Vida a crédito

Arcadi Espada.



Paseo ayer durante todo el día, incansablemente, por los arrabales. Aunque ayuda el día seco, claro y santo el aspecto general es excelente. Limpio, cuidado, moderno y civil. Es indiscutible que el dinero público ha pagado mucha corrupción; que algunas inversiones han sido desmesuradas e inútiles. Pero la verdad general no se menciona. En las dos últimas décadas la vida en las ciudades españolas ha mejorado de modo radical y se ha hecho más igualitaria. Es probable que no hubiera dinero real para estos objetivos y que el endeudamiento haya sido la consecuencia lógica. Pero siempre me ha parecido absurdo decir que el endeudamiento se debe al vicio y al derroche, a las putas, la coca y los aeropuertos peatonales. Pocas veces como esta mañana me parece esta exageración marginal, absurda y malintencionada. El endeudamiento ha servido, sobre todo, para mejorar la vida de los españoles. Y ése es el problema realmente serio. De ahí que se necesite un gobierno que enuncie esta verdad elemental, aunque escasamente partidista, y urja a los ciudadanos a pagar las deudas no sólo de la incompetencia del partido rival, sino de algo que ha valido la pena y por lo que es preciso ahora sacrificarse y luchar.

El síndrome de Fukushima


Por Martin Freer, profesor de Física Nuclear en la Universidad de Birmingham (LA VANGUARDIA, 27/03/12):
Comúnmente, se hace referencia a los dramáticos acontecimientos que se desarrollaron en la central nuclear Daiichi de Fukushima después del maremoto del año pasado como “el desastre de Fukushima”. Basta con esa descripción para empezar a entender los importantes malentendidos que rodean a la energía nuclear.
Fue el maremoto, causado por el mayor terremoto que haya padecido jamás el Japón, que causó la muerte de más de 16.000 personas, destruyó o dañó unos 125.000 edificios y dejó el país ante la crisis más grave, según la calificó su Primer Ministro, desde la segunda guerra mundial. Sin embargo, a Fukushima es a la que se suele aplicar la etiqueta de “desastre”.
En realidad, aunque lo que ocurrió fue espantoso, se podrían interpretar los acontecimientos habidos en las horas y los días posteriores al choque de una ola gigantesca contra el muro marino de protección de la central nuclear como un notable testimonio de las sólidas credenciales de una central nuclear. Desde luego, las repercusiones medioambientales en quienes viven cerca de Fukushima pueden tardar muchos años en remediarse, pero la reacción en muchas partes –en particular, en Alemania, Suiza y otros países que inmediatamente condenaron y abandonaron la energía nuclear– demostraron la persistente falta de conocimientos sobre dos cuestiones fundamentales.
La primera es la seguridad; la segunda, la radiación. Para evaluar la energía nuclear por lo que es en realidad y no desecharla con argumentos poco más que ignorantes e intransigentes, tenemos que fomentar un diálogo mucho menos excluyente y mucho más informado.
¿Prohibirían los viajes aéreos las numerosas personas que sí que lo harían en el caso de la energía nuclear? Al fin y al cabo, los paralelismos entre las dos industrias son fundamentales para la cuestión de la seguridad.
Con frecuencia se nos dice que, estadísticamente, los viajes aéreos tienen una mejor ejecutoria en materia de seguridad que ninguna otra forma de transporte. Podría resultar útil resumir las numerosas razones relacionadas entre sí que lo explican comparando un aeroplano con una bicicleta.
Todos sabemos que un avión es un aparato muy complejo y que una bicicleta no lo es. También reconocemos que las consecuencias de un accidente aéreo pueden ser mucho más catastróficas que las de un ciclista al salirse de la calzada para tomar una curva camino de casa y de vuelta de unas compras. Así, pues, el diseño y la fabricación de un avión es muchas veces más complicado y minucioso que el diseño y el montaje de una bicicleta.
Lo mismo se puede decir de los 450 reactores nucleares, aproximadamente, que existen en todo el mundo. La realidad es que la ejecutoria de esa industria en materia de seguridad no tiene comparación con ninguna de sus rivales, que no la superan. Como los aviones, los reactores nucleares están concebidos y construidos con unas normas alucinantes.
Pese a la tensión y el miedo que rodearon la lucha contra una fusión nuclear en Fukushima, no debemos olvidar que las instalaciones –y con ellas la idea misma de una industria de energía nuclear– estuvieron sometidas a una prueba extraordinaria, en el sentido más estricto de la palabra. De no ser por unos fallos de diseño que en la actualidad no se repetirían, Fukushima habría podido perfectamente sobrevivir intacta… y la historia habría sido muy diferente.
De hecho, la energía nuclear es una propuesta más segura ahora que nunca, pero, para muchas personas, el mero espectáculo de un acontecimiento como el de Fukushima –independientemente del resultado– es suficiente para sacar la conclusión opuesta. Si un 747 se estrellara contra unas instalaciones nucleares, no es probable que se pidiera que se declarasen todos los aviones fuera de la ley, pero el clamor en pro de que se cerraran inmediatamente todos los reactores del planeta sería probablemente ensordecedor.
Recuérdese, además, que la central de Fukushima fue construida en el decenio de 1970 y que la tecnología en la que se basó databa de un decenio anterior. Sus sucesoras son radicalmente diferentes por su funcionamiento, como también el marco reglamentador, que establece criterios asombrosamente nuevos para el cuidado y la calidad requeridos en todas las fases del proceso.
Los argumentos contra la energía nuclear están profundamente arraigados en las preocupaciones por la seguridad en general y la radiación en particular. Como el accidente de Fukushima ha reforzado demasiadas opiniones y ha modificado demasiado pocas, reviste importancia decisiva que intentemos dar claridad a esas cuestiones, en particular en los países, incluido el Reino Unido, en los que la idea de una política energética sostenible sigue sin determinar.
Si bien conocemos los corolarios de altos niveles de exposición a la radiación, lo que sucede en el otro extremo de la escala es menos claro. El mundo está lleno de radioactividad –las paredes, el cemento e incluso los plátanos contienen rastros de ella– y nuestros cuerpos se han adaptado a ella. En países como el Brasil y la India, las personas viven en ambientes que presentan entre 20 y 200 veces la radiación existente comúnmente en el Reino Unido, al parecer sin efectos genéticos negativos. Algunos expertos sostienen incluso que podemos necesitar cierto grado de radioactividad para estimular nuestros sistemas inmunes.
Naturalmente, siguen existiendo preocupaciones en torno a las decisivas cuestiones de la eliminación y proliferación de residuos. Una vez más, es necesario un debate con conclusiones acordadas por consenso.
Pero para ello es necesaria una hoja de ruta que nos indique la situación actual y lo que debemos hacer. Debemos crear la necesaria cultura dialogante en la industria y en el mundo académico y debemos alentar a la población a pensar y reflexionar más. Por encima de todo, debemos aumentar la comprensión por parte del público del sector energético en conjunto.
Actualmente, hay demasiados “yo sé” y “esto es lo que firmemente creo”, procedentes con frecuencia de personas influyentes, en casos en los que no todo es blanco o negro. El de Fukushima es uno de ellos.
Aún no es demasiado tarde –no del todo– para empezar a formular el debate más amplio de la energía nuclear en un lenguaje que informe en lugar de alarmar y con términos que contribuyan a la expresión de juicios equilibrados y no a consolidar prejuicios sostenidos durante demasiado tiempo.

