The book of basketball, de Bill Simmons

Un libro inmenso, por tamaño y calidad, que recomiendo a todo aficionado al baloncesto. Para releer y consultar muchas veces (no está traducido al español). Simmons es un apasionado del baloncesto y además ha visto multitud de partidos en la cancha de los Boston Celtics desde finales de la década de 1970. Simmons explica y da un listado de los 96 mejores jugadores de la historia de la NBA (hasta 2010), clasificándolos por niveles, como si fuera una pirámide (que se puede consultar en la estupenda web Basketball reference); pero ofrece mucho más: el secreto de los buenos equipos, un análisis de la rivalidad entre Russell y Chamberlain, un repaso de la historia de la NBA, un capítulo dedicado a los "what if" (¿qué hubiera pasado si?), el análisis de los mejores jugadores por temporada y los mejores equipos de la historia de la NBA, y la elección del que sería el mejor equipo de la historia. Todo lo anterior regado con anécdotas e historias del juego y de lo que le rodea. El racismo es un tema fundamental para entender el desarrollo de la liga y al que Simmons le da la importancia que merece. Finaliza el libro con una estupenda bibliografía en la que el autor no se limita a dar un listado de libros, sino los clasifica según su gusto, desde los que son imprescindibles de leer hasta los que no son de ayuda. 

A continuación voy a repasar los capítulos del libro:

En el primer capítulo analiza el secreto del éxito en el baloncesto: que los jugadores dejen de pensar en sí mismos y pongan al servicio del equipo todas sus habilidades. Parece sencillo pero no lo es. Recordemos la cantidad enorme de dinero y egos en juego, lo que provoca que muchos jugadores antepongan sus intereses a los del equipo. Entre los mejores jugadores los hay que mejoran y a su vez hacen mejorar a sus compañeros, y los hay que sólo miran por ellos; otros oscilan entre ambas situaciones. Están los jugadores secundarios que saben adaptarse a su equipo y ofrecen un rendimiento por encima de lo esperado. Los jugadores que conocen el secreto y lo ponen en funcionamiento son los que forman equipos campeones. Otro tema distinto es que un jugador que conoce el secreto sea capaz de trasmitirlo como entrenador. El autor explica que muchos equipos después de ser campeones, o exitosos sin ser campeones, tuvieron un año malo por el egoísmo de muchos de sus jugadores. La razón expuesta en el libro puede ser válida, pero habría que analizar si los equipos que repitieron éxito no afrontaron ese mismo problema y, a pesar de ello, consiguieron ganar de nuevo. Por ejemplo, Los Angeles Lakers que perdieron el título en 2004 contra los Detroit Pistons eran una jaula de grillos, con el equipo partido en dos debido al enfrentamiento entre Kobe Bryant y Shaquille O'Neal, y a pesar de eso, si no se hubiera lesionado Karl Malone, podrían haber ganado el anillo. De lo que no hay duda es de que los jugadores que abrazan el secreto tienen más posibilidades de ayudar a sus equipos a ganar.

El segundo capítulo está dedicado a la rivalidad entre Bill Russell y Wilt Chamberlain. Simmons se decanta por Russell, de hecho en su pirámide Russell es el segundo mejor jugador y Chamberlain el sexto. La justificación no está sólo en que Russell ganara 11 campeonatos de la NBA y 2 de la liga universitaria, mientras que Chamberlain ganó 2 campeonatos de la NBA. Wilt tenía más talento, pero Russell les dio a sus equipos mejores oportunidades de ganar; Wilt tuvo un mayor impacto estadístico y Russell lo tuvo en sus compañeros; Wilt tuvo sus mejores momentos en temporada regular y Russell en los playoffs; Wilt se encogía en los momentos finales de los partidos y Russell se crecía en esos momentos; Wilt promedió 50 puntos por partido en la temporada 1961-62 y los jugadores eligieron a Russell el mejor jugador de esa temporada; a Wilt lo traspasaron de equipo dos veces y Russell no fue traspasado nunca; Wilt estaba obsesionado con las estadísticas y Russell estaba obsesionado con ganar; a Wilt le preocupaba lo que pensaban los aficionados, los periodistas y los críticos, y a Russell lo que pensaban sus compañeros; Wilt ignoraba el secreto mientras que Russell lo abrazaba. 

El análisis de ambos jugadores es exhaustivo y se centra en los siguientes aspectos:

1. Russell no tuvo mejores compañeros que Wilt a lo largo de su carrera. Si bien es cierto que al inicio pudo ser así, no hay que olvidar que Russell se enfrentó a equipazos como los Saint Louis Hawks (con Hagan, Pettit y Macauley entre otros) a los que ganaron tres de las cuatro finales disputadas. Dos datos: Russell jugó con cuatro jugadores incluidos entre los 50 mejores de la historia de la NBA (Havlicek, Cousy, Sharman y Sam Jones), Wilt jugó con seis (Baylor, West, Greer, Cunningham, Arizin y Thurmond); los compañeros de Russell fueron seleccionados en 26 ocasiones para el Partido de las Estrellas y los de Wilt en 24 ocasiones. También es cierto que Russell tuvo la suerte de tener como entrenador a Red Auerbach, y viceversa, pero ¿cómo hubiera funcionado la relación entre Auerbach y Wilt? Parece que a Auerbach no le gustaba la idea de entrenar a un jugador como Wilt.

2. Muchos acusan a Russell de no destacar en ataque, pero era el distribuidor de juego y el que lanzaba el contraataque de los Celtics con sus rebotes, y sus pases rápidos y precisos; además corría la pista como pocos hombres grandes. De hecho, su mítico compañero Havlicek dijo que mejoraba a todos sus compañeros con su capacidad de pasar el balón, sobre todo sabiendo que muchos de ellos no eran buenos en el uno contra uno. 

3. Está extendido el mito de que a nivel estadístico Wilt es muy superior a Russell. No cabe duda de que en temporada regular Wilt no tiene rival:

- Wilt: 1045 partidos, 30.1 puntos (54% TC y 51% TL), 22.9 rebotes, 4.4 asistencias y 45.8 minutos
- Russell: 963 partidos: 15.1 puntos (44% TC y 56% TL), 22.5 rebotes, 4.3 asistencias y 42.3 minutos

Wilt sale también favorecido si comparamos sus estadísticas en los 142 partidos (incluidos playoffs) disputados entre ambos (incluso si admitimos que Russell le dejaba hacer a Wilt en los minutos finales para dejarle contento, los números individuales son muy favorables para Wilt):

- Wilt: 28.7 puntos y 28.7 rebotes
- Russel: 14.5 puntos y 23.7 rebotes

Ahora bien, el balance en esos enfrentamientos directos es de 84 victorias para Russell y 54 para Wilt. Por otra parte, si vemos las estadísticas de ambos en los playoffs ya no parece que la superioridad sea tanta:

- Wilt: 160 partidos, 22.5 puntos (52% TC y 47% TL), 24.5 rebotes, 4.2 asistencias y 47.2 minutos
- Russell: 165 partidos, 16.2 puntos (43% TC y 60% TL), 24.9 rebotes, 4.7 asistencias y 45.4 minutos

Russell mejora en casi todo (sólo baja ligeramente en porcentaje de tiros de campo), mientras que Wilt baja en casi todo (sólo mejora en rebotes). Lo anterior es necesario relacionarlo con los resultados de sus equipos, que es lo importante en un deporte de equipo:

- El balance de victorias y derrotas en partidos de Finales de conferencia y Finales de NBA es de 48-44 para Wilt y de 90-53 para Russell
- En séptimos partidos de playoffs (último y decisivo siempre): Wilt 4-5 y Russell 10-0.
- En partidos en los que sus equipos se enfrentaban a la eliminación: Wilt 10-11 y Russell 16-2

Por todo lo anterior Wilt ganó dos anillos y Russell once (los dos últimos títulos de los Celtics fueron con Russell como jugador-entrenador). Se pueden revisar las estadísticas de ambos en Basketball reference.

A estas estadísticas hay que añadir los intangibles, es decir, esos elementos del juego que son difíciles  o imposible de medir (aunque con las estadísticas avanzadas que hay hoy en día se ha conseguido ir muy lejos); por ejemplo, esos tapones que Russell conseguía dirigir a sus compañeros en lugar de enviar el balón a la grada, esa confianza que Russell despertaba en sus compañeros a la hora de defender, esa manía de Wilt de no ser nunca eliminado por faltas personales que le hacía no defender cuando estaba cerca de la eliminación, y el no involucrar a sus compañeros en el juego porque Wilt asumía mucho protagonismo en el juego. Está claro que si Russell fue el único que ganó 11 anillos con ese equipo de los Celtics no fue por casualidad; sin duda hubo suerte en algunos de los partidos, pero tener una tan larga cantidad de victorias implica que estamos antes un gigante de la historia del deporte.

