Mejor educados, de Gregorio Luri

El subtítulo del libro, El arte de educar con sentido común, lo dice casi todo. Buenos consejos para desarrollar una paternidad responsable. Los padres, como todo ser humano, estamos llenos de defectos y nos equivocarnos muchas veces, pero, más que ser unos padres perfectos, debemos crear pautas que permitan que la familia prospere y se mantengan unas relaciones adecuadas, creando un entorno adecuado en el que los niños se desarrollen.

El libro es breve (230 páginas en su versión de bolsillo) y estructurado en pequeños capítulos de 2 o 3 páginas como máximo. Los cinco grandes bloques del libro son: La disciplina, La escuela, La paternidad y pantallas, El rol de los padres, y Dar valor a los valores. Con ideas excelentes y sencillas de comprender, cuya aplicación día a día será todo un reto; el objetivo es conseguir desarrollar rutinas que permitan hacer lo correcto con el menor esfuerzo.

Las ideas son numerosas y a continuación expongo algunas de ellas.

Ya desde el principio Luri nos advierte contra los peligros de creer que "lo moderno tiene más valor por moderno que por bueno."

Estar demasiado atentó a nuestros hijos, para protegerlos de cualquier peligro, puede tener efectos no deseados; por ejemplo, convertir en una paranoia el cuidado de los hijos y no dejándoles explorar y medir los peligros a los que están expuesto. Muchas veces se pretende eliminar determinados juegos de niños, comportamientos normales por otra parte; "quieren hacer que estos niños unos adultos más pacíficos... mediante el procedimiento de extirparles la niñez."

Según Luri hay tres condiciones imprescindibles para encarar la paternidad: ser unos padres tranquilos, para la cual no hay que esperar demasiado de unos mismos; ser unos padres sensatos, para lo cual hay que estar dispuesto aprender de los errores; y amor familiar. Los mejores padres son los "que gestionan, con más amor que recursos técnicos, las alegrías, penas y problemas inherentes a la vida familiar." El buen clima familiar y el amor mutuo sirven para el crecimiento de los hijos, reducir su egoísmo, no perdernos el respeto los unos a los otros, alegrarse ante los éxitos, y muchas cosas más.

Defiende que la disciplina es más importante que la inteligencia. Lo que se consigue con la disciplina es habituar.

Aconseja que los hijos salgan de casa con tres expresiones aprendidas: por favor, perdón y gracias.

Asegura que para cambiar una situación complicada en, por ejemplo, un centro de enseñanza hay que poner énfasis en las cosas pequeñas; un buen inicio es centrarse en el orden y la limpieza.

A la hora de poner reglas, mejor que no sean muchas sino pocas, que sean claras y que tengan amplitud para que los hijos puedan moverse en libertad dentro de ellas. Además, las normas no deberían de cambiar constantemente, de lo contrario, los niños serán conscientes de la relatividad de nuestras convicciones morales; una regla básica debería ser la puntualidad.

Los padres defenderán igualmente la autodisciplina y la estimulación de la capacidad de trabajo de los hijos, para que cuando hagan trabajos, los hagan (y los quieran hacer) bien.

Hay que enseñar a los niños la autonomía, que "comienza cuando se renuncia a querer hacerlo todo y se comprende que hay un lugar y un tiempo para cada cosa."

Respecto a la multitarea, aconseja que si queremos hacer varias cosas a la vez debemos automatizarlas. Para desarrollar estos automatismos es clave la práctica.

La dignidad es difícil mantenerla 24 horas al día, pero lo que buscan los hijos para sentirse más seguros es que sus padres estén atentos a todo y controlen la situación. Hay que distinguir entre conductas graves, que no se deberían pasar por alto, y pequeñas travesuras, que no hace falta tratarlas como si fuera un escándalo mayúsculo, pero recomienda no eludir la corrección de esas pequeñas travesuras, porque esos pequeños actos inmorales pueden llevar a cometer grandes actos inmorales. A su vez, para evitar situaciones conflictivas no hay que decir a todo que sí y hay que dedicar tiempo a los hijos para hablarles y mirarlos a los ojos.

Aconseja desarrollar el arte de la prudencia por parte de los padres, es decir, entender la regla y su excepción. No es bueno que amenacemos con cosas que no podemos cumplir, tampoco que castigamos continuamente; el objetivo es conseguir el castigo más efectivo, que es aquél que desata la vergüenza por haber decepcionado a los que te quieren.

Algo que se repite a largo de todo el libro es que para ser libre tenemos que estar preparados para ser imputados por nuestros actos.

Tengamos en cuenta que se le puede decir no a un niño y que la familia es represiva por naturaleza.

Escribe sobre unos niños que fueron descuartizados por unos osos cuando entraron en el recinto de éstos en un zoológico; aprovecha Luri para reflexionar sobre si muchas veces no estamos engañando a nuestros hijos con imágenes idílicas de animales o de otros peligros, y si no sería mejor hablarles claramente de los peligros, por ejemplo, no decirles que hay osos parlantes o leones vegetarianos sino que son animales peligrosos y que, aunque podemos admirar su belleza y sus condiciones físicas, hay que mantenerse alejados de ellos porque suponen un peligro para nosotros. También los hombres pueden ser malvados y eso hay que dejárselo claro a los niños.

Dos obligaciones: la obediencia a los padres por parte de los hijos y la contribución de estos hijos a la familia, ya sea colaborando en casa o realizando otro tipo de tareas.

Una frase que me gusta mucho: "el conocimiento relevante sigue siendo valioso porque sigue siendo escaso."

Otro buen consejo del libro es que los padres apoyen a la escuela; si los hijos ven a sus padres interesados en la educación el mensaje es bueno y los hijos pensarán que la escuela es importante. La autoridad del maestro es algo que no se puede poner en duda en casa. Los alumnos van a pensar del maestro lo que han oído en casa. La satisfacción de los padres con el centro de educación va de la mano con los buenos resultados por parte del alumno. Aunque se alaba la participación de los padres, parece ser que los países con mejores resultados son aquellos en los que los padres participan poco. "Si un profesor tiene un problema con un alumno, con quien se reúne es con el alumno.” Si lo que los niños aprenden en casa está en consonancia con lo que aprenden en la escuela se van a reforzar los conocimientos.

Si tu hijo hace un mal trabajo no es necesario alabarle. Las alabanzas del esfuerzo para tener resultados positivos deben ser específicas y sinceras.

Un deber de los padres es que los hijos salgan de casa habiendo dormido las horas necesarias y bien alimentados. Los alumnos más brillantes suelen tener en común que descansan las horas necesarias. En la adolescencia, bien sea por temas sociales, como pueden ser las salidas el fin de semana, o biológicos, por los cambios que se están produciendo dentro de su cuerpo y mente, pueden encontrar dificultades para dormir, pero los padres tienen que imponer las rutinas, es decir, "hay que dar la batalla y hay que ganarla."

Luri establece una diferencia fundamental entre padres y maestros; los padres son buenos evaluando el estado emocional del hijo y los maestros suelen ser más objetivos evaluando su comportamiento. Por lo anterior, la visión que tenemos de nuestros hijos es parcial y es importante lo que nos aportan otras personas que están cerca de ellos.

Otra clave es enseñar a nuestros hijos a superar las frustraciones. No hay que sobreproteger a nuestros hijos sino enseñarles que "ni la competencia ni la ambición son vicios perniciosos." Nuestros hijos no pueden crecer sin asumir riesgos. "Ser buen padre es enseñar a tu hijo a prescindir de ti." Los barcos están más seguros en puerto y los hijos en casa, pero ninguno de los dos fue diseñado para esa tarea.

Lo que nos permite la inteligencia es ser conscientes de la complejidad del mundo. Es peligroso ser felices a costa de reducir la complejidad del mundo (autoengaño).

"Las escuelas tradicionales están llenas de imperfecciones, pero acumulan una larga experiencia de ensayos y errores."

Tanto tener conocimientos como desarrollar la memoria no van a ser un estorbo a lo largo de la vida del alumno.

"No olvidéis nunca que no se encuentra en la escuela el maestro más cruel, sino en la vida, porque la vida primero nos da las notas y después nos enseñará elección. Y no admite réplica. [...] En cuestiones de educación, los padres son los aficionados; los maestros, los profesionales, y la sociedad, el examen de reválida."

La labor de los padres es fundamental para la educación de los hijos, el consejo de Luri es que los padres se dediquen a hablar, leer, argumentar, razonar y escuchar a sus hijos. En general, lo fácil es enseñar a gritar.

Los niños tienen que aprender que sus opiniones son valiosas, sobre todo cuando están bien argumentadas, y que, a su vez, sus opiniones pueden ser criticadas con un argumento mejor.

Respecto de los deberes, señala Luri, de manera correcta, que los que más los necesitan son aquellos que no pueden recibir ayuda de sus padres para hacerlos.

No existen ni la familia ni la escuela perfecta.

No hay que tolerar ninguna falta de respeto hacia el profesor. Cuando los padres hablan con el tutor de su hijo, la conversación debe ser tan confidencial como cuando hablan con el médico.

En el libro se dan algunos datos de la diferencia entre las elecciones entre niños y niñas. Por ejemplo, los niños son más dados a los conflictos; las chicas suelen preferir carreras relacionadas con la salud la educación y los chicos los relacionados con la ingeniería informática y la mecánica; y los chicos prefieren trabajar con cosas y las chicas prefieren trabajar con personas. 

Algo a tener en cuenta en el mundo actual es que "cuanto mayor es el caudal de información indiscriminado que nos rodea, más importantes son los filtros selectivos."

Luri recomienda algunas actividades que se pueden hacer en familia: la escritura manual, mecanografía, reparar cosas, manejar con soltura la aguja y el dedal, conocimientos informáticos, mantener limpia la casa, y aprender a hacer la compra y cocinar.

Respecto a la pornografía, entre otros comentarios, Luri afirma que no se sabe cómo la temprana accesibilidad de la pornografía puede afectar a la futura visión del sexo, y que quizás el mejor consejo que podemos darles a nuestros hijos es que la pornografía es real, pero no es la realidad.

A lo largo del libro una de las cosas sobre las que advierte Luri es que las máquinas, en este caso los celulares, y el mundo virtual puede alejarnos de las relaciones cara cara y crearnos problemas en el futuro. Un peligro es no saber controlar nuestras emociones, porque no estamos en contacto con el otro y no tenemos a nadie al que mostrarle nuestras pasiones y miedos.

Recomienda una lectura seria, que no deja de ser una lectura lenta. Esta actividad es compleja y debe ser educada con paciencia, evitando estímulos y prisas. Enseñar a leer a un hijo no es enseñarle a entretenerse. El riesgo de entretener a nuestro hijo con la lectura es que cuando crezca puede cambiar la lectura por otras actividades más entretenidas para él. Para leer bien hace falta controlar la propia atención, mientras que para entretener hay que dejarla ir. Quizá no hay ninguna diferencia entre una persona inteligente y una persona que sabe leer. Aconseja que se lea, además de lentamente, de manera concentrada y profunda; y que se lean diferentes formatos: cuentos, poesía, prensa, teatro, y otros. En general, Luri se inclina por leer de manera tradicional, es decir, en papel. Es defensor de la teoría de que la lectura electrónica y las computadoras son fuentes de distracción. Quizá trabajando con elementos como el ordenador, que puede suponer mayor distracción, la tentación sea mayor, pero si se consigue dominar se pueden alcanzar mejores resultados ya que la lectura puede ir acompañada de búsquedas que permitan completarla. 

A los hijos hay que enseñarles "a elegir lo posible, porque no todos sus deseos están siempre a su alcance."

No hay que pretender ser para nuestro hijo modelo de sabiduría, es mejor ser un modelo de aprendizaje. Qué bien que para buscar las cosas necesitemos ayuda y que vean nuestro goce en aprender nuevas cosas. Los niños son malos a la hora de escuchar a los padres, pero son estupendos a la hora de imitarlos. La actitud hacia el trabajo es lo más importante. Parece lógico que cuando nos esforzamos mucho por algo seamos capaces de recordarlo mejor porque le estamos diciendo al cerebro que eso es importante.