George Will: Drug Prohibition Is an Awful Flop. We Like It.

Jacob Sullum.



In a new column, George Will concedes that seeking altered states of consciousness is "natural," that the distinctions drawn by our drugs laws are not based on the relative hazards posed by these substances, that efforts to suppress the supply of drugs are futile, and that prohibition causes "rampant criminality," "disrespect for law," and "mayhem in Mexico," among other bad consequences. But he worries that legalization would lead to a big increase in drug addiction and the problems associated with it:
Suppose cocaine or heroin were legalized and marketed as cigarettes and alcohol are. And suppose the level of addiction were to replicate the 7 percent of adults suffering from alcohol abuse or dependency. That would be a public health disaster. As the late James Q. Wilson said, nicotine shortens life, cocaine debases it....
Legalization would mean drugs of reliable quality would be conveniently available from clean stores for customers not risking the stigma of breaking the law in furtive transactions with unsavory people. So there is no reason to think today’s levels of addiction are anywhere near the levels that would be reached under legalization.
Since Will begins the column by implicitly conceding that alcohol is morally indistinguishable from illegal drugs, it is disappointing that he leans on Wilson's comment about nicotine vs. cocaine, which is frequently cited by prohibitionists even though it is essentially meaningless. Sometimes cocaine debases life; more often (judgng from, among other things, the government's own survey data), cocaine enhances life, in the sense that it provides pleasure without causing serious problems. It is telling that Wilson picked nicotine for his comparison, since he never could have gotten away with a similarly glib claim about alcohol. Does alcohol debase life? Again, sometimes yes, but typically no. This observation tells us nothing about the proper legal status of either drug.
Contrary to Will's assertion, there are several reasons to believe that the sum total of drug addiction problems would not be much bigger, and might be smaller, if prohibition were repealed:
1) There is a ceiling to the demand for intoxication, and people may use one drug instead of another, rather than in addition to it. To the extent that newly legal marijuana replaces alcohol, for example, people will be less apt to harm themselves or others. The health risks associated with marijuana are in many ways less serious than the health risks associated with alcohol, and there is evidence that the substitution of marijuana for alcohol reduces traffic fatalities.
2) It seems likely that the people most prone to addiction are the ones who are least deterred by the barriers that prohibition erects. Assuming that's true, the addiction rate for a given drug may well be lower after legalization. There still might be an increase in the total number of addicts, but not as big an increase as you would expect based on current rates.
3) The problems associated with addiction are exacerbated by prohibition, which drives prices up, makes drug quality and purity unpredictable, spreads disease by encouraging needle sharing, impedes information about harm reduction, stigmatizes users, entangles them in the criminal justice system, and exposes them to the risk of black-market violence. For all these reasons, a legal addiction is less of a problem than an illegal one. When Will says "legalization would mean drugs of reliable quality would be conveniently available from clean stores for customers not risking the stigma of breaking the law in furtive transactions with unsavory people," he seems to think that's a bad thing. It's not.
It is important to separate addiction—a hard-to-break attachment—from its consequences. Will and Wilson both assert that nicotine kills smokers, for example, when in fact it is smoke that kills smokers. Nicotine itself is safe enough that the FDA has approved it, in various forms, as a substitute for cigarettes. Nonpharmaceutical alternatives such as snus and electronic cigarettes also are much less hazardous, for the same reason: People can consume them without inhaling combustion products. A pack-a-day cigarette smoker who switches to nicotine gum or e-cigarettes may still be addicted to nicotine, but this addiction is now a much smaller problem. Likewise, people can use pharmaceutical-quality opiates for many years without suffering serious health problems, provided they follow sanitary injection practices and do not mix depressants. In addition to eliminating the drug hazards created by prohibition, legalization would enable manufacturers to compete based on safety, offering products that minimize risk while delivering the effects customers want.
Will's addiction concerns seem to be focused on cocaine and heroin. But marijuana is far and away the most popular illegal drug, and the one that is most likely to win widespread acceptance in a legal market. When he was challenged to demonstrate his limited-government principles by supporting marijuana legalization during a televised debate last December, Will said, "I need to know more about whether it's a gateway to other drugs." (He could start here.) Will clearly has been reading up on the subject since then, and one of the sources he cites is UCLA criminologist Mark Kleiman, who favors legalizing marijuana (albeit under a ration-card system). Does Will agree with Kleiman? He promises that "a subsequent column will suggest a more economic approach to the 'natural' problem of drugs," so maybe we'll find out.
One thing that frustrates me about Will's argument is that, like most conservatives (including conservative critics of the war on drugs), he takes a purely utilitarian approach, giving no consideration to the fundamental injustice of using violence to stop people from doing things that might harm them. During that December debate, Will said, "When does X trump personal liberty? Almost never....I don't want to make safety parallel with, equal to, let alone trump personal liberty." If so, why does he let safety trump liberty when it comes to drugs?