4. Wilt era un gran tipo para todo el mundo menos para sus compañeros. El egoísmo de sus primeros años por anotar le hacía no ser deseado. Tuvo nueve entrenadores en 14 temporadas y a varios se los cargó. La siguiente anécdota dice mucho de la valoración de Wilt en la liga: en 1965 el propietario de Los Angeles Lakers pidió a sus jugadores si querían que adquirieran a Wilt Chamberlain, que jugaba en los San Francisco Warriors; el resultado fue dos jugadores a favor y 9 en contra. ¿Algún jugador habría votado en contra de adquirir a Russell?

5. Se puede argumentar que hubo muchos momentos en los que la suerte sonrió a Russell y no a Chamberlain. Pero Simmons defiende que Chamberlain no respondía en los minutos finales de los partidos decisivos, por ejemplo, evitando defender duro para no ser eliminado por faltas personales o no queriendo el balón en esos momentos decisivos (según palabras de Rick Barry). Momentos decisivos para Wilt:

- En el séptimo partido de las Finales de la Conferencia Este en 1968 Chamberlain tiró a canasta dos veces en la segunda mitad (nueve en todo el partido cuando promedió casi 18 tiros por partido durante esos playoffs).
- En el séptimo partido de las Finales de la NBA en 1969 se retiró lesionado de la rodilla a cinco minutos del final (no parecía tan grave).
- En el séptimo partido de las Finales de la NBA en 1970 se enfrentó a un Willis Reed cojo y no fue capaz de destrozar a los Knicks; en el sexto (ganado por los Lakers) había anotado 45 puntos (20/27 en TC) y 27 rebotes, mientras que el séptimo se quedó en 21 puntos (10/16 en TC y 1/11 en TL [¡uno de once!]) y 24 rebotes. 
- En el séptimo partido de las Finales de la Conferencia Este en 1965 consiguió 30 puntos, 12/15 TC, 32 rebotes y 2 asistencias, frente a Russell (15 puntos, 7/16 TC, 29 rebotes, 8 asistencias); ganaron los Celtics de Russell 110 a 109 a los 76ers de Wilt. 
- En el quinto y decisivo partido de las Finales de la Conferencia Este en 1967, Wilt consiguió 29 puntos, 10/16 TC, 36 rebotes, 13 asistencias, frente a Russell (5 puntos, 2/5 TC, 21 rebotes y 7 asistencias) que ganaron los 76ers 140 a 116 a los Celtics.
- En el quinto y decisivo partido de las Finales de la NBA en 1972, Wilt consiguió 24 puntos, 10/14 TC, 29 rebotes, 4 asistencias, 8 tapones; ganaron los Lakers de Wilt.

Por su parte, Russell: 

- En el séptimo partido de las Finales de la NBA en 1957, su primer año en la liga, hizo 19 puntos y 32 rebotes, ganando el título a los Hawks.
- En el séptimo de las Finales en 1960 hizo 22 puntos y 35 rebotes, ganando el título a los Hawks.
- En el séptimo de las Finales del Este en 1962 dejó a Wilt en 22 puntos (esa temporada había promediado 50.4 y 35.0 puntos en temporada regular y playoffs, respectivamente) y anotó 19 puntos para ganar el título.
- En el séptimo partido de las Finales de la NBA de 1962 hizo 30 puntos y 40 rebotes para ganar el título.
- En el séptimo partido de las Finales del Este hizo 15 puntos, 29 rebotes y 9 asistencias, para ganar el título [los tapones no se contabilizaban en esa época, pero Russell ponía muchos].
- En el séptimo partido de las Finales de la NBA en 1966 gana el título venciendo a los Lakers con 25 puntos y 32 rebotes.
- En el séptimo partido de las Finales del Este en 1968 derrotan a los 76ers (campeones la temporada anterior) con 12 puntos de Russell que limitó a Wilt a 14 puntos, esa eliminatoria fue remontada por los Celtics (de 1-3 para 76ers a 4-3 para Celtics).

Wilt tuvo cinco oportunidades de eliminar a los Celtics de Russell en los años 1968 (tres veces) y 1969 (dos veces); en ambos años contaba con un equipo superior y no fue capaz de vencer.

6. Sus contemporáneos apreciaban más a Russell que a Wilt. Podemos resumir el sentimiento general en lo que expresaba Butch van Breda Kolff (entrenador de Wilt en los Lakers de 1967 a 1969, entre otros equipos); mientras que Russell preguntaría: ¿Qué necesito hacer para mejorar a mis compañeros?, Wilt pensaría cuál es la mejor situación para él para que su equipo ganara. Jerry West confirmaba que Wilt esperaba que los demás se ajustaran a él. Jerry Lucas decía que Wilt estaba obsesionado con los récords individuales, mientras que Russell hacía todo por ganar.

De hecho Russell se acercó a Wilt para ser una especie de mentor; Wilt no jugaba con la misma ferocidad contra un jugador que apreciaba que contra uno que no le gustaba. Russell no dijo una mala palabra sobre Wilt hasta el día en que se retiró, para después no dejar de criticarlo. Russell también opinaba que Wilt tenía otras prioridades por encima de la victoria: dinero, récords, fama, y otros; por su parte Wilt sabía que Russell estaba obsesionado con ganar (vomitaba antes de muchos partidos), pero comentaba que él disfrutaba otras cosas de la vida más allá del baloncesto y los récords.

El tercer capítulo está dedicado a la historia de la NBA, desde su creación en 1946 hasta 1984. Simmons fija el inicio de la actual era de la NBA en 1984, que fue el año en el que la liga se convirtió en lo que es actualmente, a nivel estético, creativo y de talento. Desde 1984 a 2010 (fecha de publicación del libro) los buenos jugadores y equipos son comparables, hacerlo antes es complicado sin explicar el contexto de cada época. Es decir, sí hay debate en si Bird y Magic en 1984 eran mejores que Lebron y Wade en 2010; pero es complicado determinar si West y Robertson en 1962 eran mejores que Jordan y Magic en 1989.

Desde 1946 a 1954 se vivieron tiempos tiempos agitados en los que se pensaba que la NBA no dudaría debido al juego muy duro (no había faltas intencionadas) y aburrido por momentos ya que no había límite de posesión de balón (cuando un equipo ganaba tenía la posibilidad de retener el balón por mucho tiempo hasta que recibía una falta o se lo robaban). Los marcadores podían ser tan ridículos como el 19-18 entre los Fort Wayne Pistons y los Minneapolis Lakers, el 22 de noviembre de 1950. La liga estaba concentrada en el noreste del país, ya que el transporte se realizaba en bus y tren; en 1954 había equipos en los tres grandes mercados televisivos (Boston, Nueva York y Filadelfia) y otros más pequeños como Mineápolis, Siracusa, Baltimore, Rochester, Fort Wayne y Milwaukee. Además hacía falta incorporar más jugadores negros para mejorar el juego.

En la temporada 1954-55 se introdujo el límite de posesión de 24 segundos (48 minutos entre 120 posesiones da como resultado 24 segundos), decisión que salvó la liga (acabó con el dominio de George Mikan y los Minneapolis Lakers). Esto elevo el ritmo de juego y la puntuación media por partido en 13.6 puntos por equipo. El responsable fue el propietario de los Syracuse Nationals (que en 1963 pasaron a ser los Philadelphia 76ers). Otras tres reglas ayudaron a mejorar el juego:

1. Tras la sexta falta de equipo en un cuarto se lanzarían dos tiros libres.
2. Las faltas ofensivas no implicaban el lanzamiento de tiros libres.
3. Las faltas antes de pasar medio campo contaban como faltas de equipo. 

Russell revolucionó la liga con su llegada en la temporada 1956-57; Auerbach consiguió sus derechos del draft a cambio de dos futuras estrellas como Ed Macauley y Cliff Hagan. Sabía que conseguía un pívot que podía dominar los tableros, proteger el aro y lanzar rápido el contraataque; con Russell se hicieron comunes aspectos del juego como el salto, el mate y el tapón; el juego cambió con los jugadores de raza negra y Russell lo inició todo.