Es trascendente la manera en la que hablamos a nuestros hijos, porque eso les permitirá observar con mayor nitidez la realidad. Es mejor usar palabras específicas para referirnos a los objetos, por ejemplo, si vemos un jilguero no digamos que es un pájaro sino su denominación específica. Hablemos a nuestros hijos y escuchémoslos con más interés que paciencia.

Mejor alabar el esfuerzo y no la inteligencia de nuestros hijos. Alabando el esfuerzo se fomenta la confianza en sus capacidades de trabajo y que no teman enfrentarse a actividades complejas. Alabando su inteligencia podemos crear niños que tengan pánico al fracaso y que eludan las alternativas más arriesgadas para elegir las más cómodas.

"Si queremos educar a nuestros hijos en la mentalidad de no admitir las excusas, comencemos educándolos en un ambiente en el que no existen las excusas."

Los primeros responsables de la disciplina de la casa son los padres. No se debe repetir a un hijo las cosas cientos de veces ni se debe exigir a un hijo cosas que sabemos que no va a cumplir.

Nuestros hijos deben aprender de economía y no ocultarles, por ejemplo, el estado de la economía familiar. Que sepan que el dinero no cae del cielo ni se produce espontáneamente. El cuento de la lechera y La fábula de la cigarra y la hormiga son magníficos para explicar a nuestro hijo temas económicos.

Aunque en estos días hay mucha crítica al exceso de educación, hay un dato cierto y es que los primeros en ser despedidos y los últimos en ser contratados durante las épocas de crisis son los que menos estudios tienen. Añado yo que hay distintos tipos de estudios y que no todos tienen la misma utilidad a la hora de conseguir empleos.

El riesgo de una excesiva libertad puede ser la marginalidad, y es un precio que debemos estar dispuestos a pagar.

"Podríamos decir que una persona bien educada es aquella que sabe controlar la libre expresión de su espontaneidad."

A los padres nos recomienda mantener la cabeza fría ante situaciones preocupantes; evitar gritar y subirnos por las paredes. Una bronca contundente a tiempo puede ser muy positivo. Igualmente, una discusión seria con nuestros hijos les hará saber que no los consideramos niños.

Según algunos estudios, cuando los niños mienten lo hacen más para proteger su relación familiar que para ocultar su comportamiento.

Todos los padres tienen derecho a tener un mal día, pero la vez deben saber que los hijos guardarán con pelos y señales todos y cada uno de los detalles de ese mal día.

No está mal que sus hijos tengan pequeñas frustraciones y decepciones.

"La experiencia no es lo que nos pasa, sino lo que aprendemos con lo que nos pasa."

"Controlar el impulso de satisfacer inmediatamente un deseo es un poco frustrante, pero sobre esta pequeña frustración se levanta todo el edificio del carácter."

Tu hijo se cansará igual que tú y hay que enseñarle que, aunque esté cansado, debe seguir con sus actividades diarias, por ejemplo, lavarse las manos, poner la mesa y tener una conversación con la familia para comentar el día.

No hace falta ser exhaustivo con el seguimiento de nuestros hijos, puede ser válido el proporcionarles un techo, comida, atenciones médicas, y un apoyo emocional básico. No es necesario que los padres diseñen todas las actividades de sus hijos; es bueno que los hijos se aburran para que despierten su imaginación.

Recomienda para fomentar la creatividad usar las herramientas de toda la vida: conocimientos, ambición, predisposición para aprender de los errores y resiliencia. Levantarse pronto y trabajar duro quizá no nos haga unos genios, pero sin duda nos convertirá en unos técnicos competentes.

La capacidad de concentración es una habilidad clave; “no se puede ser experto en nada sin dedicarle tiempo y esfuerzo.”

Hay que lamentar lo que se ha hecho mal, pero debe exigirse un cambio de conducta. “El perdón no puede ser incondicional.”

Luri aconseja regalarles de vez en cuando unos versos a nuestros hijos.

La adolescencia es un periodo complicado y los padres deben ayudar a los hijos en ese momento. Los adultos no deberíamos pretender ponernos a la altura de los adolescentes. Respecto del sexo, escribe que es algo divertido, pero practicar sexo no significa ser adulto, simplemente significa que si tienen atributos sexuales. El sexo es divertido, pero practicarlo bajo la influencia del alcohol y de las drogas no parece inteligente. Si no se tiene valor para decir que no, más que sexo estamos ante sumisión.

Para hacer bien una cosa primero hay que identificar la cosa que se quiere hacer bien.

Los niños deben subirse a los árboles, aunque esta actividad tiene peligros, son precisamente esos peligros los que la hacen emocionante.

No debemos decidir el futuro de nuestros hijos y a la vez debemos ofrecerle nuestra opinión crítica y animarlos en lo que nosotros consideramos que es mejor para ellos. En cuanto a lo material no hay que pretender que tengan todo lo que nosotros no tuvimos, parece más sensato ofrecerles lo que necesitan.

Los que antes se quejaban

En España pasan cosas curiosas; muchas personas se quejaban de que los políticos eran privilegiados y que nos se les condenaba, ni siquiera se les juzgaba, como al resto de los ciudadanos, pero ahora esas mismas personas piden que los políticos no vayan a la cárcel cuando cometen un acto de corrupción enorme, al intentar romper de manera ilegal y fraudulenta una democracia como España.

Lo que es evidente es que muchos simplemente iban contra otro partido político, en este caso el PP. No luchaban, como se debería, contra la corrupción, el robo y otros delitos; simplemente atacaban al contrario y le acusaban de cualquier cosa. La sorpresa es que ahora apoyan a personas que, ostentando un cargo electo, quieren saltarse la ley y dar un golpe de Estado.

También es curioso que muchos que abogaban por la separación de poderes critiquen que el Gobierno no haga algo contra la actuación de los jueces. ¡Qué cosas tiene la vida!

Espero que el Estado sea esa máquina inexorable que lleve a todos los que han cometido un delito, sean quienes sean, a pagar sus culpas, bien sea con inhabilitaciones, cárcel, multas o cualquier otra  pena que determinen los jueces.

Blade Runner 2049


Colosal película dirigida por Denis Villeneuve; ha merecido la pena todas y cada una de las cuatro veces que la he visto en el cine; seguro que en televisión luce magnífica pero es en el cine donde este tipo de películas se gozan más por su grandiosidad visual y sonora. La película de Ridley Scott (Blade Runner, 1982) es la fuente de inspiración para esta película, pero debemos tener en cuenta dos aspectos a la hora de compararlas: el primero es que la de Scott lleva siendo una referencia en el mundo del cine durante 35 años, y el segundo que las mejoras técnicas han permitido que la nueva pueda desarrollar escenas que eran imposibles hace años. Blade Runner 2049 se basa en lo propuesto por su predecesora y va más allá; expande el universo de la primera tanto en la parte visual (muestra mucho más de ese mundo distópico) y la historia amplía y profundiza los temas ya presente en la primera.

Blade Runner 2049 sigue manteniendo el ritmo pausado de la original, da prioridad a los diálogos y lo visual frente a la acción, y no tiene prisa a la hora de desarrollar la historia; si a alguien no le gustó la primera no creo que le guste ésta. Hay muchos temas dentro de la película: el mesías (nacimiento), Dios (Wallace-Letto), lo efímero de la vida, la naturaleza humana, resistencia a la esclavitud, conflicto entre distintos, sacrificios por un bien mayor, y el no determinismo, es decir, cómo los sistemas evolucionan de manera imprevista. Este último punto me parece el más importante, centrado en la evolución del replicante K (Ryan Gosling) a lo largo de la película.

Donde la antigua era cerrada la nueva es abierta, mostrándonos más mundo: producción de energía y alimentos, zonas radioactivas, muro de contención contra la subida de las mareas, barrios de la ciudad, zona de residuos, orfanato, y más. Donde la antigua mostraba ambientes cargados la nueva ofrece espacios diáfanos. En los decorados y ambientaciones de Blade Runner 2049 hay mucha línea recta y movimiento de luces. Los departamentos de Deckard (Harrison Ford), en Blade Runner de 1982, y K (Gosling), en Blade Runner 2049, no pueden ser más diferentes, aunque mantienen ciertas similitudes como en el caso de la cocina. 

La música es diferente a la de Vangelis de la primera película y me parece absolutamente maravillosa (de esa que escucho sin parar y no me cansa); la nueva música se inspira ligeramente en la de Vangelis y también en la banda sonora de Dunkerke (compuesta también por Zimmer); la potencia de la nueva música hace vibrar el asiento en muchas fases de la película y se interrelaciona con la imagen de la misma manera que pasaba en la película original. Sin la música el producto final hubiera sido muy diferente en ambas producciones.

Los decorados y ambientación son estupendos; todo menos sucio que en la original, más sencillo (la arquitectura de las oficinas de Wallace es un ejemplo). Aunque la estética es similar (oscuridad y decadencia), se muestra de manera diferente. Los colores, la bruma, los reflejos, la iluminación, hacen que la nueva película tenga un sello propio. En la primera hubo necesidad de que la película fuera oscura, lluviosa y con humo, para esconder los defectos de los decorados, pero en la nueva es un ejercicio estético para mantener una continuidad con la primera y dotarle de sello propio.

La historia central (el hijo) está bien desarrollada y es la que hace de núcleo para el desarrollo del resto de subtramas: cómo evoluciona K (Gosling); la relación de amor de K y Joi (Ana de Armas) [memorable la escena del trío]; la relación de K y su jefa (Robin Wright); Luv (sylvia Hoeks) y su crueldad y su desprecio por los humanos no diseñados genéticamente; la rebelión de los replicantes; el sacrificio de Deckard (Harrison Ford); y algunas otras. Excelente cómo construyen el camino para la trama principal ya desde la primera escena, la de la pelea entre K y Sapper Morton (Dave Bautista), con la referencia al milagro de este último. En la subtrama de K observamos como un replicante, diseñado para obedecer y mantenerse inalterable, se ve afectado cuando el entorno le lleva al límite, todo esto le empuja a tomar sus propias decisiones saltándose las órdenes recibidas e incluso engañando a su jefa (humana). 

Me creo a todos los actores; Ryan Gosling está perfecto como frío ejecutor, enamorado, distante replicante, luchador, y con sus ataques de ira; Dave Bautista sale poco pero deja huella; Ana de Armas está perfecta; Sylvia Hoeks excelente como bella y despiadada replicante; Jared Leto trasmite fuerza y determinación (ceguera incluida); y Harrison Ford ya se ha convertido en ese tipo de actores, como Clin Eastwood y John Wayne, en los que el actor se come a los personajes. Harrison Ford hace de Harrison Ford para lo bueno y para lo malo.

Existen conexiones, más o menos evidentes, con otras películas: Her (amor virtual), Inteligencia Artificial (la estética de la zona radioactiva y los robots acosados), Hijos de los hombres (la llegada del hijo inesperado), El Señor de los Anillos (Dios - esclavos), Blade Runner de Ridley Scott, y Dunkerke (música).

No había ninguna diferencia fundamental entre humanos y replicantes, pero ya no hay ninguna una vez que estos últimos pueden reproducirse. ¿Importaba si eran generados o nacidos? Sí para tener control propio de su descendencia, pero una vez que se puede tener ese control la diferencia es casi nula.

Hay muchos guiños a la primera película, por ejemplo los carteles de Atari. También hay similitudes estéticas entre personajes, por ejemplo entre Mariette (Mackenzie Davis) y Pris (Daryl Hannah), el personaje de la primera película.

La historia de amor de K (Gosling) con Joi (Ana de Armas) es la prueba de que éste necesita compañía y que el amor quizá está más en cada uno de nosotros que en los otros. ¿Realmente nos enamoramos de otros o estamos predeterminados a sentir amor por personas, u otras "cosas", que nos despierten ciertas sensaciones?

En la película cada uno se mueve por sus intereses: Deckard por salvar a su hija, Wallace por ser Dios, Luv por contentar (¿miedo? ¿Admiración?) a Wallace, Joshi (Robin Wright) quiere mantener la paz que cree en peligro, Freisa quiere la revolución, y K inicia la búsqueda cuando descubre que es el hijo y cambia de objetivo cuando descubre que no lo es. 