¿Por qué desconfían de España los inversores extranjeros? Segunda Parte

Luis Garicano.



España vuelve a sufrir  una seria pérdida de confianza. Tras el giro de 180 grados del Mayo del 2010,  y la perspectiva de nuevo gobierno reformista en 2012, nuestros acreedores pensaban que España estaba en el camino hacia arriba. Ahora, tras los presupuestos y algunas raras piruetas, vuelve la pérdida de confianza. Y si es cierto que hace falta el crecimiento, que eso es lo crucial, es necesario primero que el resto del mundo confíe en que España “sabe lo que hay que hacer”. En este post voy a dejar de lado por un momento los graves problemas substantivos de fondo de la economía (que son el objeto de nuestro libro por el que quiera empezar desde 0): endeudamiento privado excesivo, endeudamiento público que no era excesivo pero que empieza a serlo (80% en el 2012 ), el sistema financiero ahogado por provisiones crecientes, malos activos y requerimientos pro-cíclicos de capital, y restringiendo el crédito a la economía, pérdida de competitividad y desempleo, abandono escolar; y me voy a concentrar sólo en el tema de la confianza que es lo que está desapareciendo en estas semanas.
Hace 2 años pusimos en NeG una entrada explicando por qué España entonces empezaba a estar en el punto de mira del mercado. Hay tres párrafos sobre la importancia de la falta de transparencia en la confianza (cito de aquel post del 4 de febrero del 2010: “Primero, nadie se puede creer que con más de 1,5 m de viviendas vacías los precios hayan caido sólo un  13% .. Los precios tienen que caer como en Phonix o en Miami, el 50%, (…); Segundo,  nadie, pero nadie, se cree los números de las Cajas. De esto ya escribimos Vicente y yo, y no quiero reincidir;  Tercero, nadie se cree los números del gobierno. Hoy ha depositado el gobierno en la Comisión Europea la actualización del programa de estabilidad del 2009 al 2013 en el que se hacen las proyecciones oficiales. A mi me han parecido muy optimistas. Una nota solo. Las tasas de crecimiento asumidas en la proyección central son del 1.8% en el 2011 y 2.9% en el 2012 (…)”)
Pues bien, de nuevo volvemos a ver al mercado desconfiar, y de nuevo, además del problema de crecimiento económico que es clave, las tres razones apuntadas siguen pesando mucho, mutatis mutando.
1. Los precios de las viviendas siguen sin ajustarse, aunque por fin se ven signos de vida. La muestra de que este proceso, si funciona, puede empezar a resolver el problema está en Seseña,como ya contamos, el kilómetro 0 de la burbuja, donde hay COLAS para comprar casas. Os recomiendo encarecidamente este artículo de El Mundo en el que anecdóticamente se muestra que, haber demanda, la hay, cuando los precios se ajustan lo que se tienen que ajustar. Mi anécdota favorita:
“  Buenos días, estaba interesado en los pisos de 65.000 euros
- Pues mire, es que ya sólo nos queda uno de dos habitaciones, y vale 77.000
- …¿ y cómo es que ha subido?
– Es que vendimos más de 400 en sólo tres días y claro, los subimos. Los pisos están muy bien, tienen piscina, pista de baloncesto..”
El precio claro, es la respuesta a todo: eran pisos que estaban en venta por 190,000 euros en 2007 que se venden, como veis, por 77,000. Ese es el ajuste que hace falta. Y cuando se haga, la gente se mudará, comprará muebles, buscará electrodomésticos, y podrá empezar su vida que ahora está en punto muerto.
En este tema, la política del gobierno ha sido una clara mejora dentro de la continuidad,  enfatizado el provisionamiento duro del suelo (hasta el 80%) lo que permite al sector financiero vender suelo sin pérdidas con grandes descuentos. Esto aumenta la transparencia y credibilidad del sistema. Pero no sirve para movilizar la demanda. El problema es que nadie quiere comprar suelo, no hay demanda por suelo, ni siquiera a precio 0.  Hubiera sido bueno forzar el provisionamiento de un activo en el que, en el momento en que haya descuentos, habrá ventas: las viviendas terminadas. Ahora es imposible, claro, porque no queda ni gota de capital para hacer una provisión más en ninguna parte. Los bancos muy grandes, por cuenta, empiezan a liquidar el stock, y eso es bueno.