Entre 1958 y 1960 fueron ingresando a la liga más jugadores negros, incluidos los excepcionales Elgin Baylor y Wilt Chamberlain. Este último, debido a sus capacidades físicas, obligó a cambiar algunas reglas; por ejemplo, se prohibió tocar el balón cuando estaba encima del aro. En esa época el calendario era muy duro, unos 25-30 partidos de pretemporada más 72 partidos de temporada regular, y los playoffs para los mejores equipos (recordemos que el transporte no era ni tan rápido ni tan cómodo como hoy). Lo anterior unido a los bajos salarios y el desgaste físico enfadó a los jugadores, en especial a las estrellas.

En la temporada 1960-61 los Celtics promediaron 124.5 puntos por partido, con una media de 119.5 tiros de campo intentados y 33.5 tiros libres intentados. En esta última temporada (2016-17) el equipo que más tiros de campo ha intentado ha sido el de los Pistons (88.8) y los Warriors los más anotadores (115.9), pero los Warriors anotaron 12.0 triples por partido (el triple no llegó a la liga hasta la temporada 1979-80). En la temporada siguiente (1961-62) hubo estadísticas espectaculares: Wilt promediando promediando 50.4 puntos y 39.5 tiros de campo, Oscar Robertson promediando un triple doble (Russell Westbrook lo ha hecho esta temporada 2016-17), Russell promediando 23.6 rebotes y Wilt 25.7. La defensa se dejó de lado y las posesiones se incrementaron de manera espectacular. Hubo más datos espectaculares que obligan a tener cuidado con las estadísticas del periodo 1958-1962. Los intentos de tiros de campo y el número de rebotes han ido disminuyendo a lo largo del tiempo hasta estabilizarse en valores alejados del periodo 1958-62; además se han mejorado los porcentajes de tiros de campo (recordando que ahora hay tiros más alejados debido al lanzamiento de triples).

En la temporada 1963-64 se produce un hecho significativo, los jugadores se negaban a jugar el All-Star Game a dos horas del inicio del mismo si no había un acuerdo sobre las pensiones; aunque la votación entre los jugadores fue ajustada (11-9), con Russell, Wilkens y Heinsohn liderando la rebelión y Chamberlain queriendo jugar y negociar después. La cadena ABC iba a retransmitir el partido en directo y si había huelga peligraba el contrato televisivo. El comisionado de la NBA, Walter Kennedy, acordó facilitar un acuerdo con los propietarios respecto a las pensiones. Mientras tanto la televisión explotaba el mejor juego de la liga, debido a los jugadores negros y las grandes rivalidades (Boston-Philadelphia y New York-Baltimore, por ejemplo); para ello fue fundamental Roone Arledge de la ABC.

En la temporada 1964-65 Wilt Chamberlain cambió los San Francisco Warriors por los Philadephia 76ers, un traspaso que fue todo un acontecimiento más allá del baloncesto. En el final de la siguiente (1965-66), Red Auerbach dejó el banquillo de los Celtics, tras ganar nueve títulos (1957 y de 1959 a 1966), para dejar en su puesto a Bill Russell, quien sería el primer entrenador negro en la historia del deporte profesional (fue jugador entrenador tres años). Auerbach era un entrenador de la vieja escuela: sin asistentes, acosando a los árbitros, pegándose con espectadores agresivos y dueños de otras franquicias, y sin usar pizarras para indicar jugadas. Wilt, al ingresar en la liga, le quitó el título de más odiado de la liga a Auerbach. Además el ascenso en los salarios de los jugadores hizo más difícil la tarea para entrenadores chapados a la antigua que trataban a los jugadores con dureza.

En 1967 empezaba su andadura la American Basketball Association (ABA), que sería competencia de la NBA hasta 1976. Esta liga nunca firmó un contrato televisivo a nivel nacional. La NBA reaccionó expandiéndose hasta 1970 a otras ciudades (Chicago, San Diego, Seattle, Milwaukee, Phoenix, Portland, Cleveland y Buffalo).

Durante el periodo 1967-71 los salarios crecieron muy rápido en la NBA. Se inauguró en 1967 el primer gran pabellón de la NBA en Los Ángeles (el Forum para 17 000 espectadores), se alcanzaron los 4.4 millones de espectadores en los pabellones, y el rating televisivo subió hasta 8.9 en 1969. Spencer Haywood se convirtió en el primer jugador profesional en no haber completado el ciclo universitario; algo que posteriormente, en la década de 1990, fue muy común y que perjudicó mucho a la NBA. El caso de Haywood fue paradigmático en la década de 1970; una época con demasiadas cosas demasiado deprisa; muchos jóvenes jugadores no fueron capaces de asimilar ser una estrella y tener mucho dinero tan pronto, eso llevó a problemas deportivos y extradeportivos (drogas). En 1971 hubo un acuerdo para fusionar la NBA y la ABA, 10 equipos de la ABA se unirían a la NBA; pero el acuerdo fue denunciado por el sindicato de jugadores por crear un monopolio y pasaron otros cinco años con las dos ligas en funcionamiento. Si se hubiera llevado a cabo, 28 equipos hubieran disputado la NBA; difícil de manejar si se quería mantener la calidad.

En la temporada 1971-72 los Lakers consiguieron su primer anillo jugando en Los Angeles (su último título lo consiguieron en 1954 jugando en Mineápolis); además ganaron 69 partidos en temporada regular con una racha de 33 victorias consecutivas. Habían perdido 8 finales desde 1959, 7 de ellas contra los Celtics, y en todas presentes Jerry West y Elgin Baylor (quien se retiró después de dos semanas de competición debido a problemas físicos). Como curiosidad indicar que de las primeras celebridades en acudir a los partidos de los Lakers estaba Doris Day. La gesta de los Lakers se debió en parte al nuevo entrenador, Bill Sharman (exjugador de los Celtics con los que ganó 4 títulos como jugador); Sharman fue innovador (sesiones de tiro antes de los partidos y visionado partidos de otros equipos) y permitió que un buen equipo fuera excelente. Convenció a Chamberlain para ser más jugador de equipo (pasó de tirar 15.0 a 9.3 veces por partido, pasando del 54.5 al 64.9 % TC).

En la temporada 1972-73 la NBA finalizó el contrato con la ABC y se firmó con la CBS; tal y como escribí cuando comenté el libro "The breaks of the game", de David Halberstam (libro en el que Simmons basa algunas de sus historias): "El principal responsable de que el baloncesto y la televisión tuvieran una relación viable fue Roone Arledge de la ABC, y también fue el que perjudicó posteriormente esa relación. La NBA decidió prescindir de los servicios de la ABC y contar con la CBS. El gran Red Auerbach, mítico entrenador y gerente general de los Boston Celtics, advirtió que no era buena idea porque la ABC lo estaba haciendo bien y se estaban creando un enemigo peligroso en la persona de Arledge; nadie le hizo caso y esto les hizo mucho daño. Arledge, por ejemplo, programó partidos de baloncesto universitario y otros exitosos programas a la misma hora que los partidos de la NBA." Para comprobar el daño baste decir que incluso los partidos decisivos de las Finales no se veían en directo, incluido el mítico sexto partido de las Finales de 1980 entre 76ers y Lakers.

Para la temporada 1973-74 la competencia entre la NBA y la ABA había causado daño a ambas ligas. La competencia por conseguir los mejores jugadores había inflado los contratos y eso perjudicó el rendimiento de muchos jugadores al acomodarse. La ABA consiguió atraer a muchos de los mejores árbitros de la NBA; los mejores novatos fueron a la ABA en el periodo 1971-1975 (entre otros, Julius Erving, George Gervin, Moses Malone, David Thompson, y Maurice Lucas). La comparación que hace Simmons para determinar la calidad de la NBA y ABA de esos años es pensar en la NBA actual (2009 en el libro) quitándole todos los jugadores europeos e impidiendo que las conferencias jueguen entre sí, además de mandar durante cinco temporadas seguidas los mejores novatos a una de ellas. Por lo tanto, las estadísticas y los títulos del periodo 1972-76 deben ser considerados con cuidado. Julius Erving era el jugador más apasionante del momento, él era el icono de la ABA.

En las Finales de la temporada 1974-75 dos entrenadores negros dirigieron por primera vez a los dos equipos finalistas (Warriors y Bullets). Fueron Al Attles y K.C. Jones. En la siguiente temporada se celebró en la ABA el primer concurso de mates que dejó el mítico mate de Julius Erwing desde la línea de personal.