La película trata cada escena con el cariño adecuado y deja que los personajes se tomen su tiempo y desarrollen su labor en la escena (Villeneuve tiene ese sello en sus películas). Aunque no es una película de acción, las escenas de este tipo están bien rodadas, por ejemplo la pelea final junto al muro de contención. En alguna escena, sobre todo con el personaje de K (Gosling), la película recuerda a los spaghetti western de Sergio Leone donde los personajes se mantienen pasivos, fijando la mirada, y aparentemente sin hacer nada, pero con su actitud están transmitiendo muchas cosas; a mí no me sobra nada de la película, incluida la aparición de un transformado Gaff (Edward James Olmos).

La película abre muchas historias y no las cierra; se podrían continuar tanto hacia adelante como hacia atrás y supongo que todo dependerá del éxito de esta película; creo que sería estupendo si ofrecen un producto de calidad.

Denisse Villeneuve es uno de los grandes directores actuales, me encantan sus películas, en las que prima la elegancia (Sicario y La llegada son excelentes, y Prisioneros es una buena película)Le gustan las tomas lejanas, escenas largas, poco movimiento de cámara, y acompañarlo todo de buena música. Sus historias son fáciles de seguir y son lineales, aunque en el caso de La llegada era una historia circular; no hay estiramientos del tiempo como pasa en el caso de Christopher Nolan (otro gran director), que a mí personalmente me encantan. El caso de Blade runner 2049 no es una excepción a lo ya explicado.

Blade Runner 2049 es de esas películas que hacen aún más grande al cine.

España frente a los separatistas

El Gobierno regional de Cataluña, apoyado por algunos partidos separatistas, ha promovido en Cataluña un referéndum ilegal para iniciar el proceso de independencia de España. Los resultados son irrelevantes porque no hay ninguna garantía de que sean fiables, ni por el proceso de votación ni por el recuento. 

Algunos aspectos del pasado y del presente a tener en cuenta:

  • La imagen que está proyectando España es mala. Policías y Guardia Civil tratando de hacer su trabajo y teniendo que emplear la violencia para cumplir con su tarea; Policías locales de Cataluña (Mozos de Escuadra) que no cumplían con su deber; un Gobierno regional desleal; concentraciones e invasiones de padres, hijos, abuelos y otros a colegios públicos desde el viernes hasta el domingo; y otras. No es algo que deba preocupar mucho ahora mismo, el foco se irá a otras cuestiones, pero puede crear problemas a España si la situación degenera. La percepción de la realidad es extremadamente importante. 
  • El Gobierno regional de Cataluña parece que planea anunciar la independencia de Cataluña esta semana.
  • Hablar de Cataluña en general es errado. Dentro de Cataluña hay personas que quieren separarse de España, otras que quieren seguir siendo de España y muchos que esperan a ver qué pasa.
  • Todos los presidentes del Gobierno de España han negociado con los nacionalistas (de Cataluña y del País Vasco) para poder gobernar. Un grave error tanto del Partido Popular (PP) como del PSOE. Ciudadanos es un partido político que sí ha negociado y ayudado a PP y PSOE, tanto para formar el Gobierno de España, como en comunidades autónomas y ayuntamientos.
  • Las cesiones a los nacionalistas han sido constantes en los 40 años de democracia; desde la transferencia de las competencias de educación hasta la gestión de otros muchos recursos públicos, incluidas televisiones y miembros de seguridad. Todo lo anterior ha servido para adoctrinar y fomentar en gran parte de la población un sentimiento en contra España.
  • El desafío nacionalista se ha dejado pasar como si no fuera a suceder nada, y ahora hay una situación crítica y enquistada. Con gran parte de la población que vive en Cataluña dividida y enfrentada.
  • El artículo 155 de la Constitución española no se ha aplicado. Dice: “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.” 
  • Lo que ha sucedido es un golpe de Estado y si los que defienden la unidad de España (me incluyo) no toman medidas, puede que España haya llegado a su final tal y como la hemos conocido hasta ahora.
  • Las personas que defienden a España en Cataluña han visto, quizá por primera vez, como el Estado español (Gobierno y sistema judicial) trata de defender sus derechos.

¿Qué puede pasar?

  • La peor situación que se me ocurre es una guerra entre el Estado democrático de España y los golpistas. Imaginemos que los Mozos de Escuadra pasasen en su mayoría a defender la independencia que se va a proclamar, que parte de la población se arme, e incluso que parte del ejército pueda apoyar este golpe de Estado. Me parece muy improbable, pero muchas guerras han comenzado de manera imprevista.
  • Tras la declaración de independencia por parte del Gobierno regional de Cataluña y una reacción insuficiente por parte del Gobierno de España, se puede dar una situación de inseguridad y un deterioro paulatino de la región en distintos aspectos (económicos, políticos, judiciales, de seguridad y otros).
  • Acción contundente del Gobierno de España, aplicando el 155, y resoluciones judiciales para juzgar y condenar a los que no han cumplido con su deber y se han saltado las leyes. Después de esto podría tranquilizarse la situación con el tiempo o, por ejemplo, degenerar en violencia terrorista que devolviera a España a los peores tiempos, cuando ETA mataba indiscriminadamente en toda España.
  • Hay muchos más escenarios que se pueden dar. Es imposible saber qué pasará, pero podrían darse situaciones gravísimas como las indicadas.

Medio y largo plazo:

  • Si se da una situación de guerra o terrorismo se tendría que aplicar la ley a rajatabla y esperar muchos años para poder adoptar otro tipo de soluciones.
  • En la situación más probable de que no haya terrorismo ni una guerra hay que pensar cómo mantener a España unida sin que se repitan situaciones parecidas a la actual. Recuperar la educación me parece clave, evitar injusticias en los sistemas de financiación también (cupos vasco y navarro para empezar), gestión eficaz de los recursos del Estado (no corrupción) y otras que favorezcan la impresión de que España es un país en el que merece la pena vivir y que no privilegia a ciudadanos de unas regiones frente a otras. Además de todo lo anterior, habrá que exigir unidad a los partidos nacionales (PP, PSOE y Ciudadanos), para aislar a los nacionalistas y a los populistas; éstos últimos son un peligro incluso mayor para España, los primeros ponen en claro sus intereses y no engañan a casi nadie, pero los otros harán cualquier cosa para llegar al poder y destruir España (tal y como han hecho sus equivalentes en Venezuela, por ejemplo).
  • Hay que dar a conocer y estar orgullosos de que un país como España haya sido capaz de pasar sin violencia de una dictadura (1939-1975) a una democracia; consolidando el país como una democracia al nivel de las más desarrolladas del mundo. Lo anterior no implica ser condescendientes y se debe buscar mejorar, por ejemplo, parando y juzgando a los nacionalistas que quieren romper el país saltándose la ley.
  • En España cada ciudadano puede desarrollar los sentimientos y afinidades que considere necesario, pero el Estado de derecho debe ser fuerte y demostrar que quien quiera romper España de manera ilegal se enfrentará a un enorme poder que tiene detrás a millones de personas que sí quieren una España unida.
  • Si alguna región de España, representada por sus Gobiernos locales, quiere independizarse, es legítimo que lo intente, pero dentro del marco constitucional y legal español, acudiendo a las instancias adecuadas y vendiendo su idea para que sea o no aceptada su propuesta. 

Gregorio Luri sobre la familia y la educación de los hijos


¿Qué le han enseñado sus alumnos?

Mis límites. “Habla para que te vea”, decía Sócrates. Sólo cuando los demás hablan los ves y cuando hablas te ves a ti mismo.

¿Qué es un maestro?

Tu obligación es hacer visible a tu alumno lo que puede llegar a ser.

Un maestro así es el sueño de todo padre.

Creo que la armonía está sobrevalorada, que padres y maestros no necesariamente tienen que ir al unísono. Está bien que los niños entiendan que hay desavenencias. Crecer también es saber moverse de manera adecuada en ámbitos distintos.

La armonía es difícil también en casa.

Es irreal hacer creer a los hijos que los padres estamos de acuerdo en todo. Lo que deben ­entender es que las desavenencias se gestionan. Considero que es mucho más importante amarse que entenderse.

Eso es muy inteligente, maestro.

Mostrar a los hijos que nos queremos a pesar de que hay momentos que no nos soportamos es una lección imprescindible para llegar a ser adulto. ¿Hay algo más importante en la vida que contar con alguien que te quiere siendo consciente de todo eso de lo que no te sientes digno?

Elogia usted la familia sensatamente imperfecta.

Sí, la que está dispuesta a aprender de su propia experiencia, que no delega su responsabilidades en un especialista. Si los humanos fuésemos relojes complejos, ajustaríamos las piezas que no funcionan, pero como no lo somos, lo que necesitamos es sentido común.

Hoy no hay niño que no haya visitado a un psicólogo.

Eso indica la inseguridad de los padres. Si no tienes un problema claro y concreto, no alquiles tu responsabilidad a un especialista. Pero a menudo acudimos a ellos porque creemos que es posible una vida sin problemas.

Cierto.

Eso no existe. De lo que se trata es de cómo gestionar los problemas cotidianos sin excesivas gesticulaciones.

¿Esa mala cara, ese grito huracanado...?

Sí, todas esas cosas de las que nos avergonzamos. Pero hay que pasar página. Me gusta ese cuento zen de un monje que cuidaba primo­rosamente su jardín, y cuando había acabado le echaba una hoja seca porque decía que si no tenía ninguna imperfección no era humano.

Es usted irónico con los superpadres.

Los padres modernos siempre llevan ese Pepito Grillo que les hace estar continuamente preguntándose si en lugar de castigar no hubiera sido mejor dialogar o viceversa; esa condicionalidad en las relaciones que deberían ser espontáneas marca un comportamiento que merece el nombre de neurótico.

La reflexión es buena.

Sí, pero que no sea doliente. Es buena una cierta ironía con las propias meteduras de pata que te permita dolerte menos y aprender más.

Hoy los niños se autojustifican diciendo: “es que soy adolescente”.

Sábado: tu niño del alma, tumbado en el sofá con el mando a distancia te dice: “Me aburro”. Hay padres que consideran que deben ser los dinamizadores culturales de sus hijos, ofrecerles un menú de actividades, pero así estimulan su flojera. Mejor un “y a mí qué”, provocar que salgan de su aburrimiento autónomamente.

Entiendo.

...O el niño que ha tenido un día agotador: exámenes, entreno… Llega a casa, tira la mochila y exclama: “¡Estoy cansadísimo!”. Los padres perfectos le preparan un baño y le sirven la cena. Yo abogo por un: “Te entiendo perfectamente porque yo llego así muchos días, pero por favor recoge la mochila”.

Ya.

La adolescencia se ha convertido en un nuevo fenómeno cultural y comercial. Y a menudo la autoestima se confunde con el narcisismo que hoy se considera una conducta normal, y eso fragiliza mucho. Si te crees que el mundo está para servirte, vives en un engaño.

Hay que ser comprensivo...

Los adolescentes aprenden saltándose los límites. Tienen más energía que sentido común para controlarla y a menudo actúan sin lógica; los padres lo sabemos, pero esa comprensión te la debes guardar para ti, tú debes ser sus frenos.

Dice que sin culpabilidad no hay moralidad... suena carca.

Hoy la palabra culpa está proscrita, pero señalarles las faltas es decirles que los consideras personas responsables de sus actos y no unos insensatos que no saben lo que hacen; así podrán reflexionar y extraer alguna conclusión.

¿Con o sin castigo?

La mejor manera de librar a un culpable de sus remordimientos es ofrecerle la posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva. El drama de nuestros jóvenes es que hay demasiados adultos confundiendo comprender con justificar.

Con lo que hacemos nos hacemos.

Así es, y defiendo otro concepto olvidado: la virtud, cuya esencia es la ambición de realizar bien lo que tengas que hacer. Me parece más útil el compromiso de los actos que eso de repetir valores: “sé bueno” “sé sincero”, “sé justo”...

...