2. Las cuentas del sector financiero siguen siendo un problema. Cada vez que hay una fusión o una intervención, descubrimos que las pérdidas son muchísimo peores que los que la inspección del Banco de España nos contaba:  CCM, CAM, Caja Sur, y ahora Cívica con la entrada de la Caixa, que ha dejado con un susto considerable al mercado. Prometí no escribir sobre el sector financiero dado que estoy ahora en el Consejo de una institución, y dejar a Tano Santos  y Vicente Cuñat, pero los recientes artículos de Tano, primerosegundo, y el que está ahora en la cocina sobre soluciones y será la parte 3, pero os anticipo que es verdaderamente brillante, en su conjunto son lo mejor que se ha escrito sobre el tema en nuestro país. Hay que hacer el esfuerzo para leérselos, porque el tema no es sencillo, pero creo que valen mucho la pena. La moraleja es que el capital privado querrá entrar, pero cuando sepa que no va entrar más capital público detrás que diluya al privado.
3. Y terminamos con el problema de las cuentas del Reino. Ahora el Estado no espera un crecimiento del 2.9% en el 2012, pero sigue sin inspirar la confianza que debería, a pesar de algunas buenas reformas, como la reforma laboral (que yo personalmente he apoyado, a pesar de notar que la nuestra era preferible, entre otras cosas porque en vez de quitar confianza a los trabajadores, la incrementaba al no tocar los costes de despido en el stock y facilitar la entrada en el mercado laboral) . Creo que el problema ha sido el presupuesto. No me quiero enrollar en Viernes Santo, pero cinco pinceladas aquí que pueden servir para ayudar a enderezar el problema, espero:
  1. El desvío en las cuentas nos ha costado muy caro. Hasta Noviembre se aseguraba que terminaríamos en el 6, y hemos llegado al 8.5. Esto ha sido un error imperdonable del gobierno anterior (aunque el derrumbe del cuarto trimestre tiene parte de culpa), y probablemente pasa también por que el gobierno actual ha anticipado pagos para facilitar el objetivo en 2012.
  2. El retraso del presupuesto, junto con las medidas iniciales de subir pensiones y reintroducir deducción de vivienda, ha sido muy dañino, por dos razones: ha malgastado el periodo de gracia de 100 días (¡ni uno más nos han dado!!) que nos daba el mercado y que le dieron los ciudadanos al gobierno; y ha mandado la señal de que se supeditaban decisiones urgentes a las cuestiones políticas. Esto, en este momento, es mortal.
  3. El gobierno ha confeccionado un presupuesto austero, pero que es esclavo de la oposición muy populista que hizo a las difíciles decisiones del anterior gobierno a partir de mayo del 2010, de recortar pensiones, subir IVA, congelar salarios de funcionarios. En su lugar, arrasa con todo lo que sea inversión, en capital físico o humano.  El mercado no se cree un presupuesto “austero” que no recorta pensiones y salarios de funcionarios ni toca el IVA. Necesitamos una senda de consolidación fiscal plurianual, y la única forma de lograr esto es tratar de reformar la estructura del sector público. Lo de la amnistía fiscal no hace más que empeorar la percepción que de España tienen en el extranjero, porque no es ni creíble (¿cuánto recaudaremos? Ni la más remota idea tengo, ni yo, ni nadie) ni sostenible a medio plazo.
  4. Las finanzas autonómicas: se ha perdido una oportunidad crucial para meterlas en cintura con la inyección de liquidez de los 30,000 millones a proveedores, nunca debió ser incondicional, sino que debió de requerir duras condiciones de ajuste. El mercado no se cree que las CCAA vayan a recortar otros 27,000 millones en 2012, como ha hecho el estado.
Ahora se empieza a hablar en los pasillos del “todo Madrid,” increíblemente, de que llegan las elecciones gallegas, y de la necesidad de que exista una caja gallega. Esto es una locura absoluta en este punto de la película, como lo de arreglar las sillas en la cubierta del Titanic.
Es crucial que el gobierno se olvide de las elecciones, gallegas, y de las generales de dentro de 4 años y aprenda la lección verdadera de Andalucía que es ésta: es imposible, en una situación como ésta, para ningún partido en el poder, ganar unas elecciones, y mas vale concentrarse en resolver el problema de la sostenibilidad de España y pasar a la historia. Las elecciones, lo normal es perderlas de todos modos.
Os dejo con una cita de Goran Persson, primer ministro Sueco durante su crisis, sacada del informe Fedea-McKinsey sobre como implementar las reformas que presentamos en diciembre de 2011 (¡leedlo para ver que poco caso nos hacen!) sobre lo que es clave de que funcione el programa:
”Tienes que dejar absolutamente claro que estás arriesgando tu puesto; que estás preparado para convocar nuevas elecciones o, si tu grupo parlamentario no te respalda, dimitir (…). Cualquier señal de duda o debilidad de tu compromiso condenará el programa al fracaso”.

Víctimas, 9 de abril: Fermín Monasterio Pérez, Dionosio Imaz Gorostiza y Francisco Francés Garzón

Libertad Digital.