En el año 1976 se produjo la fusión, desapareció la ABA y la NBA incorporó cuatro franquicias (Denver, New York, San Antonio e Indiana); éstas debieron pagar $3.2 millones, no recibieron dinero de las televisiones por tres años ni pudieron elegir jugadores en el draft de 1976, pero les dejaron a sus jugadores. Además los New York Nets tuvieron que pagar $4.8 millones a los Knicks a lo largo de 10 años por derechos territoriales. El dueño de los Spirits of St. Louis consiguió un trato increíble por cerrar la franquicia: $2.2 millones y la séptima parte (1/7) de los ingresos televisivos anuales de las cuatro franquicias que ingresaron a la NBA, ¡a perpetuidad! Eso fueron $150 millones en 2009. Por otra parte se creó la figura del agente libre, es decir, los jugadores eran libres de ir al equipo que quisieran una vez que sus contratos finalizaban; esta decisión cambió la liga tanto como lo hizo el reloj de posesión de 24 segundos. Los tres años posteriores a la fusión fueron intensos y con muchos cambios, por ejemplo, Chicago y Houston consiguieron dos pívots que les hicieron muy diferentes a lo que eran (Gilmore y Malone, respectivamente); los Nets traspasaron a Julius Erving a los 76ers por $3 millones, los 76ers también tenían a McGinnis (incorporado la temporada anterior y MVP de la ABA en 1975 junto al propio Erving, que lo había ganado también en 1974 y 1976).

En la temporada 1976-77 se comprobó lo buena que había sido la fusión. Se pasó de 18 a 22 equipos y se incorporaron a la NBA muchos jugadores de calidad. Entre ellos cuatro jugadores franquicia (Erving, Gervin, Gilmore y Thompson), además de Moses Malone que lo era en potencia. La calidad de los jugadores provenientes de la ABA quedó demostrada cuando 9 de los 24 jugadores del All-Star Game fueron exjugadores de esa liga, además 5 exjugadores de la ABA tuvieron un papel destacado en las Finales de esa temporada. El juego se hizo más rápido y mucho más atlético. Los traspasos se hicieron frecuentes, por ejemplo, en el draft de 1977 se traspasaron jugadores de 11 de las 18 primeras elecciones. Las Finales fueron un éxito, con el nivel más alto de audiencia de la historia, y con un duelo entre el baloncesto más purista (Trail Blazers de Portland) y un juego más libre y, supuestamente, desorganizado (76ers).

La temporada 1977-78 trajo consigo muchos problemas. El primero fue la lesión de Walton cuando los Blazers estaban dominando la liga (50-10); Walton jugó un total de 14 partidos en las siguientes 4 temporadas. Tal y como explica Simmons, imaginemos que Michael Jordan se hubiera lesionado durante la temporada 1995-96 (la de las 72 victorias de los Bulls) y nunca se hubiera recuperado, ¿hubiera tenido el mismo éxito la NBA con dos finales consecutivas entre Pacers y Jazz y sin su mejor y mayor figura? Eso fue lo que pasó con Walton. El segundo problema fue la cocaína (David Thompson, Walter Davis, John Lucas, Bernard King, y Spencer Haywood, entre otros). El tercero dos finales consecutivas (1978 y 1979) entre los mismos equipos (SuperSonics y Bullets) que no contaban con una superestrella ni eran parte de una ciudad con un gran mercado. El cuarto los problemas televisivos con CBS, que amenazaba con romper el contrato; esto permitió que CBS manejara a su antojo horarios y horas de emisión (incluidos partidos en diferido). El quinto fueron las peleas durante los partidos (incluido el brutal puñetazo de Kermit Washington que casi mata a Rudy Tomjanovich). Evidentemente los problemas de las drogas y las peleas venían del pasado, y siguieron algún tiempo en la liga. La percepción general era que la liga estaba mal.

En la temporada 1979-80 llegó por fin a la NBA el triple (que en la ABA siempre existió); pero pasaron varias temporadas hasta que fue importante en la liga. Durante varias temporadas tanto los intentos como los porcentajes de acierto eran bajos; muy pocos jugadores intentaban más de 100 triples por temporada y sus porcentajes de acierto rara vez superaran el 30 %. En 1986 se celebró el primer concurso de triples en el All-Star ganado por Bird (el primer gran jugador en sacar partido al triple). Para tener perspectiva de la evolución, en la temporada 1992-93 se llegó a que aproximadamente uno de cada diez tiros de campo fuera triple (33.6 % de acierto), mientras que en la temporada 2016-17 algo más de tres de cada diez tiros eran tripes (35.8 % de acierto). Además de esta innovación reglamentaria, Simmons afirma que los equipos empezaron a jugar con verdaderos directores de juego, lo que provocó una mejora en el juego y mejores porcentajes en tiros de campo.

En la 1981-82 se entraba en la era del dominio de los entrenadores. Los asistentes se hicieron cada vez más numerosos, muchos entrenadores universitarios llegaron a la liga, y las defensas se hicieron cada vez más sofisticadas; esto último provocó que la NBA creara en 1981 la regla de defensa ilegal para abrir espacios en la pintura. Según Simmons sólo Pat Riley, Gregg Popovich, Phil Jackson, Chuck Daly, Larry Brown y Jerry Sloan han marcado la diferencia como entrenadores debido a su liderazgo, y Mike D'Antoni, Don Nelson y Jack Ramsey debido a sus innovaciones. Los entrenadores no son más importantes que tener buenos jugadores y un mal entrenador se puede cargar un buen equipo.

En la 1982-83 se realizaron acciones para acercar la NBA a los aficionados. LA CBS, después de firmar un acuerdo con la NBA valorado en $93 millones por cuatro años, empezó a usar gráficos computerizados, narraciones vibrantes, resúmenes de partidos previos e inclusión de música movida. Además crearon videoclips con las mejores jugadas de los mejores jugadores; esto encantaba a niños y adultos y creaba la sensación de que algo iba a pasar con la liga.

Finalmente, en la 1983-84 se sentaron las bases de lo que hoy en día es la liga. Se fijo un límite salarial, haciendo que los jugadores cobraran al menos el 53 % de los ingresos brutos; los jugadores se convirtieron en socios al repartirse los beneficios. Se crearon reglas contra el consumo de drogas, imponiendo sanciones a los jugadores e incluso la expulsión si eran reincidentes. David Stern se convirtió en Comisionado el 01 de febrero de 1984; su impacto fue tremendo a lo largo de los años; por ejemplo, en 1989 se firmó un nuevo acuerdo televisivo con la NBC y Turner por $875 de cuatro años. El All-Star se transformó, pasando a ser una fiesta todo el fin de semana que incluyó por primera vez el Concurso de Mates (ganado por Larry Nance y con la participación del Dr. J) y el Partido de Leyendas (estrellas retiradas de la NBA); el concurso de triples llegó en 1986. Las Finales de 1984 fueron de las mejores de la historia y al fin retransmitidas en directo por la CBS; los Celtics y los Lakers revivieron la vieja rivalidad; Esas finales son algo difícilmente repetible porque las reglas y las expansiones (hasta los 30 equipos actuales) no permiten el nivel de agresividad de esa época y la concentración de tantas estrellas en los equipos (Bird, McHale, Dennis Johnson, Parish, Magic, Kareem, Worthy, McAdoo). El draft de 1984 incluyó, entre otros, a Jordan, Olajuwon, Barkley y Stockton. Jordan firmó su contrato con Nike, y Bird y Magic filmaron su famoso anuncio para Converse.

