



A la 1:45 de la madrugada del 8 de abril de 1976, tras permanecer veinte días secuestrado por ETA, apareció el cadáver del industrial ÁNGEL BERAZADI URBE en una cuneta de la carretera comarcal Elgóibar-Azcoitia, en el Alto de Alcorta. Boca arriba, con los ojos cubiertos por unas gafas de soldador y un tiro en la nuca.
Desde que en 1970 la banda terrorista secuestrase a Eugenio Beihl, cónsul honorífico de la República Federal de Alemania, se habían producido otros tres secuestros más que no terminaron en asesinato: Lorenzo Zavala Suinaga, secuestrado en 1972; Felipe Huarte Beaumont, en 1973; y José Luis Arrasate, el 13 de enero de 1976, liberado el 16 de febrero. Ángel Berazadi, por lo tanto, hacía el número cinco en la lista, pero fue el primer secuestro de la banda que se resolvió con el asesinato del secuestrado.
Ángel era director gerente de la empresa que fabricaba las máquinas de coser Sigma, de la que se hizo cargo tras el fallecimiento de su suegro y fundador de la empresa, Eulogio Estarta, en 1955. En la tarde del 18 de marzo de 1976, a la salida de la empresa, un grupo de terroristas le obligó a dirigirse con su coche a un área de servicio de la autopista Bilbao-Behobia. Allí abandonaron el vehículo de Ángel y el que llevaban los terroristas, y se introdujeron en un tercer coche con el que se dirigieron al caserío Ipiola, en Itziar.
El secuestro tuvo lugar pocos meses después de la muerte de Franco, en unos tiempos muy convulsos política y socialmente. En ese momento, además, había un fuerte y abiertoenfrentamiento en el seno de la banda terrorista entre los llamados Comandos Bereziak (especiales) de ETA político militar y la dirección de la organización encabezada por Eduardo Moreno Bergareche, alias Pertur, que desaparecería tres meses después. Este enfrentamiento interno pudo tener, según algunas versiones, nefastas consecuencias en el desenlace del secuestro.
El industrial fue secuestrado por los Comandos Bereziak encabezados por Francisco Múgica Garmendia, alias Pakito; Eugenio Etxebeste, Antxon, y Miguel Ángel Apalategui, Apala. Pidieron a la familia un rescate de doscientos millones de pesetas, que debía ser entregado antes del 5 de abril. El entonces ministro de la Gobernación, y mano derecha del presidente Arias Navarro, Manuel Fraga, que llegó a decir en alusión a las acciones terroristas de ETA que "si quieren guerra la tendrán", ordenó a Hacienda que controlara el movimiento del dinero de la familia Berazadi para impedir el pago de rescate.
Las negociaciones por parte de la familia las llevaron miembros del PNV, dado que el secuestrado era próximo a este partido. Incluso intervino el propio Xabier Arzalluz, según contaron los periodistas José María Irujo y Ricardo Arqués. Por parte de ETA, el negociador fue Eugenio Etxebeste, Antxon, aunque también intervino Moreno Bergareche.
Sobre el desenlace del secuestro, hay diferentes hipótesis. Según unas versiones, la banda terrorista se mostró inflexible desde el primer momento a la hora de rebajar el importe del rescate. La familia no logró reunir el dinero y se ordenó a los secuestradores que ejecutasen a Ángel.
Otras versiones hablan de que, la víspera del asesinato, familiares de Berazadi se entrevistaron con Eduardo Moreno Bergareche, Pertur, para llegar a un acuerdo en la cantidad a pagar del rescate.Bergareche llegó a un "casi total entendimiento" con la familia y se rebajó el rescate a 50 millones de pesetas. Los Berazadi tenían que volver al día siguiente a Francia para cerrar el trato. Regresaron a San Sebastián a la una de la madrugada del 8 de abril, y una hora más tarde el empresario era asesinado.
En algunos periódicos de la época pudo leerse que "miembros de ETA se llevaron las manos a la cabeza cuando conocieron la noticia". Y aquí también hay otras dos versiones sobre el fatal desenlace: según unos, el enfrentamiento entre los Bereziak y Pertur fue determinante en esta fase final. Según otros, el trágico desenlace del secuestro pudo deberse a que los secuestradores que vigilaban a Berazadi se vieron acorralados por el peinado que la Guardia Civil, dirigida por Antonio Tejero, estaba realizando en la zona donde estaba el zulo y, por propia iniciativa, decidieron matar al empresario. La consecuencia fue que el enlace de la banda, que debía informar de lo acordado entre Pertur y la familia a los terroristas que tenían secuestrado a Berazadi, no llegó a tiempo.
El asesinato del industrial guipuzcoano, nacionalista próximo al PNV e impulsor de varias ikastolas en Elgóibar, Zaráuz y San Sebastián, provocó un enorme impacto en la sociedad, tanto dentro como fuera de España. En el 30 aniversario de su asesinato, El Diario Vasco recordaba que "la fotografía de Ángel Berazadi encañonado por la pistola de un etarra durante su secuestro dio la vuelta al mundo y estremeció a la sociedad vasca. Es la imagen del horror del terrorismo".
Los trabajadores de su empresa velaron por turnos el cadáver en la capilla ardiente instalada en la fábrica y posteriormente trasladaron su féretro a hombros hasta la iglesia parroquial de San Bartolomé. Su mujer, Carmen, declaró: "Pido a Dios que el sacrificio de mi esposo no sea estéril y que suponga el final de una trágica escalada de terror que atenaza a nuestro pueblo. Pido a Dios, con mi corazón dolorido, que me ayude a perdonar y olvidar".
Tres de los asesinos de Ángel fueron capturados pocos días después en un control policial en San Sebastián. Los tres detenidos (José Agustín Echaga Aguirre, José Ignacio Egaña Aristi y José María Aldalur Arocena) se confesaron autores del secuestro y asesinato -por orden de Miguel Ángel Apalategui Ayerbe- del industrial. En el coche en el que viajaban estaba el casquillo de la bala con la que habían asesinado a Berazadi.
Ángel Berazadi Urbe tenía 58 años. Había nacido en Zaráuz en el seno de una familia modesta. Treinta años antes de su secuestro y asesinato entró a trabajar en la empresa Estarta y Escenarro S.A. Posteriormente se casó con la hija del fundador, Carmen Estarta, con la que tuvo cinco hijas y un hijo. La familia abandonó el País Vasco después del asesinato.