El día 9 de abril de 1969, ocho meses después del asesinato de Melitón Manzanas, las fuerzas de seguridad del Estado habían localizado un piso franco de ETA en la calle Artekale de Bilbao, alrededor del cual se monta todo un dispositivo de vigilancia.
En el piso se encontraban algunos de los etarras que, posteriormente, serían juzgados en elConsejo de Guerra de Burgos, como Mario Onaindía, Txutxo Abrisqueta o Víctor Arana Bilbao. Estos tres fueron arrestados nada más irrumpir la policía en el piso, pero Miguel Etxebarría Iztueta, alias Makagüen, consiguió alcanzar la calle, pese a resultar herido por dos disparos.
Allí paró un taxi, conducido por FERMÍN MONASTERIO PÉREZ, al que pidió que le sacara del País Vasco y le llevase a Burgos. Fermín se percató de que estaba herido y se negó a seguir si el etarra no le explicaba el origen de las heridas. La reacción de Etxebarría fue meterle cuatro disparos a bocajarro cuando se encontraban a la altura de Arrigorriaga. A continuación, sacó a Fermín del taxi y lo arrojó malherido al suelo, se puso al volante y huyó conduciendo el vehículo. Otro taxista encontró el cuerpo agonizante de su compañero y lo llevó al Hospital de Basurto, donde falleció. Etxebarría le había alcanzado con cuatro balas: una en el corazón, otra en el tórax, otra en la ingle y la última en la mano.
Fermín fue la primera y única víctima mortal del año 1969, y la cuarta de la historia de ETA desde el asesinato de la niña Begoña Urroz Ibarrola el 27 de junio de 1960. Tras los asesinatos en 1968 de José Antonio Pardines Arcay y Melitón Manzanas González, el año 1969 fue especialmente duro para ETA. Los asesinatos de Pardines y Manzanas llevaron a una fuerte represión, que diezmó a la banda terrorista. Una buena parte de sus cuadros dirigentes tuvo que comparecer en 1970 ante el Consejo de Guerra de Burgos.
Además, los roces entre la Iglesia vasca y el régimen de Franco iban en aumento. En 1969, el asesinato de Fermín provocó que la tensión llegase al máximo, cuando se arrestó al vicario general de la diócesis de Bilbao para que aclarase qué sabía de la huida del asesino, el etarra Etxebarría Iztueta. Este había conseguido llegar con el taxi de Fermín hasta Orozco, donde fue atendido por un vecino que le curó las heridas. Posteriormente consiguió pasar a Francia, pese al impresionante despliegue de las fuerzas policiales que detuvieron a casi un centenar de personas.
Etxebarría sería detenido, casi treinta años después, el 2 de abril de 1998, en la localidad mexicana de San Luis Potosí. Sería condenado a 8 años por fabricación de explosivos para la banda terrorista. No fue juzgado por el asesinato de Fermín, por ser anterior a la amnistía de 1977.
Fermín Monasterio Pérez tenía 38 años. Era natural de Burgos y llevaba cinco años trabajando en Bilbao de taxista. Estaba casado y dejó huérfanas a tres hijas: Rosario de 12 años, Adoración, de 10, y María del Mar, de 4.
Diez años después del asesinato de Fermín Monasterio, el 9 de abril de 1979 la banda terrorista asesina a DIONISIO IMAZ GOROSTIZA, dueño de un modesto taller mecánico en Villafranca de Ordicia (Guipúzcoa).
Dionisio fue sorprendido por dos miembros de ETA en el momento en el que se disponía a retirar su automóvil del taller mecánico, con el objeto de dejar paso a otro coche propiedad del contable del taller, Obdulio López Ruiz. Todas las mañanas la víctima realizaba a pie el trayecto de apenas trescientos metros que separaban su domicilio del taller. Su contable le esperaba en la puerta del local, para que Dionisio quitase su vehículo y poder así sacar el suyo, que guardaba en el taller por las noches. En el momento en que realizaba la maniobra, los etarras, con la cara cubierta por capuchas, le dispararon cinco tiros a bocajarro. A continuación, los dos pistoleros huyeron en otro vehículo, donde les esperaba un tercer miembro de la banda.
Los terroristas pertenecían al Comando Txefe Sarasola, desarticulado por la Policía once meses después, en marzo de 1980. El Txefe Sarasola estaba integrado por Eugenio Antonio Irastorza Fernández, Agustín Cortés Lorenzo, Francisco Senar Ijurco. Un cuarto miembro, Agustín Imaz Sorozábal, consiguió huir en ese momento, aunque sería detenido en 1987.
En 1981 fueron condenados a 29 años por el asesinato de Dionisio dos de los miembros del Txefe Sarasola: Eugenio Antonio Irastorza Fernández y Agustín Cortés Lorenzo.
Dionosio Imaz Gorostiza tenía 55 años. Estaba casado y tenía una hija. Era de ideología tradicionalista moderada.
Dieciséis horas después del asesinato del policía Vicente Sánchez Vicente, ETA asesinaba de nuevo a un miembro de la Policía Nacional, FRANCISCO FRANCÉS GARZÓN.
Eran las siete de la mañana del 9 de abril de 1981, cuando cinco terroristas tendieron una emboscada a los miembros de dos dotaciones de coches patrulla que habían acudido a instalar un control en las carreteras de acceso al centro de Bilbao. Apenas descendieron de los vehículos para colocar las señales indicativas correspondientes, fueron tiroteados desde una distancia de unos sesenta metros con fusiles Cetme, metralletas y escopetas de postas.
Resultaron heridos tres policías de los siete que formaban la dotación: Francisco Francés Garzón,Antonio Muñoz Muñoz y Antonio Prado Martín. El resto de los componentes de las dotaciones de los dos vehículos policiales intentó repeler la agresión, pero la furgoneta de la que habían descendido los etarras desapareció rápidamente. La huida se vio probablemente favorecida por la intensa niebla de ese día.
La furgoneta utilizada por los terroristas, propiedad de la empresa Limpiezas Villar, había sido robada en el vecino barrio de Santutxu veinticinco minutos antes del atentado. Su conductor fue abandonado maniatado en las cercanías del lugar. 
Los tres policías heridos fueron inmediatamente trasladados por sus propios compañeros a la clínica de la Virgen Blanca, situada apenas a trescientos metros del lugar del atentado. En ese mismo centro sanitario había sido atendido unas semanas antes el teniente coronel Ramón Romeo Rotaeche, asesinado el 21 de marzo.
Francisco Francés ingresó en la Virgen Blanca en estado agónico y falleció poco después por un paro cardíaco ocasionado por las heridas sufridas en ambos muslos, con desgarro de partes blandas. A Antonio Muñoz Muñoz se le apreció herida por metralla en tórax y hombro derecho, de pronóstico reservado, y a Antonio Prado Martín, herida en cara posterior del muslo izquierdo, de pronóstico leve.
Tras realizársele la autopsia en el depósito del Hospital Civil de Basurto, el cadáver de Francisco Francés fue trasladado al cuartel de la Policía Nacional de Basauri, en una de cuyas dependencias estaba instalada la capilla ardiente con los restos del policía Vicente Sánchez, asesinado el día anterior. Pocos minutos después, ambos féretros eran colocados en el patio de armas del cuartel, donde se celebró el funeral de cuerpo presente. Entre las personalidades asistentes estaban el ministro del Interior, Juan José Rosón, el delegado en la comunidad autónoma, Marcelino Oreja y el general Sáenz de Santamaría.
ETA asumió la autoría del atentado en el mismo comunicado en el que reivindicó el asesinato de Vicente Sánchez Vicente. 
Francisco Francés Garzón, de 29 años, era sevillano. Pertenecía a la XIX Compañía de la Reserva General de la Policía Nacional, con base en Granada. Llevaba sólo una semana en el País Vasco. El 10 de abril fue enterrado en el cementerio de San Fernando en Sevilla. Estaba casado, tenía dos hijas de corta edad y su mujer estaba embarazada en el momento del atentado.