El cuarto capítulo se centra en los "What if" (¿qué hubiera pasado si?). En los 33 casos analizados por Simmons se intuye cómo pequeñas decisiones afectaron a la liga de manera significativa. La suerte es un factor decisivo en el baloncesto (y en la vida en general). En este capítulo se analizan muchas elecciones del Draft, por ejemplo, si los Knicks hubieran elegido en el draft de 1965 a Rick Barry en vez de a Bill Bradley (los analistas decían que Barry era muy delgado); o si los Pistons hubieran elegido a Carmelo Anthony y no a Darko Milicic en 2003; los Lakers a Dominique Wilkins y no a Worthy en 1982; o los Bucks, Hawks y Blazers no eligiendo a Chris Paul an 2005; o los Blazers escogiendo a Kevin Durant y no a Greg Oden en 2007; o los Magic no intercambiando a Webber por Anfernee Hardaway. Otro es que hubiera pasado si los Mavericks hubieran renovado a Nash en 2004 (Simmons critica la decisión de los Mavs, aunque el libro se escribió justo antes de 2011, año en el que ganaron el título los Mavs. Nash nunca ganó el título). Hay decisiones, como el cabreo de Garnett con los Timberwolves que provocó el traspaso de éste a los Celtics, que desencadenaron muchas otras acciones (como el traspaso posterior de Gasol a Lakers). También habría muchos "What-if" relacionados con las lesiones, pero éstos los evita casi en su totalidad Simmons (sólo nombra la de Havlicek en las Finales del Este en 1973). Kobe estuvo a punto de fichar por los Clippers en 2004; Julius Erving pudo ir a los Knicks en 1976 (cuando la NBA y la ABA se unieron), pero los Knicks rechazaron la oferta de los Nets; Maurice Stokes era uno de los jugadores destacados de la liga de 1955 a 1958 (en 202 partidos promedió 16.4 puntos, 17.3 rebotes, 5.3 asistencias, 35.1 5 TC), pero un daño cerebral, causado por un golpe que no se trató de manera correcta, acabó con su carrera; en 2003 los Memphis Grizzlies tuvieron posibilidades (50 %) de conseguir el número uno del draft, en ese año Lebron James, pero fueron los Cavaliers los afortunados (ese año los Grizzlies ganaron 50 partidos sin elegir al número dos ya que sus derechos fueron a los Pistons). Y si Ralph Sampson se hubiera presentado al draft de 1980 y hubiera jugado en los Celtics (los Celtics eligieron a McHale en el tercer puesto, aunque tenían el número uno y lo intercambiaron para conseguir también a Parish). O si los Rockets de 1986 no se hubieran desintegrado (lesión de Sampson y sanción por consumo de cocaina de Lloyd y Wiggins, además de perder a Lucas). En la temporada 1972-73 Julius Erving pudo fichar por los Atlanta Hawks y hubiera jugado con Pete Maravich (llegó a disputar dos encuentros de exhibición). O si los Blazers no hubieran traspasado a Moses Malone en 1977; o si en 1960 el avión que trasportaba a los Lakers no hubiera podido aterrizar en un campo de maíz y hubieran muerto sus jugadores; o si Kareem (entonces Lew Alcindor) hubiera fichado por los New York Nets de la ABA (como él quería ya que era su ciudad) en lugar de en los Milwaukee Bucks porque la oferta de las ABA no fue buena; lo mejor de todo es que en la reunión con el comisionado de la ABA, el mítico George Mikan, éste tenía un cheque con $1 millón en el bolsillo para Kareem que nunca le entregó (era un pago por adelantado a sumar al contrato que firmaría); Kareem recibió una oferta muy baja y se quedó en la NBA; si hubiera ido a la ABA quizá la unión se hubiera producido antes, Kareem nunca hubiera acabado en los Lakers, ni Oscar Robertson hubiera ganado su anillo en 1971 con los Bucks. O si en 1986 Len Bias no hubiera muerto de sobredosis tras ser elegido por los Celtics (vigentes campeones) en el número dos del draft de ese año; sin duda los Celtics hubieran dominado el final de la década de 1980 y posiblemente hubieran competido de tú a tú con los Bulls a inicios de los 1990. La última es un clásico: el draft de 1984; Jordan fue el número 3 y aunque la elección de Olajuwon en el número uno por los Rockets sí parecía lógica para la época, los problemas físicos de Bowie invitaban a no arriesgar, pero los Blazers lo hicieron; para complicarlo todo aún más Patrick Ewing estuvo a punto de presentarse al draft, él hubiera sido el número uno por encima de Olajuwon; sin duda la historia de la NBA hubiera sido otra con Jordan elegido en el número uno o dos (Simmons cuenta la anécdota de que el entrenador de la selección estadounidense para los Juegos Olímpicos de 1984, Bobby Knight, llamó a su amigo, el gerente general de los Blazers, Stu Inman, para implorarle que eligiera a Jordan en el draft, pero Inman le dijo que necesitaban un pívot, y Knight le contestó que: "Bien, ¡pues hazle jugar de pívot!"

En el capítulo quinto analiza la elección de los mejores jugadores de cada temporada (MVP). De hecho, Simmons propone añadir a los MVP de la temporada regular y de las Finales, el MVP de los playoffs. Recordar que desde la temporada 1955-56 hasta la 1979-80 los MVP de la temporada los escogían los jugadores y los mejores quintetos los periodistas; luego todos los votantes han sido periodistas. Hace un repaso temporada a temporada en la que define el Alpha Dog (jugador que dominaba la liga), el MVP de la temporada y el MVP de los playoffs. Sus Alpha Dogs son (por temporada o grupo de temporadas): Dolph Schayes (1955), Bob Pettit (1956-57), Bill Russel (1958-1965), Wilt Chamberlain (1966-68), Jerry West (1969-70), Kareem (1971-74), Rick Barry (1975), Kareem/McAdoo/Walton (1976-78), Moses Malone (1979-83), Bird (1984-86), Bird/Magic (1987-88), Jordan/Magic (1989-90), Jordan (1991-93 y 1996-98), Olajuwon (1994-95), Shaq (2000-02), Duncan (2003-05), Kobe (2006), Kobe/Lebron (2007-10). Analiza 17 elecciones de MVP de la temporada regular que necesitan ser revisadas; las divide en tres categorías:

1. Sospechosas pero en última instancia correctas: Russell (1962 y 1963); Kareem (1972, ganado a West y Chamberlain en la votación [ambos jugadores de los Lakers del récord de las 69 victorias]); Walton (1978); y Duncan (2002).
2. Sospechosas y en última instancia incorrectas: Pettit (1959, Russell debió ser el MVP); Unseld (1969, Billy Cunningham); McAdoo (1975, Barry); Julius Erving (1981, Bird); y Nowitzki (2007, Nash).
3. Erradas totalmente: Bryant (2008, Chris Paul o Garnett); Nash (2005, Shaq); Magic (1990, Jordan); Cowens (1973, Kareem); Barkley (1993, Jordan); Nash (2006, Kobe); Reed (1970, West); y Karl Malone (1997, Jordan).

En el capítulo sexto explica por qué no le gusta el Salón de la Fama (Hall of Fame) actual y la división que haría él de los jugadores dentro de su Salón de la Fama:

Grupo 1 (Los pioneros): jugadores que hicieron grandes cosas cuando la liga estaba evolucionando (1946-1956). Mikan, Cousy, Sharman, Pettit, Hagan, y otros.

Grupo 2 (Los Harlem Globetrotters y otros pioneros afroamericanos): jugadores como Sweetwater Clifton, Chuck Cooper, Ray Felix, Cleo Hill, Don Barksdale y earl Lloyd.

Grupo 3 (Los más grandes jugadores secundarios): ésos que estuvieron infravalorados pero que tenían alguna buena cualidad y que ayudaron a buenos equipos de playoffs. Michael Cooper, K.C. Jones, Horace Grant, Ben Wallace, Bill Laimbeer, y así hasta 26.

Grupo 4 (Los jugadores con récords): Scott Skiles y sus 30 asistencias en un partido, Elmore Smith y sus 11 tapones, y otros.

Grupo 5 (Los Cometas): jugadores a los que una lesión o problemas personales les impidió ser incluidos en el Salón; por ejemplo, Micheal Ray Richardson, Andrew Toney, Penny Hardaway, Maurice Stokes, Drazen Petrovic, Grant Hill, y otros. 

En los siguientes capítulos, Simmons analiza la pirámide de jugadores del Salón de la Fama:

Nivel 1: jugadores del Salón pero que no pueden ir a otro nivel por distintas razones (carrera corta, carrera larga pero no grandiosa o que no ganaron nada). A continuación, el listado de este nivel desde el número 96 y ascendiendo.

96 Tom Chambers
95 Jo Jo White
94 Jack Twyman*
93 Kevin Johnson
92 Bob Lanier
91 Bailey Howell
90 Chris Paul
89 Vince Carter
88 Shawn Kemp
87 Gail Goodrich
86 Connie Hawkins
85 Arvydas Sabonis**
84 Robert Horry
83 Cliff Hagan***
82 Chris Mullin
81 Dave Bing
80 Bob Dandridge
79 Paul Westphal
78 Dwight Howard
77 Tracy McGrady
76 Dan Issel
75 Artis Gilmore
74 Joe Dumars
73 Sidney Moncrief
72 Chris Webber
71 Lenny Wilkens
70 David Thompson****
69 Dennis Rodman
68 Pete Maravich
67 Earl Monroe
66 Adrian Dantley
65 Alex English
64 Jerry Lucas
63 Reggie Miller
62 Ray Allen

* Jack Twyman cuidó de Maurice Stokes (antes mencionado) cuando éste cayó enfermo y no pudo valerse por sí mismo. Stokes era negro y Twyman blanco, esto hizo que el gesto fuera aún más significativo debido a los problemas raciales a finales de la década de 1950 y años posteriores. 