Y creo que es más noble aprender a querer la ­vida a pesar de sus constantes zancadillas que aspirar a una felicidad que se supone se consigue renunciando a la vida, es decir: creyendo que si eliminas lo que va mal serás feliz.

¿Entienden por acoso lo mismo hombres y mujeres?

"La conclusión que podemos sacar de lo tratado hasta ahora es que la respuesta a ofertas sexuales de hombres y mujeres es diferente y que el mismo acto puede ser juzgado de una manera muy diferente por un sexo o por el otro. Si las mujeres no desean ofertas sexuales se pueden sentir ofendidas y acosadas por dichas ofertas. Si los hombres están deseando recibir esas ofertas, las van a vivir como algo positivo. 

Este hecho tiene importantes consecuencias legales y morales. Vamos a abordar las legales en primer lugar. Existen datos, y ahora me estoy refiriendo de nuevo a estudios en revistas revisadas, de que las mujeres perciben un mayor rango de conductas como acoso sexual que los hombres. Rotundo y cols. realizaron un metaanálisis de 62 estudios sobre el asunto (en el mundo laboral) y encuentran una diferencia media de 0,30 en lo que hombres y mujeres consideran acoso. No es una diferencia muy grande pero en algunas de las conductas analizadas las diferencias son mayores que en otras. Y las diferencias más grandes se dan en las conductas más leves como bromas sobre estereotipos sexuales o gestos obscenos o conductas derogatorias no dirigidas a la mujer en concreto. También había mayores diferencias en la insistencia para pedir una cita y en contactos físicos no sexuales."

Leer completo en el enlace: https://evolucionyneurociencias.blogspot.pe/2017/08/entienden-por-acoso-lo-mismo-hombres-y.html

The book of basketball, de Bill Simmons

Un libro inmenso, por tamaño y calidad, que recomiendo a todo aficionado al baloncesto. Para releer y consultar muchas veces (no está traducido al español). Simmons es un apasionado del baloncesto y además ha visto multitud de partidos en la cancha de los Boston Celtics desde finales de la década de 1970. Simmons explica y da un listado de los 96 mejores jugadores de la historia de la NBA (hasta 2010), clasificándolos por niveles, como si fuera una pirámide (que se puede consultar en la estupenda web Basketball reference); pero ofrece mucho más: el secreto de los buenos equipos, un análisis de la rivalidad entre Russell y Chamberlain, un repaso de la historia de la NBA, un capítulo dedicado a los "what if" (¿qué hubiera pasado si?), el análisis de los mejores jugadores por temporada y los mejores equipos de la historia de la NBA, y la elección del que sería el mejor equipo de la historia. Todo lo anterior regado con anécdotas e historias del juego y de lo que le rodea. El racismo es un tema fundamental para entender el desarrollo de la liga y al que Simmons le da la importancia que merece. Finaliza el libro con una estupenda bibliografía en la que el autor no se limita a dar un listado de libros, sino los clasifica según su gusto, desde los que son imprescindibles de leer hasta los que no son de ayuda. 

A continuación voy a repasar los capítulos del libro:

En el primer capítulo analiza el secreto del éxito en el baloncesto: que los jugadores dejen de pensar en sí mismos y pongan al servicio del equipo todas sus habilidades. Parece sencillo pero no lo es. Recordemos la cantidad enorme de dinero y egos en juego, lo que provoca que muchos jugadores antepongan sus intereses a los del equipo. Entre los mejores jugadores los hay que mejoran y a su vez hacen mejorar a sus compañeros, y los hay que sólo miran por ellos; otros oscilan entre ambas situaciones. Están los jugadores secundarios que saben adaptarse a su equipo y ofrecen un rendimiento por encima de lo esperado. Los jugadores que conocen el secreto y lo ponen en funcionamiento son los que forman equipos campeones. Otro tema distinto es que un jugador que conoce el secreto sea capaz de trasmitirlo como entrenador. El autor explica que muchos equipos después de ser campeones, o exitosos sin ser campeones, tuvieron un año malo por el egoísmo de muchos de sus jugadores. La razón expuesta en el libro puede ser válida, pero habría que analizar si los equipos que repitieron éxito no afrontaron ese mismo problema y, a pesar de ello, consiguieron ganar de nuevo. Por ejemplo, Los Angeles Lakers que perdieron el título en 2004 contra los Detroit Pistons eran una jaula de grillos, con el equipo partido en dos debido al enfrentamiento entre Kobe Bryant y Shaquille O'Neal, y a pesar de eso, si no se hubiera lesionado Karl Malone, podrían haber ganado el anillo. De lo que no hay duda es de que los jugadores que abrazan el secreto tienen más posibilidades de ayudar a sus equipos a ganar.

El segundo capítulo está dedicado a la rivalidad entre Bill Russell y Wilt Chamberlain. Simmons se decanta por Russell, de hecho en su pirámide Russell es el segundo mejor jugador y Chamberlain el sexto. La justificación no está sólo en que Russell ganara 11 campeonatos de la NBA y 2 de la liga universitaria, mientras que Chamberlain ganó 2 campeonatos de la NBA. Wilt tenía más talento, pero Russell les dio a sus equipos mejores oportunidades de ganar; Wilt tuvo un mayor impacto estadístico y Russell lo tuvo en sus compañeros; Wilt tuvo sus mejores momentos en temporada regular y Russell en los playoffs; Wilt se encogía en los momentos finales de los partidos y Russell se crecía en esos momentos; Wilt promedió 50 puntos por partido en la temporada 1961-62 y los jugadores eligieron a Russell el mejor jugador de esa temporada; a Wilt lo traspasaron de equipo dos veces y Russell no fue traspasado nunca; Wilt estaba obsesionado con las estadísticas y Russell estaba obsesionado con ganar; a Wilt le preocupaba lo que pensaban los aficionados, los periodistas y los críticos, y a Russell lo que pensaban sus compañeros; Wilt ignoraba el secreto mientras que Russell lo abrazaba. 

El análisis de ambos jugadores es exhaustivo y se centra en los siguientes aspectos:

1. Russell no tuvo mejores compañeros que Wilt a lo largo de su carrera. Si bien es cierto que al inicio pudo ser así, no hay que olvidar que Russell se enfrentó a equipazos como los Saint Louis Hawks (con Hagan, Pettit y Macauley entre otros) a los que ganaron tres de las cuatro finales disputadas. Dos datos: Russell jugó con cuatro jugadores incluidos entre los 50 mejores de la historia de la NBA (Havlicek, Cousy, Sharman y Sam Jones), Wilt jugó con seis (Baylor, West, Greer, Cunningham, Arizin y Thurmond); los compañeros de Russell fueron seleccionados en 26 ocasiones para el Partido de las Estrellas y los de Wilt en 24 ocasiones. También es cierto que Russell tuvo la suerte de tener como entrenador a Red Auerbach, y viceversa, pero ¿cómo hubiera funcionado la relación entre Auerbach y Wilt? Parece que a Auerbach no le gustaba la idea de entrenar a un jugador como Wilt.

2. Muchos acusan a Russell de no destacar en ataque, pero era el distribuidor de juego y el que lanzaba el contraataque de los Celtics con sus rebotes, y sus pases rápidos y precisos; además corría la pista como pocos hombres grandes. De hecho, su mítico compañero Havlicek dijo que mejoraba a todos sus compañeros con su capacidad de pasar el balón, sobre todo sabiendo que muchos de ellos no eran buenos en el uno contra uno. 

3. Está extendido el mito de que a nivel estadístico Wilt es muy superior a Russell. No cabe duda de que en temporada regular Wilt no tiene rival:

- Wilt: 1045 partidos, 30.1 puntos (54% TC y 51% TL), 22.9 rebotes, 4.4 asistencias y 45.8 minutos
- Russell: 963 partidos: 15.1 puntos (44% TC y 56% TL), 22.5 rebotes, 4.3 asistencias y 42.3 minutos

Wilt sale también favorecido si comparamos sus estadísticas en los 142 partidos (incluidos playoffs) disputados entre ambos (incluso si admitimos que Russell le dejaba hacer a Wilt en los minutos finales para dejarle contento, los números individuales son muy favorables para Wilt):

- Wilt: 28.7 puntos y 28.7 rebotes
- Russel: 14.5 puntos y 23.7 rebotes

Ahora bien, el balance en esos enfrentamientos directos es de 84 victorias para Russell y 54 para Wilt. Por otra parte, si vemos las estadísticas de ambos en los playoffs ya no parece que la superioridad sea tanta:

- Wilt: 160 partidos, 22.5 puntos (52% TC y 47% TL), 24.5 rebotes, 4.2 asistencias y 47.2 minutos
- Russell: 165 partidos, 16.2 puntos (43% TC y 60% TL), 24.9 rebotes, 4.7 asistencias y 45.4 minutos

Russell mejora en casi todo (sólo baja ligeramente en porcentaje de tiros de campo), mientras que Wilt baja en casi todo (sólo mejora en rebotes). Lo anterior es necesario relacionarlo con los resultados de sus equipos, que es lo importante en un deporte de equipo:

- El balance de victorias y derrotas en partidos de Finales de conferencia y Finales de NBA es de 48-44 para Wilt y de 90-53 para Russell
- En séptimos partidos de playoffs (último y decisivo siempre): Wilt 4-5 y Russell 10-0.
- En partidos en los que sus equipos se enfrentaban a la eliminación: Wilt 10-11 y Russell 16-2

Por todo lo anterior Wilt ganó dos anillos y Russell once (los dos últimos títulos de los Celtics fueron con Russell como jugador-entrenador). Se pueden revisar las estadísticas de ambos en Basketball reference.

A estas estadísticas hay que añadir los intangibles, es decir, esos elementos del juego que son difíciles  o imposible de medir (aunque con las estadísticas avanzadas que hay hoy en día se ha conseguido ir muy lejos); por ejemplo, esos tapones que Russell conseguía dirigir a sus compañeros en lugar de enviar el balón a la grada, esa confianza que Russell despertaba en sus compañeros a la hora de defender, esa manía de Wilt de no ser nunca eliminado por faltas personales que le hacía no defender cuando estaba cerca de la eliminación, y el no involucrar a sus compañeros en el juego porque Wilt asumía mucho protagonismo en el juego. Está claro que si Russell fue el único que ganó 11 anillos con ese equipo de los Celtics no fue por casualidad; sin duda hubo suerte en algunos de los partidos, pero tener una tan larga cantidad de victorias implica que estamos antes un gigante de la historia del deporte.

4. Wilt era un gran tipo para todo el mundo menos para sus compañeros. El egoísmo de sus primeros años por anotar le hacía no ser deseado. Tuvo nueve entrenadores en 14 temporadas y a varios se los cargó. La siguiente anécdota dice mucho de la valoración de Wilt en la liga: en 1965 el propietario de Los Angeles Lakers pidió a sus jugadores si querían que adquirieran a Wilt Chamberlain, que jugaba en los San Francisco Warriors; el resultado fue dos jugadores a favor y 9 en contra. ¿Algún jugador habría votado en contra de adquirir a Russell?

5. Se puede argumentar que hubo muchos momentos en los que la suerte sonrió a Russell y no a Chamberlain. Pero Simmons defiende que Chamberlain no respondía en los minutos finales de los partidos decisivos, por ejemplo, evitando defender duro para no ser eliminado por faltas personales o no queriendo el balón en esos momentos decisivos (según palabras de Rick Barry). Momentos decisivos para Wilt:

- En el séptimo partido de las Finales de la Conferencia Este en 1968 Chamberlain tiró a canasta dos veces en la segunda mitad (nueve en todo el partido cuando promedió casi 18 tiros por partido durante esos playoffs).
- En el séptimo partido de las Finales de la NBA en 1969 se retiró lesionado de la rodilla a cinco minutos del final (no parecía tan grave).
- En el séptimo partido de las Finales de la NBA en 1970 se enfrentó a un Willis Reed cojo y no fue capaz de destrozar a los Knicks; en el sexto (ganado por los Lakers) había anotado 45 puntos (20/27 en TC) y 27 rebotes, mientras que el séptimo se quedó en 21 puntos (10/16 en TC y 1/11 en TL [¡uno de once!]) y 24 rebotes. 
- En el séptimo partido de las Finales de la Conferencia Este en 1965 consiguió 30 puntos, 12/15 TC, 32 rebotes y 2 asistencias, frente a Russell (15 puntos, 7/16 TC, 29 rebotes, 8 asistencias); ganaron los Celtics de Russell 110 a 109 a los 76ers de Wilt. 
- En el quinto y decisivo partido de las Finales de la Conferencia Este en 1967, Wilt consiguió 29 puntos, 10/16 TC, 36 rebotes, 13 asistencias, frente a Russell (5 puntos, 2/5 TC, 21 rebotes y 7 asistencias) que ganaron los 76ers 140 a 116 a los Celtics.
- En el quinto y decisivo partido de las Finales de la NBA en 1972, Wilt consiguió 24 puntos, 10/14 TC, 29 rebotes, 4 asistencias, 8 tapones; ganaron los Lakers de Wilt.