Estructuras de la edificación I. 2011

Apuntes.


Universidad Politécnica de Cartagena. Open Course Ware.


Incluyo estos apuntes entre mis documentos sobre Estructuras.








Estructuras de edificación I

 
Manuel Santiago Torrano Martínez

Departamento de Estructuras y Construcción
Área de Mecánica de Medios Continuos y Teoría de Estructuras
Titulación en la que se imparte: Grado en Arquitectura
Diciembre, 2011  



Descripción de la asignatura:


La asignatura tiene por objetivo general que el alumno adquiera los conocimientos fundamentales de la mecánica de sólidos deformables y de los comportamientos elástico, plástico y resistente de los materiales más habitualmente utilizados en edificación. La asignatura Estructuras de edificación I aporta al alumno los conceptos y herramientas básicos de la Elasticidad y de la Resistencia de materiales, que éste utilizará en diversas asignaturas del módulo técnico, así como en el desempeño de su labor profesional. 


 Asímismo se introduce al alumno en el uso de programas informáticos como ayuda al cálculo de esfuerzos, de desplazamientos y tensional de sistemas estructurales básicos.

Hedy Lamarr




























Hormigón pretensado.

Luis Felipe Rodríguez Martín y Alfonso Cobo Escamilla. UNED.

Incluyo estos apuntes en mi recopilación sobre Estructuras.


Índice.

1. Concepto de pretensado.

2. Comparación con el hormigón armado.

3. Normativa. El hormigón.

4. Materiales: Armaduras.

5. Pérdidas de la fuerza de pretensado.

6. Bases de proyecto.

7. Características geométricas de la sección neta y de la sección homogeneizada. 

8. Cálculo en agotamiento por solicitaciones normales. 

9. Cálculo resistente ante solicitaciones tangentes. 

11. Estado Límite de fisuración.

12. Estado límite de deformación.

15. Durabilidad de estructuras de hormigón pretensado.

16. El postesado en edificación.

Fukushima Dai-ichi. Un año después

Manuel Fernández Ordóñez.

Imprescindible la lectura de este informe para saber qué pasó en Fukushima [PDF, 2.4 Mb].


Aquí la presentación del documento:
Hoy hace un año del fatídico terremoto de 9.0 grados que causó un tsunami de consecuencias desoladoras. He querido que mi irrelevante muestra de admiración y homenaje al pueblo japonés viniera en forma de este documento que describe la realidad de los eventos acontecidos en la central nuclear de Fukushima Dai-ichi.
Para no llamar a equívocos, transcribo aquí una parte de la declaración de intenciones del documento:
“Este documento no pretende nada ambicioso. No se trata de un documento técnico sino de una explicación fenomenológica y cualitativa de los eventos que tuvieron lugar durante las primeras horas del accidente de Fukushima Dai-ichi.  Pretende desarrollar, en un lenguaje coloquial y sin formalismos, la evolución de los acontecimientos que desencadenaron las tres explosiones de hidrógeno que tuvieron lugar durante aquellos días.
No explicaremos conceptos de física nuclear, no nos detendremos en disquisiciones teóricas. Presentaremos únicamente los conceptos necesarios para entender lo que allí sucedió desde un punto de vista estrictamente descriptivo. Tampoco analizaremos las consecuencias del accidente, puesto que únicamente nos centraremos en los 5 primeros días del mismo. Al final del documento, sin embargo, se enumeran una serie de documentos técnicos oficiales donde, el lector que tenga interés, pueda continuar ahondando en los detalles del accidente, posterior evolución y consecuencias del mismo.”