A las tres de la tarde del 8 de abril de 1981, ETA asesinaba en la localidad vizcaína de Baracaldo al policía nacional VICENTE SÁNCHEZ VICENTE. Dos encapuchados le dispararon instantes después de haber dejado a la puerta del colegio de Santa Teresa a su hija menor, Olga, de cuatro años de edad.
Vicente se dirigió a su vehículo y, antes de que hubiera cerrado la puerta del mismo, dos encapuchados, que habían salido de un coche aparcado en las inmediaciones, efectuaron varios disparos a bocajarro. El automóvil del policía, que estaba aparcado en una subida, se deslizó sin control por la pendiente por espacio de unos quince metros, estrellándose finalmente contra otro vehículo. Durante todo el recorrido, el cuerpo de Vicente Sánchez osciló por la puerta abierta, sin llegar a salirse totalmente del automóvil, escena contemplada desde la parte alta de la cuesta por otros padres y niños que se disponían a entrar en el colegio.
Para el Partido Socialista de Euskadi, este atentado ponía de relieve el "carácter desalmado deasesinos sin escrúpulos ni entrañas, de quienes son capaces de matar a una persona en presencia de sus hijos de corta edad y ante la puerta de un colegio, cuando entraban muchos niños".
La víctima fue trasladada al Hospital de Cruces, donde los médicos únicamente pudieron certificar su fallecimiento. El cuerpo presentaba once impactos de bala. Tras realizarle la autopsia, el cadáver de Vicente fue trasladado al cuartel de la Policía Nacional de Basauri, en una de cuyas dependencias se instaló la capilla ardiente.
ETA asumió el atentado el 11 de abril. No se sabe nada de los autores del asesinato, pero tuvo que producirse necesariamente un seguimiento de sus actuaciones y rutinas diarias. Entre ellas, llevar a su hija al colegio después de comer, algo que la víctima hacía todos los días. 
Vicente Sánchez Vicente, de 32 años de edad, era de la localidad salmantina de Fuentes de San Vicente. Llevaba ocho trabajando en el País Vasco y estaba adscrito al equipo de desactivación de explosivos de la Jefatura Superior de Policía de Bilbao. Estaba casado y tenía dos hijas de 7 y 4 años. Tras el funeral, fue trasladado a Salamanca, donde fue enterrado.
Diez años después, el 8 de abril de 1991, y también en Baracaldo (Vizcaya), ETA asesinaba de nuevo a un policía nacional. JOSÉ MANUEL CRUZ MARTÍN, agente de la escala básica, murió como consecuencia de la explosión de una bomba adosada a los bajos de su coche cuando circulaba por la calle Juan de Garay, a unos 200 metros del cuartel de la Policía. Eran aproximadamente las siete y media de la tarde.
Su mujer, Catalina Rebollo Samaniego, que le acompañaba, resultó herida grave en las piernas y tuvo que ser trasladada al Hospital de Cruces. Estuvo incapacitada 270 días. Catalina, además, sufrió una fuerte crisis nerviosa al ver el cuerpo de su marido completamente destrozado dentro del coche. Varios transeúntes tuvieron que sacarla del amasijo de hierros en que había quedado convertido el vehículo.
La onda expansiva de la explosión produjo, además, heridas leves a un chaval de 15 años, Asier de la Mata, y a María del Carmen Álvarez Serrano, de 37.
El funeral se celebró al día siguiente en Bilbao. El ministro del Interior, José Luís Corcuera, advirtió a los autores del atentado que "serán puestos a disposición de la Justicia, entre otras cosas porque nos ayudará este pueblo a detenerles. Incluso creo que quienes hasta hace poco eran sus amigos también nos van a ayudar a apartar de la circulación a esta especie que no puede vivir en sociedad".
En 1995 fueron condenados a 50 años de cárcel, como autores del asesinato de José Manuel Cruz, los etarras Raúl Alonso Álvarez, Germán Urízar de Paz y Jesús María Mendinueta Flores, alias Manu. Mendinueta Flores fue detenido en una operación contra el grupo Vizcaya de ETA el 29 de agosto de 1991, en la que resultaron muertos tras un tiroteo el etarra Juan María Ormazabal, El Turco, y el ertzaina Alfonso Menchaca.
En 2006 fue condenado a 52 años, también como autor, Juan Carlos Iglesias Chouzas, alias Gadafi, que consiguió huir de la operación en que fue detenido Mendinueta Flores. Durante el juicio el etarra tuvo que ser esposado por su negativa a levantarse del asiento y estuvo paseando por la cabina en actitud desafiante durante toda la sesión.
La Audiencia Nacional consideró probado que Mendinueta Flores e Iglesias Chouzas confeccionaron el artefacto explosivo que mató al agente. Después se lo entregaron a Alonso Álvarez y Urízar de Paz, con la información del domicilio y los datos del vehículo de José Manuel. Ambos forzaron la cerradura del vehículo y colocaron el artefacto bajo el asiento del conductor.
José Manuel Cruz Martín, natural de Huelva, tenía 27 años. Su mujer, 24. Había ingresado en la policía en 1988 y estaba destinado en el País Vasco desde el 1 de febrero de 1989. El matrimonio no tenía hijos.