** Sabonis es un jugador mítico, y por talento quizá el mejor jugador de la historia sin formación americana, pero su carrera en la NBA no puede incluirle en esta pirámide y excluir a Pau Gasol o Ginobili.

*** Jugador que, además de sus virtudes baloncestísticas, tuvo un comportamiento ejemplar con Lenny Wilkens, jugador de raza negra que se incorporó a los Saint Louis Hawks en 1960 (tal y como cuenta David Halberstam en su libro "The breaks of the game", ya comentado en el blog).

**** Las drogas y las lesiones acabaron con la carrera de un jugador que pudo haber cambiado la liga. Tras un año en la ABA tuvo tres muy buenos años en la NBA (siendo miembro del mejor quinteto de la liga dos temporadas consecutivas).

Nivel 2: jugadores del Salón sin dudas, pero que no pueden ascender al tercer nivel por alguna de las siguientes razones: 1. Nunca ganaron un título como jugadores de élite; 2. Las estadísticas totales de su carrera tienen alguna laguna; 3. Nunca alcanzaron su máximo nivel durante dos o tres años como uno de los cinco mejores jugadores de la liga; 4. Al menos dos o tres jugadores de su posición jugaron al mismo tiempo y fueron mejores; o 5. Sus carreras fueron breves bien por lesiones o porque sus habilidades declinaron rápidamente.

61 Bob McAdoo
60 Tiny Archibald
59 Robert Parish
58 Bernard King
57 Tom Heinsohn
56 Paul Arizin
55 Dominique Wilkins
54 Dennis Johnson
53 Bill Sharman
52 Dolph Schayes
51 Elvin Hayes
50 James Worthy
49 Billy Cunningham
48 Hal Greer
47 Paul Pierce
46 Dave DeBusschere
45 Nate Thurmond
44 Clyde Drexler
43 Jason Kidd
42 Wes Unseld
41 Gary Payton
40 Patrick Ewing
39 Dirk Nowitzki*

* Esta pirámide se hizo antes del título de los Mavericks de 2011. Ese título lo llevaría a posiciones más elevadas. De hecho, junto con Olajuwon en el título de 1994 con los Rockets y Rick Barry en el de 1975 con los Warriors, no se me ocurren más equipos que con sólo un jugador superdestacado consiguieran ganar la NBA.

Nivel 3: jugadores que estuvieron entre los mejores por varios años con buenas estadísticas. Ningún MVP puede caer por debajo del nivel 3 excepto que haya alguna razón excepcional. 

38 George Mikan*
37 Allen Iverson
36 Steve Nash
35 Kevin McHale
34 George Gervin
33 Sam Jones**
32 Walt Frazier
31 Dave Cowens
30 Willis Reed
29 David Robinson
28 Dwyane Wade
27 Bill Walton***
26 Rick Barry****
25 John Stockton

* Mikan fue el primer dominador de la liga y consiguió cinco títulos con los Minneapolis Lakers (1949, 1950, 1952, 1953 y 1954). Pero su dominio obedeció a varios factores: 1. La zona era más estrecha hasta la temporada 1951-52, cuando se expandió a 12 pies = 366 cm; esto provocó que sus promedios anotadores y porcentajes de tiro bajaran de 28 puntos y 42 % TC a 21 puntos y 39 % TC; 2. El reloj de posesión de 24 segundos no se introdujo hasta la temporada 1954-55, lo que hacía que un jugador de las características de Mikan (grande, lento y blanco) pudiera mantenerse en el partido debido al bajo ritmo de juego; 3. La ausencia de jugadores negros; baste decir que jugó los playoffs de 1951 con un hueso de la pierna fracturado (lo que no le impidió promediar 24 puntos y 41 % TC); de hecho, a lo largo de su carrera se rompió más de 10 huesos y le cosieron más de 160 puntos por distintas heridas; era un tipo duro.

** Ganó 10 títulos y jugó 11 finales con los míticos Celtics de finales de 1950 y la década de 1960. Según el propio Bill Russell era el jugador que siempre asumía la responsabilidad en los momentos decisivos, cuando se estaba decidiendo el título. De esos jugadores que estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado y aprovecharon sus oportunidades.


*** Igual que en el caso de David Thompson, las lesiones no le permitieron tener continuidad en su carrera (se perdió más de la mitad de los partidos en sus 13 temporadas). Ambos jugadores sanos y a su mejor nivel hubieran cambiado la liga; permitiendo, por ejemplo, unas luchas tremendas en la Conferencia Oeste contra los Lakers de la primera mitad de la década de 1980.

**** Muy abajo para mi gusto. Llevó al título de la NBA a los Warriors en 1975 y tuvo un rendimiento altísimo tanto en la NBA como en la ABA, especialmente durante los playoffs. Jugó también la final de la NBA en 1967 con los Warriors y la de la ABA con los Nets en 1972. Además era un jugador muy completo. Me mojo y pondría a Garnett, Cousy, Barkley, Malone e incluso Havlicek por debajo de Barry. Como anécdota curiosa, en el séptimo partido de las Finales de la Conferencia Oeste de 1976, Rick Barry fue agredido en la primera mitad por Ricky Sobers y como pensó que nadie de su equipo le había defendido, dejó de tirar a canasta en la segunda parte y perdieron el partido. Más sorprendente aún es que Barry jugara toda esa temporada con un peluquín. Según Simmons Barry era un idiota y así lo consideraban los otros jugadores. 

Nivel 4: jugadores del nivel 3 que tienen alguna razón para ser grandes, por ejemplo, si han sido considerados el mejor de todos los tiempos en algún debate, o han tenido partidos importantes o momentos memorables, o fueron dominantes en algún momento, o nos acordamos de verlos jugar siempre, o son una referencia para establecer los mejores de todos los tiempos (yo metería aquí a Dirk Nowitzki tras el título de los Mavericks en 2011).

24 Scottie Pippen
23 Isiah Thomas
22 Kevin Garnett
21 Bob Cousy
20 LeBron James
19 Charles Barkley*
18 Karl Malone*
17 Bob Pettit
16 Julius Erving**
15 Elgin Baylor
14 John Havlicek

* Simmons hace una comparativa entre ambos y decide que Malone está por encima de Barkley. Estoy de acuerdo, Malone tuvo una durabilidad mayor, fruto de su trabajo físico; Malone practicaba una mejor defensa, incluso pudiendo emparejarse con jugadores como Shaquille. Quizá Barkley brilló más pero duró menos y a la postre tuvo sólo una oportunidad de ganar un anillo (Finales con los Suns en 1993) mientras que Malone disputó dos finales con Utah (como superestrella) y una con Lakers (como complemento de lujo). Ambos tienen unas estadísticas espectaculares en su carrera (Malone: 25.0 puntos, 10.1 rebotes y 3.6 asistencias, con 51.6 % TC; Barkley: 22.1 puntos, 11.7 rebotes y 3.9 asistencia, con 54.1 % TC). Simmons acusa a Malone de arrugarse en los momentos importantes.

** Sus mejores momentos como jugador los vivió en la ABA, pero no hay casi imágenes de sus partidos. Él era la la ABA en los años que jugó allí; ganó dos títulos y sus estadísticas fueron deslumbrantes (28.7 puntos, 12.1 rebotes, 4.8 asistencias, 50.4 % TC en la fase regular y 31.1 puntos, 12.9 rebotes, 5.1 asistencias, 51.9 % TC en los playoffs); y fue nombrado tres veces mejor jugador (MVP). En la NBA brilló y duró mucho, pero no tanto como para estar en el panteón. Jugó cuatro finales, pero no ganó hasta 1983, cuando Moses Malone fichó por los 76ers (de hecho Malone fue el MVP de la temporada y de las finales). De lo que no cabe duda es de que fue un modelo para muchos jugadores posteriores y sus mates cambiaron el baloncesto de manera radical.

El panteón: los trece mejores jugadores de todos los tiempos. 