En la campaña de Obama. Jordi Pérez Colomé. 2008

El libro es estupendo, las vivencias del autor en la campaña de Barack Obama para las presidenciales de 2008. Lo incluyo entre mis libros.


El libro se puede adquirir aquí.


Jordi Pérez Colomé escribe en su imprescindible blog sobre política internacional Obamaworld, y este libro tiene el mismo nivel que el blog. Aunque se pueda discrepar de algunas de las opiniones del autor, lo cierto es que se mete en la boca del lobo y nos relata de primera mano como son las cosas. 


A continuación la presentación del libro por parte del autor:
En la campaña de Obama
En 2008 hice dos viajes a Estados Unidos para ver de cerca la campaña de Obama: en agosto para la precampaña y la convención y en octubre y noviembre para las elecciones. En verano fui en coche desde Maine -en Nueva Inglaterra, al noreste- a Denver, Colorado, casi en la otra punta, donde se hacía la convención que escogió a Barack Obama como candidato del Partido Demócrata a las elecciones. Son más de 3.500 kilómetros (y luego vuelta a Nueva York).
Para ver luego las elecciones fui solo a tres estados: Virginia, Pensilvania y Ohio. Eran estados disputados, donde podía ganar cualquiera de los dos candidatos. En Columbus, capital de Ohio, viví la elección de Obama.
No es un libro de viajes, sino de periodismo. Estuve en muchas oficinas y actos de la campaña de Obama -al candidato solo le vi en un mitin en Springfield, Illinois. Hablé con docenas de personas que dedicaban montones de horas a ayudar a Obama a ser presidente. Fui con ellos de puerta a puerta, oí cómo llamaban por teléfono o introducían datos estadísticos del barrio en el ordenador. Comprobé algo que ya sabía: el sistema político americano se vive de otra forma. En el libro cuento cómo ganó Obama y cómo funciona el sistema americano. El nombre de este blog es producto de este libro.


El libro es muy didáctico y nos mete de lleno en las elecciones americanas, por ejemplo, como los delegados se costean los viajes para las primarias del partido demócrata:
Los delegados salen de las elecciones primarias de cada partido en los distintos estados. Las primarias son las elecciones que hace un partido para escoger su candidato para la elección general. Según el porcentaje de votos, cada candidato tiene un número de delegados que votarán por él en la convención. Para ganar las primarias hay que conseguir más de la mitad de delegados totales. Aquí, en el estado de Nueva York, ganó Hillary Clinton (que es senadora federal por este estado), pero no por tanto como era de esperar y Obama en Syracuse consiguió dos de los cinco delegados. Uno será Lisa, que tiene que pagarse el avión y el hotel. La campaña selecciona quiénes serán los delegados de su candidato. Según Lisa, intentan hacer que sea representativo entre origen geográfico, sexo, edad y raza. (P. 15).

El autor destaca la importancia de estas primarias:
En las primarias se dan cita todas las tendencias dentro de un partido: los más progresistas, los antiabortistas, los que estuvieron a favor de la guerra de Irak, los que quieren salir corriendo. Todas las ideas se debaten y luego puede ocurrir que gane alguien a quien el aparato del partido no daba opciones. Este año fue así: Hillary Clinton era la gran favorita. Sin primarias, hoy Barack Obama no sería presidente. En España, sin primarias, aunque haya diez partidos, tenemos que conformarnos con el menú limitado del aparato de cada formación: tenemos que comernos lo que nos ponen en la mesa. (Pp. 17 – 18).

Fundamental el tema de la financiación de las campañas de los candidatos:
Cada candidato debe pensar cómo pagará su campaña (anuncios, folletos, sueldos de asesores). Si quieres presentarte, apáñate, es la máxima, que encaja muy bien con el espíritu nacional. El partido ofrece, por supuesto, recursos básicos, pero si el rival sabe reunir más dinero, hará más folletos, anuncios y reuniones. Y ganará. La capacidad de reunir dinero es una virtud aquí. Depende también de la oficina a la que se aspire. No es lo mismo querer ser senador federal –dos por estado– que sheriff del condado. (P. 23).

Obama no es diferente a otros políticos, puede decir una cosa y la contraria en poco espacio de tiempo, todo depende de lo que más le favorezca:
Se pueden criticar los donativos –que sólo pueden dar ciudadanos norteamericanos, para evitar que extranjeros obtengan favores de políticos nacionales– y aspirar a que la financiación se limite a dinero público, que para la campaña a presidente son unos 85 millones de dólares. Pero el candidato que los acepta está limitado a gastarse sólo ese dinero. Esta vez los aceptó únicamente McCain. Obama, en cambio, que había apostado antes por la “reforma” del sistema de financiación y se había comprometido a aceptar esos 85 millones, consiguió reunir tanto dinero que optó por renunciar a los fondos públicos. Sólo en septiembre recaudó más de 150 millones, lo que con lo que ya tenía sumaban 225 para la elección general. (P. 24).