Guía Para La Construcción Con Albañilería.

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Incluyo esta obra entre mis documentos sobre Estructuras.
Esta guía ha sido elaborada basados en las mejoras y conocimiento adquirido en el marco del Programa Promoción y Desarrollo de Tecnologías para la Construcción para países no desarrollados y en vía de desarrollo el cual es supervisado por el Ministerio de la Tierra, Infraestructura y Transporte del Japón.


En el Perú los edificios de albañilería de ladrillos de arcilla y adobe son los sistemas estructurales más usados en la construcción de viviendas en zonas urbanas. El proyecto intenta contribuir a la mitigación del daño ocasionado por los sismos, mejorando la capacidad resistente frente a terremotos de las construcciones de albañilería confinada.
Se han realizado experimentos para verificar la resistencia de muros y viviendas cuyo punto culminante fue el ensayo de una vivienda de dos pisos a escala natural. Los ingenieros locales a través de la guía pueden hacer el seguimiento del de construcción a través de este programa, el mismo que ha quedado registrado en la guía.
UNIVERSIDAD NACIONAL DE INGENIERÍA - PERÚ.

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Belkis Cantillo: 'Me golpearon la cabeza, el vientre, los senos, pero no me callaron'


07-04-2012 - 1:36 pm.
La coordinadora de las Damas de Blanco en Santiago de Cuba fue liberada el viernes. Su esposo, el exprisionero político José Daniel Ferrer, sigue detenido.
La coordinadora de las Damas de Blanco en Santiago de Cuba, Belkis Cantillo Ramírez, fue liberada el viernes al final de la tarde, informó la emisora Radio Martí. Su esposo, el exprisionero del Grupo de los 75 José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), continuaba detenido en la unidad de operaciones de la Seguridad del Estado conocida como Versalles.
"Invadieron nuestro hogar. Cinco mujeres entraron, me arrastraron (…) me dieron bastantes golpes (…) por la cabeza, por el vientre, por los senos, por donde quiera, pero nunca me callaron la boca porque más gritaba 'abajo la dictadura', 'abajo los esbirros'", dijo Cantillo sobre su arresto, el pasado 2 de abril, cuando la Policía y la Seguridad del Estado realizaron operativos en varias localidades de Santiago de Cuba y detuvieron a decenas de opositores.
La casa de Cantillo y Ferrer, al igual que la del activista Raumel Vinajera Estive, fue objeto de un "verdadero saqueo", según denunció esta semana la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).
"Las fuerzas represivas entraron a saco (…) y se llevaron materiales y equipos de oficina, libros y otras publicaciones y diversos artículos de propiedad familiar", indicó la CCDHRN.
Antes de la liberación de su madre, la hija mayor de Cantillo y Ferrer, Martha Beatriz, de 14 años, calificó de "robo" la acción de las autoridades en su domicilio.
"Aquí no trajeron ni orden de registro ni dejaron constancia de lo que se habían llevado", dijo la adolescente en declaraciones al periodista Oscar Haza del canal América TeVé, de Miami, publicadas por la Asociación Damas de Blanco. Añadió que las autoridades se llevaron incluso el dinero que había en la casa.
La menor y sus hermanos han estado al cuidado de familiares. Martha Beatriz dijo que miembros de las Damas de Blanco les llevaron comida y dinero para que pudieran subsistir.
Por otra parte, la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, denunció a través de la plataforma Háblalo sin Miedo el arresto de su esposo, el expresionero del Grupo de los 75 Ángel Moya, este viernes en Pedro Betancourt, Matanzas.

Ausencia de incidentes

Arcadi Espada.