Por su parte, Russell: 

- En el séptimo partido de las Finales de la NBA en 1957, su primer año en la liga, hizo 19 puntos y 32 rebotes, ganando el título a los Hawks.
- En el séptimo de las Finales en 1960 hizo 22 puntos y 35 rebotes, ganando el título a los Hawks.
- En el séptimo de las Finales del Este en 1962 dejó a Wilt en 22 puntos (esa temporada había promediado 50.4 y 35.0 puntos en temporada regular y playoffs, respectivamente) y anotó 19 puntos para ganar el partido.
- En el séptimo partido de las Finales de la NBA de 1962 hizo 30 puntos y 40 rebotes para ganar el título.
- En el séptimo partido de las Finales del Este de 1965 hizo 15 puntos, 29 rebotes y 9 asistencias, para acceder a las Finales [los tapones no se contabilizaban en esa época, pero Russell ponía muchos].
- En el séptimo partido de las Finales de la NBA en 1966 gana el título venciendo a los Lakers con 25 puntos y 32 rebotes.
- En el séptimo partido de las Finales del Este en 1968 derrotan a los 76ers (campeones la temporada anterior) con 12 puntos de Russell que limitó a Wilt a 14 puntos, esa eliminatoria fue remontada por los Celtics (de 1-3 para 76ers a 4-3 para Celtics).

Wilt tuvo cinco oportunidades de eliminar a los Celtics de Russell en los años 1968 (tres veces) y 1969 (dos veces); en ambos años contaba con un equipo superior y no fue capaz de vencer.

6. Sus contemporáneos apreciaban más a Russell que a Wilt. Podemos resumir el sentimiento general en lo que expresaba Butch van Breda Kolff (entrenador de Wilt en los Lakers de 1967 a 1969, entre otros equipos); mientras que Russell preguntaría: ¿Qué necesito hacer para mejorar a mis compañeros?, Wilt pensaría cuál es la mejor situación para él para que su equipo ganara. Jerry West confirmaba que Wilt esperaba que los demás se ajustaran a él. Jerry Lucas decía que Wilt estaba obsesionado con los récords individuales, mientras que Russell hacía todo por ganar.

De hecho Russell se acercó a Wilt para ser una especie de mentor; Wilt no jugaba con la misma ferocidad contra un jugador que apreciaba que contra uno que no le gustaba. Russell no dijo una mala palabra sobre Wilt hasta el día en que se retiró, para después no dejar de criticarlo. Russell también opinaba que Wilt tenía otras prioridades por encima de la victoria: dinero, récords, fama, y otros; por su parte Wilt sabía que Russell estaba obsesionado con ganar (vomitaba antes de muchos partidos), pero comentaba que él disfrutaba otras cosas de la vida más allá del baloncesto y los récords.

El tercer capítulo está dedicado a la historia de la NBA, desde su creación en 1946 hasta 1984. Simmons fija el inicio de la actual era de la NBA en 1984, que fue el año en el que la liga se convirtió en lo que es actualmente, a nivel estético, creativo y de talento. Desde 1984 a 2010 (fecha de publicación del libro) los buenos jugadores y equipos son comparables, hacerlo antes es complicado sin explicar el contexto de cada época. Es decir, sí hay debate en si Bird y Magic en 1984 eran mejores que Lebron y Wade en 2010; pero es complicado determinar si West y Robertson en 1962 eran mejores que Jordan y Magic en 1989.

Desde 1946 a 1954 se vivieron tiempos tiempos agitados en los que se pensaba que la NBA no dudaría debido al juego muy duro (no había faltas intencionadas) y aburrido por momentos ya que no había límite de posesión de balón (cuando un equipo ganaba tenía la posibilidad de retener el balón por mucho tiempo hasta que recibía una falta o se lo robaban). Los marcadores podían ser tan ridículos como el 19-18 entre los Fort Wayne Pistons y los Minneapolis Lakers, el 22 de noviembre de 1950. La liga estaba concentrada en el noreste del país, ya que el transporte se realizaba en bus y tren; en 1954 había equipos en los tres grandes mercados televisivos (Boston, Nueva York y Filadelfia) y otros más pequeños como Mineápolis, Siracusa, Baltimore, Rochester, Fort Wayne y Milwaukee. Además hacía falta incorporar más jugadores negros para mejorar el juego.

En la temporada 1954-55 se introdujo el límite de posesión de 24 segundos (48 minutos entre 120 posesiones da como resultado 24 segundos), decisión que salvó la liga (acabó con el dominio de George Mikan y los Minneapolis Lakers). Esto elevo el ritmo de juego y la puntuación media por partido en 13.6 puntos por equipo. El responsable fue el propietario de los Syracuse Nationals (que en 1963 pasaron a ser los Philadelphia 76ers). Otras tres reglas ayudaron a mejorar el juego:

1. Tras la sexta falta de equipo en un cuarto se lanzarían dos tiros libres.
2. Las faltas ofensivas no implicaban el lanzamiento de tiros libres.
3. Las faltas antes de pasar medio campo contaban como faltas de equipo. 

Russell revolucionó la liga con su llegada en la temporada 1956-57; Auerbach consiguió sus derechos del draft a cambio de dos futuras estrellas como Ed Macauley y Cliff Hagan. Sabía que conseguía un pívot que podía dominar los tableros, proteger el aro y lanzar rápido el contraataque; con Russell se hicieron comunes aspectos del juego como el salto, el mate y el tapón; el juego cambió con los jugadores de raza negra y Russell lo inició todo.

Entre 1958 y 1960 fueron ingresando a la liga más jugadores negros, incluidos los excepcionales Elgin Baylor y Wilt Chamberlain. Este último, debido a sus capacidades físicas, obligó a cambiar algunas reglas; por ejemplo, se prohibió tocar el balón cuando estaba encima del aro. En esa época el calendario era muy duro, unos 25-30 partidos de pretemporada más 72 partidos de temporada regular, y los playoffs para los mejores equipos (recordemos que el transporte no era ni tan rápido ni tan cómodo como hoy). Lo anterior unido a los bajos salarios y el desgaste físico enfadó a los jugadores, en especial a las estrellas.

En la temporada 1960-61 los Celtics promediaron 124.5 puntos por partido, con una media de 119.5 tiros de campo intentados y 33.5 tiros libres intentados. En esta última temporada (2016-17) el equipo que más tiros de campo ha intentado ha sido el de los Pistons (88.8) y los Warriors los más anotadores (115.9), pero los Warriors anotaron 12.0 triples por partido (el triple no llegó a la liga hasta la temporada 1979-80). En la temporada siguiente (1961-62) hubo estadísticas espectaculares: Wilt promediando promediando 50.4 puntos y 39.5 tiros de campo, Oscar Robertson promediando un triple doble (Russell Westbrook lo ha hecho esta temporada 2016-17), Russell promediando 23.6 rebotes y Wilt 25.7. La defensa se dejó de lado y las posesiones se incrementaron de manera espectacular. Hubo más datos espectaculares que obligan a tener cuidado con las estadísticas del periodo 1958-1962. Los intentos de tiros de campo y el número de rebotes han ido disminuyendo a lo largo del tiempo hasta estabilizarse en valores alejados del periodo 1958-62; además se han mejorado los porcentajes de tiros de campo (recordando que ahora hay tiros más alejados debido al lanzamiento de triples).

En la temporada 1963-64 se produce un hecho significativo, los jugadores se negaban a jugar el All-Star Game a dos horas del inicio del mismo si no había un acuerdo sobre las pensiones; aunque la votación entre los jugadores fue ajustada (11-9), con Russell, Wilkens y Heinsohn liderando la rebelión y Chamberlain queriendo jugar y negociar después. La cadena ABC iba a retransmitir el partido en directo y si había huelga peligraba el contrato televisivo. El comisionado de la NBA, Walter Kennedy, acordó facilitar un acuerdo con los propietarios respecto a las pensiones. Mientras tanto la televisión explotaba el mejor juego de la liga, debido a los jugadores negros y las grandes rivalidades (Boston-Philadelphia y New York-Baltimore, por ejemplo); para ello fue fundamental Roone Arledge de la ABC.

En la temporada 1964-65 Wilt Chamberlain cambió los San Francisco Warriors por los Philadephia 76ers, un traspaso que fue todo un acontecimiento más allá del baloncesto. En el final de la siguiente (1965-66), Red Auerbach dejó el banquillo de los Celtics, tras ganar nueve títulos (1957 y de 1959 a 1966), para dejar en su puesto a Bill Russell, quien sería el primer entrenador negro en la historia del deporte profesional (fue jugador entrenador tres años). Auerbach era un entrenador de la vieja escuela: sin asistentes, acosando a los árbitros, pegándose con espectadores agresivos y dueños de otras franquicias, y sin usar pizarras para indicar jugadas. Wilt, al ingresar en la liga, le quitó el título de más odiado de la liga a Auerbach. Además el ascenso en los salarios de los jugadores hizo más difícil la tarea para entrenadores chapados a la antigua que trataban a los jugadores con dureza.

En 1967 empezaba su andadura la American Basketball Association (ABA), que sería competencia de la NBA hasta 1976. Esta liga nunca firmó un contrato televisivo a nivel nacional. La NBA reaccionó expandiéndose hasta 1970 a otras ciudades (Chicago, San Diego, Seattle, Milwaukee, Phoenix, Portland, Cleveland y Buffalo).

Durante el periodo 1967-71 los salarios crecieron muy rápido en la NBA. Se inauguró en 1967 el primer gran pabellón de la NBA en Los Ángeles (el Forum para 17 000 espectadores), se alcanzaron los 4.4 millones de espectadores en los pabellones, y el rating televisivo subió hasta 8.9 en 1969. Spencer Haywood se convirtió en el primer jugador profesional en no haber completado el ciclo universitario; algo que posteriormente, en la década de 1990, fue muy común y que perjudicó mucho a la NBA. El caso de Haywood fue paradigmático en la década de 1970; una época con demasiadas cosas demasiado deprisa; muchos jóvenes jugadores no fueron capaces de asimilar ser una estrella y tener mucho dinero tan pronto, eso llevó a problemas deportivos y extradeportivos (drogas). En 1971 hubo un acuerdo para fusionar la NBA y la ABA, 10 equipos de la ABA se unirían a la NBA; pero el acuerdo fue denunciado por el sindicato de jugadores por crear un monopolio y pasaron otros cinco años con las dos ligas en funcionamiento. Si se hubiera llevado a cabo, 28 equipos hubieran disputado la NBA; difícil de manejar si se quería mantener la calidad.

En la temporada 1971-72 los Lakers consiguieron su primer anillo jugando en Los Angeles (su último título lo consiguieron en 1954 jugando en Mineápolis); además ganaron 69 partidos en temporada regular con una racha de 33 victorias consecutivas. Habían perdido 8 finales desde 1959, 7 de ellas contra los Celtics, y en todas presentes Jerry West y Elgin Baylor (quien se retiró después de dos semanas de competición debido a problemas físicos). Como curiosidad indicar que de las primeras celebridades en acudir a los partidos de los Lakers estaba Doris Day. La gesta de los Lakers se debió en parte al nuevo entrenador, Bill Sharman (exjugador de los Celtics con los que ganó 4 títulos como jugador); Sharman fue innovador (sesiones de tiro antes de los partidos y visionado partidos de otros equipos) y permitió que un buen equipo fuera excelente. Convenció a Chamberlain para ser más jugador de equipo (pasó de tirar 15.0 a 9.3 veces por partido, pasando del 54.5 al 64.9 % TC).