13 Moses Malone
12 Shaquille O'Neal
11 Hakeem Olajuwon
10 Oscar Robertson*
9 Jerry West*
8 Kobe Bryant
7 Tim Duncan
6 Wilt Chamberlain
5 Larry Bird**
4 Magic Johnson**
3 Kareem Abdul-Jabbar
2 Bill Russell
1 Michael Jordan

Como toda clasificación, es discutible y se pueden dar argumentos para que algunas posiciones bailen. Creo que hay algunos jugadores que se han beneficiado de buenos entrenadores y compañeros, por ejemplo, Kobe y O'Neal al tener a Phil Jackson y jugar juntos; aunque debieron dominar más; también Duncan al llegar a un buen equipo como los Spurs y tener a Popovich, además de una organización que ha demostrado que sabe elegir buenos jugadores en el draft; A Magic le pasó algo parecido con Lakers al llegar a un equipo con buenos jugadores y contar luego con Pat Riley (aunque llegó a jugar una final en 1991 con Dunleavy de entrenador).  Ahora Lebron James sería uno de los cinco mejores de siempre. Comentando la clasificación de Simmons tal cuál está, yo distinguiría a Jordan y Russell por encima de los demás, como hace Simmons, porque fueron jugadores que hicieron todo por ganar y ganaron casi todo lo que era posible; Jordan llegó a un equipo mediocre y en cuanto sus compañeros alcanzaron el nivel necesario fue capaz de dominar la liga tanto a nivel individual como colectivo durante muchos años. Kareem está muy arriba, yo no lo pondría por delante ni de Larry ni de Magic, dudaría con Chamberlain, y pondría a Olajuwon y Shaquille al mismo nivel. Larry llevó a los Celtics a ganar 61 partidos en su primera temporada (1979-80), con un equipo con jugadores veteranos que había ganado 32 partidos en la temporada 1977-78 y 29 en la 1978-79; dominó el juego como pocos y fue el líder indiscutible de su equipo durante la década de 1980 y el mejor alero sin dudas, además del mejor jugador durante varios años consecutivos. Magic empezó bajo el paraguas de Kareem pero pronto se convirtió en el mejor de los Lakers y los llevó a nueve finales y cinco títulos. Olajuwon tuvo equipos flojos en los Rockets, y en cuanto tuvo algo de ayuda los llevó a unas finales (1986) y a ganar dos títulos (1994 y 1995). Shaquille fue dominador con un compañero como Kobe y otro como Wade, que en las Finales de 2006 jugó al nivel de Jordan, siempre fue el mejor pívot de la NBA con la excepción de sus inicios en el que lo era Olajuwon, pero incluso las finales que perdió en 1995 contra los Rockets no fueron un paseo para Olajuwon, como sí lo fueron las finales de 1983 para Moses Malone, quien destrozó a Kareem, por ejemplo, cogiendo 72 rebotes por 30 de Kareem. Kareem no fue el mejor pívot de la liga en los cinco títulos que consiguió con los Lakers; su durabilidad es es pero la diferencia de rendimiento de los primeros 10 años de carrera con los últimos 10 es grande; su dominación en la década de 1970 se tradujo en una final (1974) y un título (1971). Chamberlain es un caso de dominación individual durante la fase regular como ninguno, pero que no consiguió con sus equipos el éxito esperado. Desde 1967 a 1972 estuvo siempre en el mejor equipo de la NBA, o uno de los dos mejores, y sólo consiguió dos títulos (1967 y 1972).

* Simmons hace una comparativa entre ambos jugadores y premia la calidad en los últimos años de West sobre Robertson. Difícil de decir, no obstante, no pondría a ninguno de los dos por encima de Olajuwon ni Shaq.

** Premia la durabilidad en la élite de Magic sobre Larry. Creo que Larry lo tuvo más complicado y no tuvo tanto apoyo de su equipo. No sabría decir quién debería estar encima del otro.

Tabla con el listado de jugadores de la Pirámide de Simmons y sus estadísticas más destacadas:

No haber incluido a Pau Gasol y a Manu Ginobili me parece un grave error. Recordemos que Gasol ya había ganado los dos anillos con los Lakers (2009 y 2010), siendo el mejor jugador junto a Bryant. Las temporadas previas a su llegada los Lakers no eran capaces de pasar de primera ronda (4-3 contra los Suns en 2006 y 4-1 también contra Suns en 2007); ya en el primer año de Gasol con los Lakers (2008), éstos llegaron a las Finales eliminando a los Spurs (vigentes campeones) en las Finales del Oeste. Ginobili llegó en 2002 a los Spurs, y esa misma temporada (2002-03) ganaron el Anillo tras haber sido eliminados por los Lakers los dos años anteriores; Ginobili fue fundamental en los títulos de 2003, 2005 y 2007 (además del de 2014, aunque éste no podía ser tenido en cuenta ya que el libro es de 2010). 

En el capítulo 12 Simmons hace una clasificación de los mejores equipos de la historia; valorando sobre todo el repetir título, ya que eso exige un esfuerzo mental y físico mayor, así como equipos que trascendieron el juego y el tiempo, y los que dejaron su marca. Merecen una mención de honor los siguientes: Celtics (1961; 57-22 en temporada regular y 8-2 en playoffs; tercer título consecutivo); Celtics (1965; 60-22 y 8-4; séptimo título consecutivo); 76ers (1967; 68-13 y 11-4); Knicks (1970; 60-22 y 12-7); Lakers (1982; 57-25 y 12-2); Lakers (1985; 62-20 y 15-4); Bulls (1992; 67-15 y 15-7; segundo título consecutivo); Lakers (2000; 67-15 y 15-8); Spurs (2007; 58-24 y 16-4); Celtics (2008; 66-16 y 16-10). Los diez mejores equipos de la historia son según Simmons (del décimo al primero): Bulls (1991; 61-21 y 15-2); Lakers (1972; 69-13 y 12-3); 76ers (1983; 65-17 y 12-1); Bucks (1971; 66-16 y 12-2); Bulls (1997; 69-13 y 15-4; segundo título consecutivo); Lakers (2001; 56-26 y 15-1; segundo título consecutivo); Pistons (1989; 63-19 y 15-2); Lakers (1987; 65-17 y 15-3); Bulls (1996; 72-10 y 15-3); Celtics (1986; 67-15 y 15-3). Además de esta clasificación hace un interesante comparativa entre los dos mejores equipos (Bulls de 1996 y Celtics de 1986).

En el capítulo 13 elige al mejor equipo de la historia. No elige a los mejores jugadores sino a aquellos que formarían el mejor equipo y jugarían de manera conjunta de la mejor manera (por eso, por ejemplo, deja fuera a Isiah Thomas, podría haber problemas con Jordan, y a Kobe Bryant, que podría creerse igual de bueno que Jordan y no aceptar un papel secundario). Elige a los jugadores en una temporada concreta; la lista sería: Bird (1986), Duncan (2003), Magic (1985) y Jordan (1992); Kareem (1977) [el cinco inicial]; McHale (1986), Pippen (1992), Walton (1977), Wade (2009), Chris Paul (2009), Lebron (2010) y Ray Allen (2001). Para mí falta Olajuwon (1995), que yo pondría de titular en sustitución de Duncan o Kareem. Luego Simmons va analizando cuales serían los mejores quintetos para los finales de partido apretados, para defender, para el contraataque, para jugar con pequeños o con grandes, y otros. Como entrenador elige a Popovich (2007) por encima de Phil Jackson o Pat Riley, despreciando los trucos de motivación de estos dos últimos, y premiando su buen talante y el éxito con equipos veteranos de Popovich. Como asistentes elige a D'Antoni (2006) para el ataque, Mike Brown (2009) para la defensa, y Pitino (1988) para la presión asfixiante.

En el mismo capítulo elige otro equipo pero para jugadores de antes de la temporada 1976-77, que fue el año de unión entre NBA y ABA. El resultado es: Kareem (1974), Russell (1964), Havlicek (1972), West (1966) y Oscar (1964) [el cinco inicial]; Baylor (1961), Cousy (1959), Wilt (1962), Julius Erving (1976) y Cowens (1973). De entrenador elige a Auerbach (1965). Aunque en una estrategia de sacar al campo a Wilt durante 6 minutos en cada mitad y darle todos los balones posibles, jugaría con un banquillo formado por el propio Wilt, Frazier (1970), DeBusschere (1970), Barry (1975) y Sam Jones (1965); con McAdoo (1975) y Maravich (1973) para ampliar el banquillo.

El epílogo es una charla con Walton, en la que éste hace un buen análisis del juego y deja entrever que su amor por el juego le impide ver o leer cosas relacionadas con su época de jugador debido a las lesiones que no le dejaron desarrollar su carrera.