Para trasladarse por las ciudades y pueblo de Estados Unidos el coche se hace imprescindible:
Para ir del restaurante al barrio, unos doscientos metros, cogemos el coche. En los suburbios no se camina. Todo está pensado para el coche. Las calles son anchas, siempre hay donde aparcar y apenas hay aceras o pasos de peatones. Me acostumbré tanto a esto que cuando veía a alguien andando por un lugar inhóspito para el peatón pensaba: “¿Qué hace ese?” O al contrario, cuando he querido andar yo, me he sentido memo y un poco fuera de la ley. Es un país para coches. Las casas están en una zona, las tiendas todas juntas en otra, el coche es indispensable. (P. 29).

Una de las diferencias con el sistema electoral español es que: 
En la mayoría de los estados norteamericanos hay que registrarse para votar. (P. 31).


La actividad de la campaña de Obama fue clave para su triunfo, el mismo autor fue testigo de ello:
Por tanto, el otro gran objetivo de Obama en esta precampaña es, además de localizar a los votantes y espabilarlos, encontrar potenciales votantes sin registrar. Esto se hace preguntando por la calle, en ferias, en la cola de un concierto, en la entrada de un pub, en el béisbol, en un centro comercial, donde sea. Todo este esfuerzo sale poco en los medios, que prefieren los mítines y los discursos. Pero no es ninguna broma. Yo estuve en Estados Unidos casi un mes y seis veces intentaron por azar registrarme para votar por la calle (dos en Nueva York, en Broadway alrededor de la calle 120, cerca de la Universidad de Columbia, que es un barrio no muy acomodado y joven; otra en Brattleboro, Vermont; Chicago y Springfield, Illinois, y Denver, Colorado). Ninguna vez se me acercó alguien del Partido Republicano a pedírmelo. (P. 34).

La mayoría de los voluntarios no cobran por ello y la organización está muy planificada:
Christopher Mammen, el encargado de la oficina de Warrenton, cuyo cargo oficial es field organizer (“organizador del terreno”, más o menos). De todos los que hay en esta sala es el único que cobra de la campaña; los demás son voluntarios: el recepcionista, los otros dos miembros del staff y el señor que llama.
Chris tiene 25 años y es de San Antonio, Texas. La campaña le mandó a Warrenton el 3 de agosto para montar todo el tinglado. Primero se puso en contacto con los voluntarios del lugar que se habían registrado en la web de Obama. Su tarea inicial no fue buscar a los votantes, sino averiguar qué personas en la comunidad tenían la habilidad y ganas de poder liderar como voluntarios. Entonces había que pedirles que dedicaran tiempo a la campaña. Había que reclutar a los mejores disponibles a sabiendas de que iban a trabajar sin pagar. Luego hubo que alquilar una oficina. En la que están ahora es la segunda; la primera se les quedó pequeña. Chris ha vivido estos tres meses en casa de un voluntario local, gratis. (Pp. 76-77).

La jerarquización es clave:
A pesar de la palabrería, la organización era muy jerárquica. Chris Mammen, en su oficina de Warrenton, informaba al director regional de su zona, quien por encima tenía al subdirector estatal y al director de la campaña en Virginia, que a su vez informaba al cuartel general en Illinois. Chris trataba sólo con su director regional, tanto para pedirle ayuda o consejo como para comunicarle los resultados de su trabajo. (P. 81).


Y, por supuesto, está la esperanza de un trabajo futuro cercano al poder:
Antes de irme, le pregunto a Chris por lo que ocurrirá la semana que viene, después de las elecciones: “Tenemos que irnos en dos días. Todo lo que ves aquí es prestado. La campaña sólo nos ha dado un ordenador y los teléfonos. Las mesas, las sillas nos las han dejado la gente; los portátiles son los nuestros. Tendremos que devolverlo”. ¿Y con vosotros qué pasará? “Nos dijeron que si ganábamos podrían haber oportunidades para trabajar en Washington, con el gobierno o con algún congresista. (Pp. 83-84).


Las diferencias de Estados Unidos con Europa son palpables:
El día que en Europa cojamos a la familia y los bártulos en Toulouse, conduzcamos hasta Cracovia, hablemos al llegar una lengua en la que nos entiendan y empecemos a trabajar al día siguiente, Europa se habrá construido de verdad. (P. 120).


El propio autor hace de voluntario, y le toca vivir alguna situación divertida:
Le llama y sale por la puerta del comedor un señor de ochenta años, recio, piernas delgadas arqueadas, barriga pesada que le hace oscilar un pelín adelante, típica cara norteamericana, parecida al padre de George W. Bush. Cuando me ve, dice:       –¿De dónde ha salido este? Antes de irnos que se corte el pelo y se afeite. ¡Si vamos con él al bar del pueblo y le ven con nosotros seguro que perdemos! –mientras habla el tío se me acerca y me estira los pelos de la barbilla, sin remilgos. (P. 125). 

Las elecciones americanas son mucho más complejas y completas que las europeas:
Este año tienen que votar para lo siguiente: presidente, fiscal general, congreso federal, congreso estatal, consejero del condado (dos representantes), fiscal, oficial del tribunal de primera instancia, sheriff, registrador del condado, tesorero del condado, ingeniero del condado (sólo hay un candidato), juez pesquisidor. Hasta aquí los cargos a los que se presentan representantes de un partido u otro; ahora los cargos que no van asociados a partidos: miembro del consejo de educación del estado, juez del Tribunal Supremo estatal (dos representantes), para juez del Tribunal de Apelaciones (dos representantes), para juez del Tribunal de causas comunes (cinco representantes). (P. 150).

El libro es mucho más que estas citas que he recogido, se lo recomiendo. Y más ahora que las elecciones americanas son inminentes.