En la temporada 1972-73 la NBA finalizó el contrato con la ABC y se firmó con la CBS; tal y como escribí cuando comenté el libro "The breaks of the game", de David Halberstam (libro en el que Simmons basa algunas de sus historias): "El principal responsable de que el baloncesto y la televisión tuvieran una relación viable fue Roone Arledge de la ABC, y también fue el que perjudicó posteriormente esa relación. La NBA decidió prescindir de los servicios de la ABC y contar con la CBS. El gran Red Auerbach, mítico entrenador y gerente general de los Boston Celtics, advirtió que no era buena idea porque la ABC lo estaba haciendo bien y se estaban creando un enemigo peligroso en la persona de Arledge; nadie le hizo caso y esto les hizo mucho daño. Arledge, por ejemplo, programó partidos de baloncesto universitario y otros exitosos programas a la misma hora que los partidos de la NBA." Para comprobar el daño baste decir que incluso los partidos decisivos de las Finales no se veían en directo, incluido el mítico sexto partido de las Finales de 1980 entre 76ers y Lakers.

Para la temporada 1973-74 la competencia entre la NBA y la ABA había causado daño a ambas ligas. La competencia por conseguir los mejores jugadores había inflado los contratos y eso perjudicó el rendimiento de muchos jugadores al acomodarse. La ABA consiguió atraer a muchos de los mejores árbitros de la NBA; los mejores novatos fueron a la ABA en el periodo 1971-1975 (entre otros, Julius Erving, George Gervin, Moses Malone, David Thompson, y Maurice Lucas). La comparación que hace Simmons para determinar la calidad de la NBA y ABA de esos años es pensar en la NBA actual (2009 en el libro) quitándole todos los jugadores europeos e impidiendo que las conferencias jueguen entre sí, además de mandar durante cinco temporadas seguidas los mejores novatos a una de ellas. Por lo tanto, las estadísticas y los títulos del periodo 1972-76 deben ser considerados con cuidado. Julius Erving era el jugador más apasionante del momento, él era el icono de la ABA.

En las Finales de la temporada 1974-75 dos entrenadores negros dirigieron por primera vez a los dos equipos finalistas (Warriors y Bullets). Fueron Al Attles y K.C. Jones. En la siguiente temporada se celebró en la ABA el primer concurso de mates que dejó el mítico mate de Julius Erwing desde la línea de personal.

En el año 1976 se produjo la fusión, desapareció la ABA y la NBA incorporó cuatro franquicias (Denver, New York, San Antonio e Indiana); éstas debieron pagar $3.2 millones, no recibieron dinero de las televisiones por tres años ni pudieron elegir jugadores en el draft de 1976, pero les dejaron a sus jugadores. Además los New York Nets tuvieron que pagar $4.8 millones a los Knicks a lo largo de 10 años por derechos territoriales. El dueño de los Spirits of St. Louis consiguió un trato increíble por cerrar la franquicia: $2.2 millones y la séptima parte (1/7) de los ingresos televisivos anuales de las cuatro franquicias que ingresaron a la NBA, ¡a perpetuidad! Eso fueron $150 millones en 2009. Por otra parte se creó la figura del agente libre, es decir, los jugadores eran libres de ir al equipo que quisieran una vez que sus contratos finalizaban; esta decisión cambió la liga tanto como lo hizo el reloj de posesión de 24 segundos. Los tres años posteriores a la fusión fueron intensos y con muchos cambios, por ejemplo, Chicago y Houston consiguieron dos pívots que les hicieron muy diferentes a lo que eran (Gilmore y Malone, respectivamente); los Nets traspasaron a Julius Erving a los 76ers por $3 millones, los 76ers también tenían a McGinnis (incorporado la temporada anterior y MVP de la ABA en 1975 junto al propio Erving, que lo había ganado también en 1974 y 1976).

En la temporada 1976-77 se comprobó lo buena que había sido la fusión. Se pasó de 18 a 22 equipos y se incorporaron a la NBA muchos jugadores de calidad. Entre ellos cuatro jugadores franquicia (Erving, Gervin, Gilmore y Thompson), además de Moses Malone que lo era en potencia. La calidad de los jugadores provenientes de la ABA quedó demostrada cuando 9 de los 24 jugadores del All-Star Game fueron exjugadores de esa liga, además 5 exjugadores de la ABA tuvieron un papel destacado en las Finales de esa temporada. El juego se hizo más rápido y mucho más atlético. Los traspasos se hicieron frecuentes, por ejemplo, en el draft de 1977 se traspasaron jugadores de 11 de las 18 primeras elecciones. Las Finales fueron un éxito, con el nivel más alto de audiencia de la historia, y con un duelo entre el baloncesto más purista (Trail Blazers de Portland) y un juego más libre y, supuestamente, desorganizado (76ers).

La temporada 1977-78 trajo consigo muchos problemas. El primero fue la lesión de Walton cuando los Blazers estaban dominando la liga (50-10); Walton jugó un total de 14 partidos en las siguientes 4 temporadas. Tal y como explica Simmons, imaginemos que Michael Jordan se hubiera lesionado durante la temporada 1995-96 (la de las 72 victorias de los Bulls) y nunca se hubiera recuperado, ¿hubiera tenido el mismo éxito la NBA con dos finales consecutivas entre Pacers y Jazz y sin su mejor y mayor figura? Eso fue lo que pasó con Walton. El segundo problema fue la cocaína (David Thompson, Walter Davis, John Lucas, Bernard King, y Spencer Haywood, entre otros). El tercero dos finales consecutivas (1978 y 1979) entre los mismos equipos (SuperSonics y Bullets) que no contaban con una superestrella ni eran parte de una ciudad con un gran mercado. El cuarto los problemas televisivos con CBS, que amenazaba con romper el contrato; esto permitió que CBS manejara a su antojo horarios y horas de emisión (incluidos partidos en diferido). El quinto fueron las peleas durante los partidos (incluido el brutal puñetazo de Kermit Washington que casi mata a Rudy Tomjanovich). Evidentemente los problemas de las drogas y las peleas venían del pasado, y siguieron algún tiempo en la liga. La percepción general era que la liga estaba mal.

En la temporada 1979-80 llegó por fin a la NBA el triple (que en la ABA siempre existió); pero pasaron varias temporadas hasta que fue importante en la liga. Durante varias temporadas tanto los intentos como los porcentajes de acierto eran bajos; muy pocos jugadores intentaban más de 100 triples por temporada y sus porcentajes de acierto rara vez superaran el 30 %. En 1986 se celebró el primer concurso de triples en el All-Star ganado por Bird (el primer gran jugador en sacar partido al triple). Para tener perspectiva de la evolución, en la temporada 1992-93 se llegó a que aproximadamente uno de cada diez tiros de campo fuera triple (33.6 % de acierto), mientras que en la temporada 2016-17 algo más de tres de cada diez tiros eran tripes (35.8 % de acierto). Además de esta innovación reglamentaria, Simmons afirma que los equipos empezaron a jugar con verdaderos directores de juego, lo que provocó una mejora en el juego y mejores porcentajes en tiros de campo.

En la 1981-82 se entraba en la era del dominio de los entrenadores. Los asistentes se hicieron cada vez más numerosos, muchos entrenadores universitarios llegaron a la liga, y las defensas se hicieron cada vez más sofisticadas; esto último provocó que la NBA creara en 1981 la regla de defensa ilegal para abrir espacios en la pintura. Según Simmons sólo Pat Riley, Gregg Popovich, Phil Jackson, Chuck Daly, Larry Brown y Jerry Sloan han marcado la diferencia como entrenadores debido a su liderazgo, y Mike D'Antoni, Don Nelson y Jack Ramsey debido a sus innovaciones. Los entrenadores no son más importantes que tener buenos jugadores y un mal entrenador se puede cargar un buen equipo.

En la 1982-83 se realizaron acciones para acercar la NBA a los aficionados. LA CBS, después de firmar un acuerdo con la NBA valorado en $93 millones por cuatro años, empezó a usar gráficos computerizados, narraciones vibrantes, resúmenes de partidos previos e inclusión de música movida. Además crearon videoclips con las mejores jugadas de los mejores jugadores; esto encantaba a niños y adultos y creaba la sensación de que algo iba a pasar con la liga.

Finalmente, en la 1983-84 se sentaron las bases de lo que hoy en día es la liga. Se fijo un límite salarial, haciendo que los jugadores cobraran al menos el 53 % de los ingresos brutos; los jugadores se convirtieron en socios al repartirse los beneficios. Se crearon reglas contra el consumo de drogas, imponiendo sanciones a los jugadores e incluso la expulsión si eran reincidentes. David Stern se convirtió en Comisionado el 01 de febrero de 1984; su impacto fue tremendo a lo largo de los años; por ejemplo, en 1989 se firmó un nuevo acuerdo televisivo con la NBC y Turner por $875 de cuatro años. El All-Star se transformó, pasando a ser una fiesta todo el fin de semana que incluyó por primera vez el Concurso de Mates (ganado por Larry Nance y con la participación del Dr. J) y el Partido de Leyendas (estrellas retiradas de la NBA); el concurso de triples llegó en 1986. Las Finales de 1984 fueron de las mejores de la historia y al fin retransmitidas en directo por la CBS; los Celtics y los Lakers revivieron la vieja rivalidad; Esas finales son algo difícilmente repetible porque las reglas y las expansiones (hasta los 30 equipos actuales) no permiten el nivel de agresividad de esa época y la concentración de tantas estrellas en los equipos (Bird, McHale, Dennis Johnson, Parish, Magic, Kareem, Worthy, McAdoo). El draft de 1984 incluyó, entre otros, a Jordan, Olajuwon, Barkley y Stockton. Jordan firmó su contrato con Nike, y Bird y Magic filmaron su famoso anuncio para Converse.