Antonio Martínez Ron entrevista al neurocientífico Mariano Sigman

Muy interesante toda la entrevista. Destaco lo siguiente:
"¿Cómo es eso del que más atiende, menos aprende? 
Puede sonar confuso, pero me explico. Imagina que le das un texto a diez mil chicos y luego haces ejercicios de comprensión y tratas de medir un montón de cosas para saber qué ha hecho que la mayoría de los chicos hayan entendido el texto o no. Hay muchos factores, pero el más importante es cuánto conocía el chico sobre ese tema, dónde estaba parado. Imagina una clase sobre historia, sobre los griegos. Si nunca escuchó hablar de ellos y te hablan de un rey y una disputa sobre un río y que otro rey lo atacó… Cuando tú le cuentas esa historia pero le dices que el rey era Parsimínides, el que nunca escuchó esa palabra se queda colgado ahí y no sigue más. En cambio, el que ya sabe que hay palabras que no significan nada o que las tiene que ignorar, lo comprende mejor. El primero está haciendo muchísimo esfuerzo por traducir una palabra difícil, por adquirir algo que no forma parte de su léxico. La paradoja es que estaba atendiendo muchísimo más que los otros.
¿El truco para aprender es llevar el concepto a zonas más profundas y pensar menos en ello a nivel consciente? 
Eso lo saben casi todos los maestros de música. Yo estudio guitarra y mi maestro me dijo “tienes que pensar para no pensar”, tienes que repetir muchísimo, tirar muchas veces a canasta o tocar muchas veces la guitarra para que esa secuencia salga sola y no piensas más en ello. Pero para que eso se haya vuelto una palabra de tu léxico tienes que haber trabajado muchísimo."
"Pero a la vez tenemos algo de serie, que son los sesgos cognitivos y que también están contagiando peligrosamente el conocimiento “averiado”. 
Claro, porque otra cosa compulsiva del ser humano es que somos creadores de teorías o constructores de historias. Uno no registra los hechos, sino su propia reconstrucción de los hechos. Los chicos forjan teorías desde muy pequeños sobre el porqué de las cosas. Y esas inferencias, ese ir mas allá de los datos, eso es la virtud y el karma del ser humano. Así somos. Eso ha hecho que tengamos una teoría de la relatividad, que entendamos las relaciones humanas… y también hace que construyamos fanatismos sin sentido, que pensemos que las vacunas producen autismo. Ese mismo mecanismo por el cual con pocos datos construimos una historia ha sido combustible para la ciencia y también para el delirio."

El terrorismo y sus etiquetas, de Arcadi Espada

Tercera vez que leo este libro. Además de otras muchas veces que he recurrido a él para buscar y aclarar conceptos. Sigo aprendiendo y encontrando acertadas y precisas las reflexiones de Arcadi Espada. El libro es breve (132 páginas) y directo. Además del glosario (99 páginas) se incluye una entrevista a Susan Sontag (2004), una crítica al documental "La pelota vasca" (2003) y el discurso de entrega del premio Cerecedo (2000).

Dos características principales del terrorismo son la enfermedad y veneno que llevan en la cabeza los terroristas, y el relato que se construye a partir del terrorismo que éstos llevan a cabo. Del libro se deduce, de manera acertada, que la inteligencia de los terroristas es escasa y su maldad grande, y que el relato de la prensa, y de otros agentes, ha creado en muchos una percepción alejada de la realidad.

Arcadi deja claro que no todos podemos ser asesinos, y una prueba de ello es que las miles de víctimas (mejor dicho héroes) en España no han tomado represalias contra los asesinos y han confiado en el Estado para atrapar a los terroristas y juzgarlos. Un ejemplo es el guardia civil que vio como era asesinado uno de sus bebés en un atentado terrorista, y al ser preguntado por la venganza dice: "Uno se da cuenta de que no puede. Uno se da cuenta que no es así. Que no lleva esa maldad dentro" (del excelente documental Trece Entre Mil, de Iñaki Arteta). Añado que el Estado en España (y creo que en otros muchos países) falló a esas miles de personas, tanto a las asesinadas, como a las extorsionadas, amenazadas, desplazadas y vejadas por la barbarie terrorista.

Hay un par de hojas excelentes dedicadas al "diccionario de la negociación": accidente, alto el fuego, banda terrorista, causas (justas quieren decir), contactos, libertad, paz, precio político, víctima y vida. En estas dos páginas y escribiendo sobre esos términos se condensan muchas miserias y rendiciones de los demócratas. A la hora de negociar hay que recordar que "la autoridad democrática no puede negociar razones con los terroristas [...] puede reconocer que está sometida a un chantaje, y que cede a él en nombre de la teoría del mal menor. [...] Las razones son (y serán siempre) nuestras. De los terroristas se espera (se teme) solo la interrupción criminal." Cada uno en su lugar.

En el término "Discursos" Arcadi escribe:
"Una regla principal es la de no responder a los discursos terroristas. Responder ya es una forma de legitimar, de obedecer y, sobre todo, de aportar sentido al anacoluto terrorista."
Cuánta razón en el término "Economía":
"El terrorismo tiene una complejidad irrisoria. Lo complejo es la democracia. Pasa como con el cáncer respecto de la vida".
Otras dos frases con verdad: "antes que muerte, el terrorismo es opresión" y "uno elige la vida cuando se trata de la propia y la libertad cuando es la de los otros".

Finalizo con la últimas palabras del libro de Arcadi:
"Quiero decir que lo he escrito sin más preocupación que la verdad y la claridad. Así se puede hoy escribir contra el Estado, y, desde luego, mi ejemplo no es el único ni el más importante. Pero es evidente que así, con esta libertad nítida y creadora, no se puede escribir contra el terrorismo. En esta superioridad moral es donde radica lo más importante que empezó a pasar en España a partir de aquella madrugada fundacional de hace veinticinco años."
A continuación, lo que escribí hace años.


Entrada del 11 de junio de 2011:

Relectura de otro magnífico libro de Arcadi EspadaEn esta ocasión un glosario sobre un único tema, el terrorismo y su relación de los medios de comunicación.

Diarios abarcaba todo mientras que este libro se centra en un tema. No por ello mengua el interés, todo lo contrario, al concentrase más en un tema entra más a fondo en muchas cuestiones.

El libro se inicia con una cita de Rafael Sánchez Ferlosio: 
"La función de la sangre es la de provocar una íntima y pública convicción de realidad: 'Mirad cómo esto mío no es ningún juego de niños, ninguna fantasía novelesca, puesto que me lleva hasta a matar. ¿Acaso matan las fantasmagorías?"
De primeras leemos las reflexiones de Espada sobre el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Y de ahí en adelante no deja de analizar todo lo relacionado con el terrorismo y sus derivas.

Espada deja clara su opinión sobre la inteligencia de los terroristas (página 15): 
"La única relación del terrorismo con el cerebro es el tiro en la cabeza, y tal vez se refieran a eso cuando hablan de autor intelectual."
Espada está a favor de que los medios de comunicación informen en profundidad de los actos terroristas (p. 22): 
"El periodismo ha sido fundamental para la creación del monumental archivo de conflictos de la Humanidad, un archivo que ayuda más de lo que creemos a la resolución de los conflictos y que lo hará más en el futuro."
Sobre lo anterior ya escribió en Diarios (p. 32): 
"Los medios tienen que hablar de los terroristas; incluso tienen que hablar con los terroristas. Baste que no olviden que la única razón que justifica hacerlo es el asesinato, que los terroristas están en los medios por los asesinatos y que esa es su única fama."
Insiste sobre qué es el terrorismo:
"Desde lo alto el terrorismo vasco no es más que eso: un chiflado que va por las calles con una pistola en la mano persiguiendo a Maite Pagaza y Fernado Savater."
La relación de la policía con los medios es también analizada (p. 62): 
"No es la primera vez ni será la última que la policía usa los diarios a su conveniencia. Lo hace la policía, y los ladrones y los poetas. Tampoco, ni primera ni última que la policía miente en los diarios impelida por un bien superior, en este caso la desactivación de la amenaza terrorista. Dado que son el territorio de la verdad, los diarios son instrumentos preparados para mentir."
Ante la pregunta del director del periódico que permitió la publicación de la mentira (pp. 62-63): 
"¿Acaso el derecho del público a estar informado debe prevalecer siempre sobre la esperanza de ver detenidos a los que blanden una amenaza?"
Responde con claridad (p. 63):
"Es sorprendente la cantidad de supuestos que yacen en esa frase y que el director pretende pasar por certezas. El primero y elemental es que información y seguridad sean término incompatibles."
Espada aclara conceptos (p. 75):
"Lo contrario del terrorismo no es la paz. Es la ley."
Tendría que transcribir todo el libro en esta entrada para hacer justicia al mismo. Sólo he destacado algunas partes que me han parecido interesantes.

Un libro muy útil para reflexionar sobre una de las grandes desgracias de la actualidad. Lo incluyo en mi lista.