  Querido J:
Habrás visto los sofisticados esfuerzos que hace el periodismo para determinar si en España hubo una huelga. La cifra objetiva, el nuevo metro patrón, es el consumo de energía, que al parecer estuvo en torno al 14,84%, ¡una o dos décimas superior! al de la última huelga. No puedo discutir la objetividad del medidor y comprendo bien que los medios acudan a cualquier clavo eléctrico cuando los sindicatos son capaces de decir que la actividad laboral, ¡ayer en España!, no pasó del 23%. Sin embargo, el problema es más profundo y desagradable. Me parece inmoral que el periodismo se aferre a la delicada objetividad del consumo de energía. Esos titulares son orquídeas: decoración,color, como dicen en el oficio. No: el periodismo no debe medir esta huelga ni ninguna de su estilo. El nivel de adhesión a cualquier objetivo colectivo no puede calibrarse si media violencia. Nadie debe tomar en serio los referéndums de una dictadura. La huelga general fue un acto de violencia y parece mentira que los periódicos le concedan el beneficio de la aritmética, tan sosegada y democrática.
La violencia de una huelga se exhibe casi siempre en su propio origen. En esa votación seminal que los guerrilleros sindicales dicen, con cándido orgullo, que fue a mano alzada. La primera violencia suele ser la intimidación del grupo, la vergüenza. De ahí que frente a la turba del brazo alzado la democracia procure la cabina individual del voto, casi religiosa. Dicen los periódicos, y no se pellizcan, amigo mío, que el paro fue mayor en la industria y en los transportes. Las causas no se detallan. El lector puede mecerse así en las fantasías sobre la clase obrera y el paraíso: la pureza de mármol de esos trabajadores no corrompidos por la insolidaridad. Ahí: en las grandes fábricas, en los grandes mercados: ahí reina el músculo, la firmeza. ¡Quia!: solo es intimidación. Y la disolución del gesto individual. Pero por si fuera poco están los piquetes. Haciendo una barrera de fuego a la entrada de Mercarbarna. Pinchando ruedas en Carabanchel. Esa es la superioridad moral del obrero industrial frente al comercio pequeño burgués: el piquete. ¿Cómo pueden evaluar los periódicos con su lavaje de manos aritmético una conducta que se ha producido en condiciones de violencia? Allí donde quema un solo neumático, donde se silicona una verja, donde se empuja a un trabajador, allí donde no se garantice la libertad de ser insolidario, traidor y cobarde no hay sumando. Los sindicatos se han llenado históricamente la boca con las intimidaciones de la patronal ante el huelguista que quiere y no puede. (Bien, de acuerdo: ésa solo es un razón más para que los periódicos no se dediquen a la aritmética en condiciones de violencia, ni siquiera simbólica.) Pero los sindicatos solo han sabido responder con sus propias intimidaciones.
No sólo la aritmética. Todos los periódicos utilizan este mantra: la ausencia de incidentes. (Salvo en Barcelona, ya te contaré.) ¡Pero cómo es posible!  ¿Cómo es posible que el eufemismo actúe de una manera tan provocadora! Una huelga es en sí misma un incidente de la democracia. Pero ni siquiera es necesario creparse (ojo linotipista, que así lo dicen en las peluquerías). Que le pregunten por la ausencia a Carmelo Jordá, periodista de Libertad Digital, que ayer, en una calle de Madrid, y ante el acoso de la turba, a un tris estuvo de cantar La Internacional en ucraniano. A los dos viejillos humillados detrás de la persiana metálica de su comercio, mientras la perra juventud los señala con el dedo. ¡Ausencia de incidentes!: ese hombre en la estación de Sants: primero, y dado que parece muy quemao con los piquetes, lo rocían con el extintor; y luego lo derriban de un buen puñetazo, que para eso ven series. Y, en fin, esos valientes del supermercado de Sagunto: mierda para cada uno. Podría listarte una decena, ciento, un millón. ¿Recuerdas cuando a primera hora de toda noche electoral sale el ministro del Interior y dice aquello tan retórico y sabido y banalmente feliz, aquella «ausencia de incidentes y la absoluta normalidad de la jornada»? Pues así se deduce que vivió ayer España la huelga general: en paz, en orden y en libertad.
Caso aparte es lo de Barcelona. Los periódicos extienden hasta allí una cierta excepción. ¡Al fin y al cabo se quemaron trescientos cubos de basura! Aunque era para que se entendiera bien lo que quería decir Pujol con las aguas podridas. Pero Barcelona no fue una excepción sino la formalización más brillante y detallada de la regla. Mira: cuando el sindicalista jefe advierte al gobierno que el conflicto se recrudecerá si no atiende al chantaje, las imágenes de Barcelona son su mejor argumento. Una proyección muy útil de lo que significa recrudecer. Así es como los incidentes sirven a los sindicatos, aunque los condenen para servirse de ellos doblemente.
Sabes que todas las noches de victoria deportiva, manifestación o juergasuponen actos de barbarie en Barcelona. Actos silenciados, sistemáticamente, por el establishment político y mediático catalán. Es maravilloso ver a los paniaguados, esos que viven de explicar cómo un hombre muerde a un perro, justificar su silencio en los periódicos para no dar protagonismo, dicen, a lo excepcional. ¡Lo excepcional! Uno tras otro, los encargados del orden catalán han fracasado a la hora de identificar, detener y extirpar la criminalidad por sistema. Entre las razones que añadir a su incompetencia está el aflojamiento de la vigilancia mediática que en una democracia defiende a los ciudadanos de los abusos. De todos: de los abusos de los despachos y de la calle. Es casual, desde luego; pero la imagen de la huelga es la de esa treinteañera barcelonesa cuya cara con lágrimas es la pedrada más brutal que ha recibido el escaparate de su tienda.


Durante muchos años ha habido caras como esa en las calles de Barcelona: abandonadas por sus autoridades y por su prensa, ese personal retorcido, canalla, cansino, sombrío, paranoico, cretino, amargado y cobarde. Adjetivos todos, menos el último, que tomo de mi corresponsal Pinco Pallino, que acaba de escribirle una carta abierta a Álvaro de Marichalar, otro apedreado.
Celebremos, a pesar de todo, estos inexorables ritos de paso de la juventud testosterónica. Mejor el gas lacrimógeno y sexy de las ciudades que el gas de las buenas viejas guerras y su flor tronchada. ¡Ha estallado la paz!, decía el profético Gironella. Pero que no se conceda a sus ceremonias el beneficio de la normalidad contable. Los estudios indican que a esta edad el cerebro es aún muy plástico. Mira si no ese Willy Toledo, que por no actuar a tiempo ya no distingue entre la farsa y la vida y ha habido que encerrarlo.
Sigue con salud.
A.
(El Mundo, 31 de marzo de 2012)