El cuarto capítulo se centra en los "What if" (¿qué hubiera pasado si?). En los 33 casos analizados por Simmons se intuye cómo pequeñas decisiones afectaron a la liga de manera significativa. La suerte es un factor decisivo en el baloncesto (y en la vida en general). En este capítulo se analizan muchas elecciones del Draft, por ejemplo, si los Knicks hubieran elegido en el draft de 1965 a Rick Barry en vez de a Bill Bradley (los analistas decían que Barry era muy delgado); o si los Pistons hubieran elegido a Carmelo Anthony y no a Darko Milicic en 2003; los Lakers a Dominique Wilkins y no a Worthy en 1982; o los Bucks, Hawks y Blazers no eligiendo a Chris Paul an 2005; o los Blazers escogiendo a Kevin Durant y no a Greg Oden en 2007; o los Magic no intercambiando a Webber por Anfernee Hardaway. Otro es que hubiera pasado si los Mavericks hubieran renovado a Nash en 2004 (Simmons critica la decisión de los Mavs, aunque el libro se escribió justo antes de 2011, año en el que ganaron el título los Mavs. Nash nunca ganó el título). Hay decisiones, como el cabreo de Garnett con los Timberwolves que provocó el traspaso de éste a los Celtics, que desencadenaron muchas otras acciones (como el traspaso posterior de Gasol a Lakers). También habría muchos "What-if" relacionados con las lesiones, pero éstos los evita casi en su totalidad Simmons (sólo nombra la de Havlicek en las Finales del Este en 1973). Kobe estuvo a punto de fichar por los Clippers en 2004; Julius Erving pudo ir a los Knicks en 1976 (cuando la NBA y la ABA se unieron), pero los Knicks rechazaron la oferta de los Nets; Maurice Stokes era uno de los jugadores destacados de la liga de 1955 a 1958 (en 202 partidos promedió 16.4 puntos, 17.3 rebotes, 5.3 asistencias, 35.1 5 TC), pero un daño cerebral, causado por un golpe que no se trató de manera correcta, acabó con su carrera; en 2003 los Memphis Grizzlies tuvieron posibilidades (50 %) de conseguir el número uno del draft, en ese año Lebron James, pero fueron los Cavaliers los afortunados (ese año los Grizzlies ganaron 50 partidos sin elegir al número dos ya que sus derechos fueron a los Pistons). Y si Ralph Sampson se hubiera presentado al draft de 1980 y hubiera jugado en los Celtics (los Celtics eligieron a McHale en el tercer puesto, aunque tenían el número uno y lo intercambiaron para conseguir también a Parish). O si los Rockets de 1986 no se hubieran desintegrado (lesión de Sampson y sanción por consumo de cocaina de Lloyd y Wiggins, además de perder a Lucas). En la temporada 1972-73 Julius Erving pudo fichar por los Atlanta Hawks y hubiera jugado con Pete Maravich (llegó a disputar dos encuentros de exhibición). O si los Blazers no hubieran traspasado a Moses Malone en 1977; o si en 1960 el avión que trasportaba a los Lakers no hubiera podido aterrizar en un campo de maíz y hubieran muerto sus jugadores; o si Kareem (entonces Lew Alcindor) hubiera fichado por los New York Nets de la ABA (como él quería ya que era su ciudad) en lugar de en los Milwaukee Bucks porque la oferta de las ABA no fue buena; lo mejor de todo es que en la reunión con el comisionado de la ABA, el mítico George Mikan, éste tenía un cheque con $1 millón en el bolsillo para Kareem que nunca le entregó (era un pago por adelantado a sumar al contrato que firmaría); Kareem recibió una oferta muy baja y se quedó en la NBA; si hubiera ido a la ABA quizá la unión se hubiera producido antes, Kareem nunca hubiera acabado en los Lakers, ni Oscar Robertson hubiera ganado su anillo en 1971 con los Bucks. O si en 1986 Len Bias no hubiera muerto de sobredosis tras ser elegido por los Celtics (vigentes campeones) en el número dos del draft de ese año; sin duda los Celtics hubieran dominado el final de la década de 1980 y posiblemente hubieran competido de tú a tú con los Bulls a inicios de los 1990. La última es un clásico: el draft de 1984; Jordan fue el número 3 y aunque la elección de Olajuwon en el número uno por los Rockets sí parecía lógica para la época, los problemas físicos de Bowie invitaban a no arriesgar, pero los Blazers lo hicieron; para complicarlo todo aún más Patrick Ewing estuvo a punto de presentarse al draft, él hubiera sido el número uno por encima de Olajuwon; sin duda la historia de la NBA hubiera sido otra con Jordan elegido en el número uno o dos (Simmons cuenta la anécdota de que el entrenador de la selección estadounidense para los Juegos Olímpicos de 1984, Bobby Knight, llamó a su amigo, el gerente general de los Blazers, Stu Inman, para implorarle que eligiera a Jordan en el draft, pero Inman le dijo que necesitaban un pívot, y Knight le contestó que: "Bien, ¡pues hazle jugar de pívot!"

En el capítulo quinto analiza la elección de los mejores jugadores de cada temporada (MVP). De hecho, Simmons propone añadir a los MVP de la temporada regular y de las Finales, el MVP de los playoffs. Recordar que desde la temporada 1955-56 hasta la 1979-80 los MVP de la temporada los escogían los jugadores y los mejores quintetos los periodistas; luego todos los votantes han sido periodistas. Hace un repaso temporada a temporada en la que define el Alpha Dog (jugador que dominaba la liga), el MVP de la temporada y el MVP de los playoffs. Sus Alpha Dogs son (por temporada o grupo de temporadas): Dolph Schayes (1955), Bob Pettit (1956-57), Bill Russel (1958-1965), Wilt Chamberlain (1966-68), Jerry West (1969-70), Kareem (1971-74), Rick Barry (1975), Kareem/McAdoo/Walton (1976-78), Moses Malone (1979-83), Bird (1984-86), Bird/Magic (1987-88), Jordan/Magic (1989-90), Jordan (1991-93 y 1996-98), Olajuwon (1994-95), Shaq (2000-02), Duncan (2003-05), Kobe (2006), Kobe/Lebron (2007-10). Analiza 17 elecciones de MVP de la temporada regular que necesitan ser revisadas; las divide en tres categorías:

1. Sospechosas pero en última instancia correctas: Russell (1962 y 1963); Kareem (1972, ganado a West y Chamberlain en la votación [ambos jugadores de los Lakers del récord de las 69 victorias]); Walton (1978); y Duncan (2002).
2. Sospechosas y en última instancia incorrectas: Pettit (1959, Russell debió ser el MVP); Unseld (1969, Billy Cunningham); McAdoo (1975, Barry); Julius Erving (1981, Bird); y Nowitzki (2007, Nash).
3. Erradas totalmente: Bryant (2008, Chris Paul o Garnett); Nash (2005, Shaq); Magic (1990, Jordan); Cowens (1973, Kareem); Barkley (1993, Jordan); Nash (2006, Kobe); Reed (1970, West); y Karl Malone (1997, Jordan).

En el capítulo sexto explica por qué no le gusta el Salón de la Fama (Hall of Fame) actual y la división que haría él de los jugadores dentro de su Salón de la Fama:

Grupo 1 (Los pioneros): jugadores que hicieron grandes cosas cuando la liga estaba evolucionando (1946-1956). Mikan, Cousy, Sharman, Pettit, Hagan, y otros.

Grupo 2 (Los Harlem Globetrotters y otros pioneros afroamericanos): jugadores como Sweetwater Clifton, Chuck Cooper, Ray Felix, Cleo Hill, Don Barksdale y earl Lloyd.

Grupo 3 (Los más grandes jugadores secundarios): ésos que estuvieron infravalorados pero que tenían alguna buena cualidad y que ayudaron a buenos equipos de playoffs. Michael Cooper, K.C. Jones, Horace Grant, Ben Wallace, Bill Laimbeer, y así hasta 26.

Grupo 4 (Los jugadores con récords): Scott Skiles y sus 30 asistencias en un partido, Elmore Smith y sus 11 tapones, y otros.

Grupo 5 (Los Cometas): jugadores a los que una lesión o problemas personales les impidió ser incluidos en el Salón; por ejemplo, Micheal Ray Richardson, Andrew Toney, Penny Hardaway, Maurice Stokes, Drazen Petrovic, Grant Hill, y otros. 

En los siguientes capítulos, Simmons analiza la pirámide de jugadores del Salón de la Fama:

Nivel 1: jugadores del Salón pero que no pueden ir a otro nivel por distintas razones (carrera corta, carrera larga pero no grandiosa o que no ganaron nada). A continuación, el listado de este nivel desde el número 96 y ascendiendo.

96 Tom Chambers
95 Jo Jo White
94 Jack Twyman*
93 Kevin Johnson
92 Bob Lanier
91 Bailey Howell
90 Chris Paul
89 Vince Carter
88 Shawn Kemp
87 Gail Goodrich
86 Connie Hawkins
85 Arvydas Sabonis**
84 Robert Horry
83 Cliff Hagan***
82 Chris Mullin
81 Dave Bing
80 Bob Dandridge
79 Paul Westphal
78 Dwight Howard
77 Tracy McGrady
76 Dan Issel
75 Artis Gilmore
74 Joe Dumars
73 Sidney Moncrief
72 Chris Webber
71 Lenny Wilkens
70 David Thompson****
69 Dennis Rodman
68 Pete Maravich
67 Earl Monroe
66 Adrian Dantley
65 Alex English
64 Jerry Lucas
63 Reggie Miller
62 Ray Allen

* Jack Twyman cuidó de Maurice Stokes (antes mencionado) cuando éste cayó enfermo y no pudo valerse por sí mismo. Stokes era negro y Twyman blanco, esto hizo que el gesto fuera aún más significativo debido a los problemas raciales a finales de la década de 1950 y años posteriores. 

** Sabonis es un jugador mítico, y por talento quizá el mejor jugador de la historia sin formación americana, pero su carrera en la NBA no puede incluirle en esta pirámide y excluir a Pau Gasol o Ginobili.

*** Jugador que, además de sus virtudes baloncestísticas, tuvo un comportamiento ejemplar con Lenny Wilkens, jugador de raza negra que se incorporó a los Saint Louis Hawks en 1960 (tal y como cuenta David Halberstam en su libro "The breaks of the game", ya comentado en el blog).

**** Las drogas y las lesiones acabaron con la carrera de un jugador que pudo haber cambiado la liga. Tras un año en la ABA tuvo tres muy buenos años en la NBA (siendo miembro del mejor quinteto de la liga dos temporadas consecutivas).

Nivel 2: jugadores del Salón sin dudas, pero que no pueden ascender al tercer nivel por alguna de las siguientes razones: 1. Nunca ganaron un título como jugadores de élite; 2. Las estadísticas totales de su carrera tienen alguna laguna; 3. Nunca alcanzaron su máximo nivel durante dos o tres años como uno de los cinco mejores jugadores de la liga; 4. Al menos dos o tres jugadores de su posición jugaron al mismo tiempo y fueron mejores; o 5. Sus carreras fueron breves bien por lesiones o porque sus habilidades declinaron rápidamente.

61 Bob McAdoo
60 Tiny Archibald
59 Robert Parish
58 Bernard King
57 Tom Heinsohn
56 Paul Arizin
55 Dominique Wilkins
54 Dennis Johnson
53 Bill Sharman
52 Dolph Schayes
51 Elvin Hayes
50 James Worthy
49 Billy Cunningham
48 Hal Greer
47 Paul Pierce
46 Dave DeBusschere
45 Nate Thurmond
44 Clyde Drexler
43 Jason Kidd
42 Wes Unseld
41 Gary Payton
40 Patrick Ewing
39 Dirk Nowitzki*

* Esta pirámide se hizo antes del título de los Mavericks de 2011. Ese título lo llevaría a posiciones más elevadas. De hecho, junto con Olajuwon en el título de 1994 con los Rockets y Rick Barry en el de 1975 con los Warriors, no se me ocurren más equipos que con sólo un jugador superdestacado consiguieran ganar la NBA.

Nivel 3: jugadores que estuvieron entre los mejores por varios años con buenas estadísticas. Ningún MVP puede caer por debajo del nivel 3 excepto que haya alguna razón excepcional. 

38 George Mikan*
37 Allen Iverson
36 Steve Nash
35 Kevin McHale
34 George Gervin
33 Sam Jones**
32 Walt Frazier
31 Dave Cowens
30 Willis Reed
29 David Robinson
28 Dwyane Wade
27 Bill Walton***
26 Rick Barry****
25 John Stockton

* Mikan fue el primer dominador de la liga y consiguió cinco títulos con los Minneapolis Lakers (1949, 1950, 1952, 1953 y 1954). Pero su dominio obedeció a varios factores: 1. La zona era más estrecha hasta la temporada 1951-52, cuando se expandió a 12 pies = 366 cm; esto provocó que sus promedios anotadores y porcentajes de tiro bajaran de 28 puntos y 42 % TC a 21 puntos y 39 % TC; 2. El reloj de posesión de 24 segundos no se introdujo hasta la temporada 1954-55, lo que hacía que un jugador de las características de Mikan (grande, lento y blanco) pudiera mantenerse en el partido debido al bajo ritmo de juego; 3. La ausencia de jugadores negros; baste decir que jugó los playoffs de 1951 con un hueso de la pierna fracturado (lo que no le impidió promediar 24 puntos y 41 % TC); de hecho, a lo largo de su carrera se rompió más de 10 huesos y le cosieron más de 160 puntos por distintas heridas; era un tipo duro.

** Ganó 10 títulos y jugó 11 finales con los míticos Celtics de finales de 1950 y la década de 1960. Según el propio Bill Russell era el jugador que siempre asumía la responsabilidad en los momentos decisivos, cuando se estaba decidiendo el título. De esos jugadores que estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado y aprovecharon sus oportunidades.


*** Igual que en el caso de David Thompson, las lesiones no le permitieron tener continuidad en su carrera (se perdió más de la mitad de los partidos en sus 13 temporadas). Ambos jugadores sanos y a su mejor nivel hubieran cambiado la liga; permitiendo, por ejemplo, unas luchas tremendas en la Conferencia Oeste contra los Lakers de la primera mitad de la década de 1980.

**** Muy abajo para mi gusto. Llevó al título de la NBA a los Warriors en 1975 y tuvo un rendimiento altísimo tanto en la NBA como en la ABA, especialmente durante los playoffs. Jugó también la final de la NBA en 1967 con los Warriors y la de la ABA con los Nets en 1972. Además era un jugador muy completo. Me mojo y pondría a Garnett, Cousy, Barkley, Malone e incluso Havlicek por debajo de Barry. Como anécdota curiosa, en el séptimo partido de las Finales de la Conferencia Oeste de 1976, Rick Barry fue agredido en la primera mitad por Ricky Sobers y como pensó que nadie de su equipo le había defendido, dejó de tirar a canasta en la segunda parte y perdieron el partido. Más sorprendente aún es que Barry jugara toda esa temporada con un peluquín. Según Simmons Barry era un idiota y así lo consideraban los otros jugadores. 

Nivel 4: jugadores del nivel 3 que tienen alguna razón para ser grandes, por ejemplo, si han sido considerados el mejor de todos los tiempos en algún debate, o han tenido partidos importantes o momentos memorables, o fueron dominantes en algún momento, o nos acordamos de verlos jugar siempre, o son una referencia para establecer los mejores de todos los tiempos (yo metería aquí a Dirk Nowitzki tras el título de los Mavericks en 2011).

24 Scottie Pippen
23 Isiah Thomas
22 Kevin Garnett
21 Bob Cousy
20 LeBron James
19 Charles Barkley*
18 Karl Malone*
17 Bob Pettit
16 Julius Erving**
15 Elgin Baylor
14 John Havlicek

* Simmons hace una comparativa entre ambos y decide que Malone está por encima de Barkley. Estoy de acuerdo, Malone tuvo una durabilidad mayor, fruto de su trabajo físico; Malone practicaba una mejor defensa, incluso pudiendo emparejarse con jugadores como Shaquille. Quizá Barkley brilló más pero duró menos y a la postre tuvo sólo una oportunidad de ganar un anillo (Finales con los Suns en 1993) mientras que Malone disputó dos finales con Utah (como superestrella) y una con Lakers (como complemento de lujo). Ambos tienen unas estadísticas espectaculares en su carrera (Malone: 25.0 puntos, 10.1 rebotes y 3.6 asistencias, con 51.6 % TC; Barkley: 22.1 puntos, 11.7 rebotes y 3.9 asistencia, con 54.1 % TC). Simmons acusa a Malone de arrugarse en los momentos importantes.

** Sus mejores momentos como jugador los vivió en la ABA, pero no hay casi imágenes de sus partidos. Él era la la ABA en los años que jugó allí; ganó dos títulos y sus estadísticas fueron deslumbrantes (28.7 puntos, 12.1 rebotes, 4.8 asistencias, 50.4 % TC en la fase regular y 31.1 puntos, 12.9 rebotes, 5.1 asistencias, 51.9 % TC en los playoffs); y fue nombrado tres veces mejor jugador (MVP). En la NBA brilló y duró mucho, pero no tanto como para estar en el panteón. Jugó cuatro finales, pero no ganó hasta 1983, cuando Moses Malone fichó por los 76ers (de hecho Malone fue el MVP de la temporada y de las finales). De lo que no cabe duda es de que fue un modelo para muchos jugadores posteriores y sus mates cambiaron el baloncesto de manera radical.

El panteón: los trece mejores jugadores de todos los tiempos. 

13 Moses Malone
12 Shaquille O'Neal
11 Hakeem Olajuwon
10 Oscar Robertson*
9 Jerry West*
8 Kobe Bryant
7 Tim Duncan
6 Wilt Chamberlain
5 Larry Bird**
4 Magic Johnson**
3 Kareem Abdul-Jabbar
2 Bill Russell
1 Michael Jordan

Como toda clasificación, es discutible y se pueden dar argumentos para que algunas posiciones bailen. Creo que hay algunos jugadores que se han beneficiado de buenos entrenadores y compañeros, por ejemplo, Kobe y O'Neal al tener a Phil Jackson y jugar juntos; aunque debieron dominar más; también Duncan al llegar a un buen equipo como los Spurs y tener a Popovich, además de una organización que ha demostrado que sabe elegir buenos jugadores en el draft; A Magic le pasó algo parecido con Lakers al llegar a un equipo con buenos jugadores y contar luego con Pat Riley (aunque llegó a jugar una final en 1991 con Dunleavy de entrenador).  Ahora Lebron James sería uno de los cinco mejores de siempre. Comentando la clasificación de Simmons tal cuál está, yo distinguiría a Jordan y Russell por encima de los demás, como hace Simmons, porque fueron jugadores que hicieron todo por ganar y ganaron casi todo lo que era posible; Jordan llegó a un equipo mediocre y en cuanto sus compañeros alcanzaron el nivel necesario fue capaz de dominar la liga tanto a nivel individual como colectivo durante muchos años. Kareem está muy arriba, yo no lo pondría por delante ni de Larry ni de Magic, dudaría con Chamberlain, y pondría a Olajuwon y Shaquille al mismo nivel. Larry llevó a los Celtics a ganar 61 partidos en su primera temporada (1979-80), con un equipo con jugadores veteranos que había ganado 32 partidos en la temporada 1977-78 y 29 en la 1978-79; dominó el juego como pocos y fue el líder indiscutible de su equipo durante la década de 1980 y el mejor alero sin dudas, además del mejor jugador durante varios años consecutivos. Magic empezó bajo el paraguas de Kareem pero pronto se convirtió en el mejor de los Lakers y los llevó a nueve finales y cinco títulos. Olajuwon tuvo equipos flojos en los Rockets, y en cuanto tuvo algo de ayuda los llevó a unas finales (1986) y a ganar dos títulos (1994 y 1995). Shaquille fue dominador con un compañero como Kobe y otro como Wade, que en las Finales de 2006 jugó al nivel de Jordan, siempre fue el mejor pívot de la NBA con la excepción de sus inicios en el que lo era Olajuwon, pero incluso las finales que perdió en 1995 contra los Rockets no fueron un paseo para Olajuwon, como sí lo fueron las finales de 1983 para Moses Malone, quien destrozó a Kareem, por ejemplo, cogiendo 72 rebotes por 30 de Kareem. Kareem no fue el mejor pívot de la liga en los cinco títulos que consiguió con los Lakers; su durabilidad es es pero la diferencia de rendimiento de los primeros 10 años de carrera con los últimos 10 es grande; su dominación en la década de 1970 se tradujo en una final (1974) y un título (1971). Chamberlain es un caso de dominación individual durante la fase regular como ninguno, pero que no consiguió con sus equipos el éxito esperado. Desde 1967 a 1972 estuvo siempre en el mejor equipo de la NBA, o uno de los dos mejores, y sólo consiguió dos títulos (1967 y 1972).

* Simmons hace una comparativa entre ambos jugadores y premia la calidad en los últimos años de West sobre Robertson. Difícil de decir, no obstante, no pondría a ninguno de los dos por encima de Olajuwon ni Shaq.

** Premia la durabilidad en la élite de Magic sobre Larry. Creo que Larry lo tuvo más complicado y no tuvo tanto apoyo de su equipo. No sabría decir quién debería estar encima del otro.

Tabla con el listado de jugadores de la Pirámide de Simmons y sus estadísticas más destacadas:

No haber incluido a Pau Gasol y a Manu Ginobili me parece un grave error. Recordemos que Gasol ya había ganado los dos anillos con los Lakers (2009 y 2010), siendo el mejor jugador junto a Bryant. Las temporadas previas a su llegada los Lakers no eran capaces de pasar de primera ronda (4-3 contra los Suns en 2006 y 4-1 también contra Suns en 2007); ya en el primer año de Gasol con los Lakers (2008), éstos llegaron a las Finales eliminando a los Spurs (vigentes campeones) en las Finales del Oeste. Ginobili llegó en 2002 a los Spurs, y esa misma temporada (2002-03) ganaron el Anillo tras haber sido eliminados por los Lakers los dos años anteriores; Ginobili fue fundamental en los títulos de 2003, 2005 y 2007 (además del de 2014, aunque éste no podía ser tenido en cuenta ya que el libro es de 2010). 

En el capítulo 12 Simmons hace una clasificación de los mejores equipos de la historia; valorando sobre todo el repetir título, ya que eso exige un esfuerzo mental y físico mayor, así como equipos que trascendieron el juego y el tiempo, y los que dejaron su marca. Merecen una mención de honor los siguientes: Celtics (1961; 57-22 en temporada regular y 8-2 en playoffs; tercer título consecutivo); Celtics (1965; 60-22 y 8-4; séptimo título consecutivo); 76ers (1967; 68-13 y 11-4); Knicks (1970; 60-22 y 12-7); Lakers (1982; 57-25 y 12-2); Lakers (1985; 62-20 y 15-4); Bulls (1992; 67-15 y 15-7; segundo título consecutivo); Lakers (2000; 67-15 y 15-8); Spurs (2007; 58-24 y 16-4); Celtics (2008; 66-16 y 16-10). Los diez mejores equipos de la historia son según Simmons (del décimo al primero): Bulls (1991; 61-21 y 15-2); Lakers (1972; 69-13 y 12-3); 76ers (1983; 65-17 y 12-1); Bucks (1971; 66-16 y 12-2); Bulls (1997; 69-13 y 15-4; segundo título consecutivo); Lakers (2001; 56-26 y 15-1; segundo título consecutivo); Pistons (1989; 63-19 y 15-2); Lakers (1987; 65-17 y 15-3); Bulls (1996; 72-10 y 15-3); Celtics (1986; 67-15 y 15-3). Además de esta clasificación hace un interesante comparativa entre los dos mejores equipos (Bulls de 1996 y Celtics de 1986).

En el capítulo 13 elige al mejor equipo de la historia. No elige a los mejores jugadores sino a aquellos que formarían el mejor equipo y jugarían de manera conjunta de la mejor manera (por eso, por ejemplo, deja fuera a Isiah Thomas, podría haber problemas con Jordan, y a Kobe Bryant, que podría creerse igual de bueno que Jordan y no aceptar un papel secundario). Elige a los jugadores en una temporada concreta; la lista sería: Bird (1986), Duncan (2003), Magic (1985) y Jordan (1992); Kareem (1977) [el cinco inicial]; McHale (1986), Pippen (1992), Walton (1977), Wade (2009), Chris Paul (2009), Lebron (2010) y Ray Allen (2001). Para mí falta Olajuwon (1995), que yo pondría de titular en sustitución de Duncan o Kareem. Luego Simmons va analizando cuales serían los mejores quintetos para los finales de partido apretados, para defender, para el contraataque, para jugar con pequeños o con grandes, y otros. Como entrenador elige a Popovich (2007) por encima de Phil Jackson o Pat Riley, despreciando los trucos de motivación de estos dos últimos, y premiando su buen talante y el éxito con equipos veteranos de Popovich. Como asistentes elige a D'Antoni (2006) para el ataque, Mike Brown (2009) para la defensa, y Pitino (1988) para la presión asfixiante.

En el mismo capítulo elige otro equipo pero para jugadores de antes de la temporada 1976-77, que fue el año de unión entre NBA y ABA. El resultado es: Kareem (1974), Russell (1964), Havlicek (1972), West (1966) y Oscar (1964) [el cinco inicial]; Baylor (1961), Cousy (1959), Wilt (1962), Julius Erving (1976) y Cowens (1973). De entrenador elige a Auerbach (1965). Aunque en una estrategia de sacar al campo a Wilt durante 6 minutos en cada mitad y darle todos los balones posibles, jugaría con un banquillo formado por el propio Wilt, Frazier (1970), DeBusschere (1970), Barry (1975) y Sam Jones (1965); con McAdoo (1975) y Maravich (1973) para ampliar el banquillo.

El epílogo es una charla con Walton, en la que éste hace un buen análisis del juego y deja entrever que su amor por el juego le impide ver o leer cosas relacionadas con su época de jugador debido a las lesiones que no le dejaron desarrollar su carrera.